Yehuda Leib Pinsker - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Yehuda Leib Pinsker

Colección y Consulta
Yehuda Leib Pinsker
 
Por: Manuel Levinsky
 
Yehuda Leib Pinsker fue el precursor del sionismo político. Fue también el precursor más notable de Teodor Herzl. Este extraordinario personaje nació en Tomashov, Polonia en 1821. Era hijo del hebraísta y arqueólogo Simja Pinsker, en cuyo colegio se educó. Después de haber estudiado medicina, se estableció en Odesa, Rusia, donde fue uno de los médicos más renombrados. Pinsker se interesó por la política y por la literatura. Colaboró en las revistas judías rusas Rasviet en 1860 y Sión en 1861, abogando por la asimilación, o sea la rusificación de sus correligionarios.

Pinsker creía que la ilustración y la educación, tanto entre judíos como entre cristianos, acabaría con los restos de los prejuicios antijudíos medievales. Sin embargo, las matanzas de Odesa en 1871 no sólo dejaron a la intelectualidad rusa indiferente, sino que incluso apoyó a los pogromistas.

Pinsker empezó a dudar de sus propias teorías y cuando se desató la ola de matanzas en Rusia en 1881, llegó a la conclusión de que era inútil razonar con los antisemitas y de que era preciso encontrar una solución radical al problema judío. Viajó por Europa Central y entró en contacto con los jefes de las comunidades judías, sin encontrar comprensión por parte de ellos.

De regreso a Rusia publicó el folleto anónimo Auto Emanzipation (Autoemancipación). Advertencia de un judío ruso que expuso en forma lapidaria el terrible problema del antisemitismo.

Su mensaje literario "El terror del fantasma judío pasa de generación en generación y de edad en edad. Se ha hecho más con los siglos. A través de circunstancias que enseguida examinaremos se ha convertido finalmente en una fobia. Esta judeofobia, con todos los síntomas propios de una enfermedad semejante, sea espontánea o supersticiosa, o sea instintiva, ha terminado de quedar firmemente establecida entre todos los pueblos con los cuales los judíos han entrado en contacto. Es una enfermedad de la demonología, pero con la gran diferencia de que es una enfermedad psíquica, no de diseminadas tribus salvajes, sino de toda la humanidad. Y esto no es todo. El fantasma que se teme en este caso no es como los otros fantasmas. Está hecho de carme y hueso y sufre cruelmente con los golpes que le asesta la multitud atemorizada que se cree amenazada por el fantasma.

La judeofobia es una neurosis de masas. Es hereditaria. Ha sido transmitida de padres a hijos durante dos mil años. Es incurable. El miedo a los espectros, de que nace la judeofobia, es lo que ha despertado este odio abstracto, este odio platónico, que responsabiliza al pueblo por las faltas, reales o presuntas, que cometen los judíos individualmente, y condena a una nación a vivir bajo la sombra de la calumnia y el látigo de la reprobación inmerecida.

"En todas las épocas, los amigos y los enemigos de los judíos han tratado de explicar o de justificar este odio. De ahí las diversas e insensatas acusaciones que se han formulado contra los judíos. Se dice que han crucificado a Cristo, que han bebido sangre cristiana, que han envenenado los pozos, que ellos han sido los únicos usureros y opresores de los campesinos”.

Cuando se examinan estas acusaciones contra todo un pueblo, así como muchas otras, se ve que carecen totalmente de fundamento. El mismo hecho de su uso sin discriminación alguna basta para probar su fragilidad. Es perfectamente claro que lo que necesitaban los perseguidores eran excusas con que aquietar su maligna conciencia. Necesitaban racionalizar el veredicto ancestral pronunciado contra un pueblo entero; necesitaban convencerse a sí mismos que el judío, o más bien el fantasma judío, debía ser destruido. En el afán de demostrar demasiado, terminaron por no demostrar nada. Pues, aunque se pueden hacer con justicia ciertos repasos contra los judíos, como contra cualquier tipo humano, era fantástico atribuirles tan horribles vicios e inexplicables crímenes que exigirían la exterminación de todo un pueblo. Las acusaciones además, fueron constantemente desmentidas por los hechos concretos de la experiencia de que judíos y gentiles, cuando se hallan estrechamente entremezclados, no solamente llegan a un excelente entendimiento mutuo sino que muy a menudo mantienen relaciones de la más sincera amistad. Pero por esa misma razón las acusaciones han tenido que ser acusaciones generales, todas de un mismo calibre, y sin negar jamás; de ahí su origen a priori..."

La solución para Pinsker, estaba clara. Era preciso que los judíos tuvieran su patria propia y que volvieran a ella. Su folleto causó indignación y violentas protestas en las juderías de Alemania, Austria y otros países, donde la asimilación era un ideal poderoso. Se denunció a Pinsker como nihilista ruso. Pero en su propio país halló eco y no tardó en ser elegido presidente de los Jovevé Sión.

La poetisa norteamericana de origen judío, Emma Lazarus, que escribió el famoso poema en el basamento de la Estatua de la Libertad, también congratuló a Pinsker en su Epistle to the Hebrews. La personalidad de Pinsker y su claridad de pensamiento ayudaron mucho a popularizar el sionismo, que poco tiempo después y en forma totalmente independiente, había de encontrar su adalid en Teodoro Herzl.

Dice al respecto Nijensohn en su Historia del Sionismo" en 1945. "Vemos así que el Dr. Yehuda Leib Pinsker fue el precursor más notable de Herzl. Su obra encierra casi todas las ideas y sugestiones que a éste le tocó en suerte desarrollar, con más empuje y con puntos de mira mucho más amplios. Pinsker preparó el terreno, para que la semilla fecunda que Herzl sembraría más tarde, pudiera convertirse en bella flor y fruto jugoso.

La diferencia en el destino de estas dos grandes figuras del judaísmo moderno está en que Pinsker, mucho más hombre de acción que Herzl y conductor de hombres de características sobresalientes, supo llevar a la realidad muchas de las ideas que había diseñado en su Estado Judío. Pero es indudable que si el creador del sionismo político tuvo la dicha de fundar la Organización Sionista Mundial, el Congreso, el Banco Colonial, la prensa sionista, el Fondo Nacional israelita etc., es porque el ambiente judío había sido previamente revolucionado por una serie de precursores.

Yehuda Leib Pinsker, este extraordinario personaje, precursor del sionismo político, dejó de existir en Odesa en el año 1891.  

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