Yehudi Menuhin *s - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Yehudi Menuhin *s

Colección y Consulta

Yehudi Menuhin


Por: Sulamita Konigsberg


Música: Yehudi Menhuin
Paganini, Moto Perpetuo

Comentario personal acerca del hombre, como ser humano, y el hombre, como  ser creativo.
En 1929, a la edad de 12 años, Yehudi Menuhin interpretó con la Filarmónica de Berlín, los conciertos de Bach, Beethoven  y Brahams, bajo la dirección de Bruno Walter. Al final del concierto antes mencionado, Albert Einstein corrió al  escenario para abrazarlo y exclamar, "ahora sí que hay un D-os en el cielo".
Más o menos dos años antes interpretó el concierto de Beethoven con la Sinfónica de New York. La crítica comentó acerca de su sensibilidad y su musical inteligencia. Mostró una madurez excepcional para ser un niño prodigio; un   niño de sólo 11 años de edad, probó que a pesar de sus escasos años, poseía un profundo entendimiento para interpretar a los grandes maestros.

Oriundo de la ciudad de New York (1916), sus padres fueron Marta y Moshé,   ambos nacidos en Rusia. A causa de los pogroms, se separaron yendo primero a Palestina y después a New York, ciudad en la que se casaron.
Moshé descendía de familia de rabinos jasídicos; después de conocimientos matemáticos y estudios jasídicos, que efectuó en Palestina, tanto él como su esposa mantuvieron a la familia dando clases de hebreo.

La educación religiosa    de Moshé fue más bien secular, pues se volvió  religioso y luego antisionista. No le agradó el ambiente religioso que imperaba en Georgia en el tiempo que permanecieron ahí, por lo que partieron a San Francisco en 1918, en donde adquirieron    fama y fortuna. Los sueños de los Menuhin también  estaban centrados en sus dos talentosas hijas Hephzibah y Yaltah.
A la edad de dos años Yehudi asistió a varios conciertos de la Sinfónica de San Francisco. Fue en una de estas actuaciones que escuchó al famoso violinista y pianista Persinger, que sería su maestro cuando Menuhin contaba con cinco años     de edad. Sus progresos fueron tan rápidos como fáciles y sorprendentes; aún antes de cumplir ocho años de edad, ya ejecutaba la Sonata de Bach -en sol m- el Concierto de Mendelsshon, la Sinfonía española de Laló, el Primer Movimiento     del Concierto de Pagannini en reM- y el de Tchaikovsky con todo su cuerpo, alma y corazón.
Aunque su educación a través de tutores no abarcó la Ciencia y las Matemáticas, si adquirió vastos conocimientos en Literatura y en el dominio de varios idiomas. Creció en un ambiente ordenado, integrado y eficiente y su vida se centró     en el violín.

El Debut formal de Menuhin se efectuó cuando tenía siete años (1924), tocando el Concierto de Laló con la Sinfónica de San Francisco. En marzo de 1925 ofreció un Recital completo. Entre los siete y ocho años oyó tocar a Georges   Enesco, violinista rumano que vivía en Francia.
Los Menuhin no contaban con medios para ir a Europa, pero Sidney Ehrman se volvió su mecenas. Sidney contaba con una situación económica privilegiada y era extremadamente generoso y humano; costeó los gastos de toda la familia y en 1926 dejaron   América para irse a Francia. En ese país, se volvió el discípulo predilecto de Enesco. Posteriormente estudió con Fritz Bush -el suegro del gran Rudolf Serkin- pero Enesco, con su libertad romántica y su seria pasión musical fue  su  mayor influencia. Estudió con él hasta 1936. Mientras tanto su carrera estaba en todo su esplendor; sus éxitos en New York y Berlín fueron similares en Londres y Liepzig, en donde tocó el Concierto de Mendelsshon en el 15a Aniversario  de  la "Gesvandahus".
Durante la segunda guerra mundial pasó gran parte de su tiempo ofreciendo conciertos para las tropas aliadas. Cuando terminó la guerra visitó Alemania; tocó para los sobrevivientes de los campos de concentración; intervino en la campaña   efectuada con Estados Unidos junto con Myra Hess, a favor de que el Director Wilhelm Furtwängler pudiera volver a dirigir; sobre Wilhelm Furtwängler recaían sospechas por simpatizar con los nazis. Posteriormente Menuhin tocó bajo su dirección   los conciertos de Bach, Beethoven, Mendelsshon y Bartok.
Yehudi también condujo su propia orquesta dirigiendo diversas obras. Fundó en Inglaterra la "Escuela de Música Menuhin" en 1963; actualmente vive ahí. En esta escuela asisten niños desde los siete años; se imparten estudios de secundaria   y un riguroso aprendizaje musical.
Se ha distinguido por su lucha en causas extramusicales. Su carrera puede considerarse en tres partes: su corta carrera como niño prodigio, su larga carrera como adulto y su multitud de grabaciones y actuaciones para diversas causas.
Pagannini fue un prodigio en el violín; Schubert, Mendelsshon y Liszt ya eran prodigios a los diez años; Mozart fue el más  grande, pero en este siglo Menuhin fue el más sobresaliente.
Desde sus grabaciones a la edad de 12 años conmueve su sonido equiparable a la esencia de la voz humana. Su tono es puro, cálido  y expresivo. Si sus grabaciones de Bach alcanzan un punto culminante en su austeridad, el Concierto de Bruch que  grabó en 1931, revela la profundidad de esta obra que generalmente es tratada con exhibicionismo; él la interpreta con una divina gracia.
En su libro "Jornada inconclusa" (1977), en donde escribe sus memorias, narra la crisis producida por el rompimiento de su matrimonio y las consecuencias de ello como artista, reconoce también la existencia de problemas técnicos en su forma de tocar.
Un día después de su debut con la Sinfónica de New York, se dio cuenta de una tensión muscular involuntaria en sus brazos. A medida que fue creciendo la forma de tocar se fue afectando y se encontró, como él confiesa "lleno de hoyos".   Recurrió al psicoanálisis para adquirir un control consciente de si mismo. En 1950 practicó la yoga como una forma para relajarse. Su interés en esta disciplina aumentó en un viaje al Oriente efectuado en 1951 y en la India contrató   a un Gurú por 15 años, como guía para sus ejercicios. Adoptó una dieta vegetariana y eliminó el azúcar y la harina. Encontró que para él, esta nueva forma de vida hacía que su violín tuviera control y le permitía seguir   actuando, ya que de otra manera hubiera caído en la desesperación.




Comparando sus antiguas grabaciones con las actuales se notan fallas técnicas,  pero también es notable su penetración y concepto de la obra, cualidades que no poseen los violinistas jóvenes de hoy. Nunca se conformó con los primeros triunfos   y su repertorio siempre fue en aumento; ha grabado las más importantes  obras para violín y orquesta y algunas para viola. Ha incluido en su repertorio el Concierto de Alban Berg, dirigido por Pierre Boulez, así como piezas maestras románticas   y de compositores poco conocidos; grabó Duetos en 1930, de canciones  populares, con el famoso violinista intérprete de Jazz, Stephane Grapelli.
Es probable que su interés en diversificarse en el terreno musical y en explorar el repertorio violinístico, lo haya llevado a situaciones políticas diversas; intervino para que artistas soviéticos pudieran tocar en Estados Unidos y apoyó    a Rostropovich y Solzhenitzyn en su lucha contra el mundo oficial soviético; lucha que inició en 1969-75, como presidente del Concilio Musical Internacional -dependencia de la UNESCO-. La misma actitud asumió durante el régimen existente   en  Grecia y dejó de visitar Hungría por algún tiempo, después de 1956.
Acerca de su postura con el Estado de Israel, se suscitaron muchas discusiones. En 1947, en uno de sus primeros viajes a Alemania -después de la guerra-, fue acusado de haber sido muy rápido en su deseo de olvidar a los alemanes por sus crímenes;    a ese respecto dijo: "Insistir en vengarse, excluyendo cualquiera otra posibilidad es una debilidad; el ser patriota, no puede ser suficiente si se pone en segundo término la consideración a la raza humana en general, yo también soy el resultado    de mis experiencias y en todas partes del mundo, he encontrado hombres amistosos incluyendo en Alemania".
Consta que Menuhin se sentía orgulloso de ser judío, pero es factible que las opiniones y prejuicios de su padre influyeron en él. En el caso particular de Menuhin, él sostiene estar en contra de todos los nacionalismos, por considerarlos    opresivos y obstáculo para una convivencia universal.
Menuhin tocó varias veces en Israel y también en campañas para obtener ingresos en obras de caridad; al mismo tiempo simpatizaba con los palestinos y consideraba a los árabes como hermanos; quizás se veía a sí mismo como un mediador    en Oriente.
En su pretensión de estar por encima de cualquier ideología, resulta controvertida su posición, a como son las cosas en la realidad judía y que lo hace aparecer neutral, por su deseo de una fraternidad a nivel humano y en su esperanza de que    exista una nueva sociedad que combine lo mejor del mundo socialista y demócrata. Sus puntos de vista no han sido aceptados dondequiera.
Es difícil no ver en el universalismo (que es obvio en su vida pública), una relación con su magnífica carrera, pues él no toca básicamente para él, ni para el compositor; toca para la gente y trata de satisfacer al público. Es    por ello quizás, que los intérpretes sirven más a la política social reinante y a las ideas culturales de su tiempo. Quizás Menuhin no deba ser juzgado por este aspecto, ni por su actitud hacia sus semejantes. No es como líder como   ha  sido magnífico; lo es como violinista, exponente de una gran literatura musical y ésto es lo que lo hace sobresaliente.






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