Yamim Noraim 5773 - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Yamim Noraim 5773

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SONIDO DEL SHOFAR

Yamim Noraim 5773

Por: Aarón Maya

El mundo judío felizmente se acerca a un nuevo año de acuerdo a sus viejos usos y costumbres, uno de los períodos religiosos con mayor solemnidad y respeto dentro del judaísmo. En base a un año lunar y al inicio del mes de Tishré, se inician los Días Solemnes (Yamim o Iamim Noraim), que es la denominación genérica para Rosh Hashaná y Yom Kipur; la primera significa comienzo del año o literalmente cabeza del año, y la segunda, ampliamente conocido como día del perdón o expiación.
 Por la posible demora de los testigos en confirmar el nacimiento de la luna, desde la época del Templo de Jerusalem, se acostumbró celebrar el nacimiento del mismo año dos veces, uno el día 1 de Tishré y al siguiente día el segundo. Dentro de los rituales centrales se encuentra el toque del Shofar, a excepción de los años nuevos que caigan en Shabat. El sonido que emite el Shofar, da inicio a los diez días de arrepentimiento que culminan en Yom Kipur. Otra excepción que marca la importancia de la celebración, es que su primer día (en todos los calendarios y sinagogas), no se denomina "Rosh Jodesh" o "Fiesta del Novilunio" como en los demás meses.

Tanto el Tratado de Babilonia, como en el de Jerusalem, contienen cuatro capítulos que se ocupan de los comienzos del año hebreo con sus respectivas leyes y rituales, incluyendo el toquido del Shofar. De esas leyes y normas nos llega como algo primordial, el pedir disculpas a toda persona a quien le pudiésemos haber hecho un mal o daño en el año que terminó. En una palabra y en lo posible, debemos procurar iniciar el año con una hoja o registro, lo más limpia posible. Hay quienes tienen la costumbre de ir al baño ritual o "Mikve", antes de la víspera del año nuevo y al mediodía del día siguiente; otros acostumbran visitar con su familia los cementerios, por lo que generalmente cada comunidad programa con antelación las fechas de rezos colectivos para los que ya no están entre nosotros.
 Otra de las costumbres que se llevan a cabo en estos 10 días, es el de la anulación de promeses "Hatarat Nedarim", ya que de acuerdo a la Torá decir algo tan simple como "no volveré a comer dulces", puede ser considerada como una promesa legal, por lo que antes del año nuevo debemos anular dichas promesas, ya sea que estas se hayan realizado intencionalmente o no; la solicitud de liberación de promesas debe realizarse ante por lo menos 3 hombres adultos. Es tan grande el significado de estos días, que nuestros legisladores contemplaron un grado de universalidad no exclusivo al judaísmo, una especie de juicio universal para la humanidad colectiva e individualmente, de ahí que las liturgias de Rosh Hashaná contemplen párrafos hacia otros temas, como por ejemplo: "Reyes sobre la tierra" o "Una casa de rezos para todas las naciones". Se puede considerar a Rosh Hashaná y Yom Kipur el gran momento de introspección "Teshuvá" (arrepentimiento). Hay quienes en el pasado han relacionado y dicho, que cada año nuevo marca la creación de Adán y Eva, quienes también pecaron y luego fueron juzgados; en otras palabras: representa el tiempo de los comienzos, una oportunidad para que nos recreemos nosotros mismos y fortalezcamos nuestros lazos con los demás.
 En esos 10 días entre el año nuevo y Yom Kipur nuestro ente se encuentra en tela de juicio, tal como si estuviéramos en una corte con nuestro libro de acciones, vida y muerte, totalmente abiertos ante nuestro juzgador; en esas circunstancias llegamos al día más solemne y sagrado, donde se nos prohíbe la comida, bebidas, lavado del cuerpo, el uso de zapatos de cuero y las relaciones sexuales, siendo en estos días los únicos ayunos que se realizan aunque coincidan con el sábado. En esos momentos ya tuvimos tiempo de sobra para borrar nuestras faltas con nuestro arrepentimiento, y sobre todo, con nuestra actitud para con los demás; sabemos que en Kipur no existen pases automáticos ni influencia alguna que pueda borrar esos invisibles registros, que (creamos o no) primeramente se han grabado en nuestra conciencia; realmente debemos considerar que es un verdadero regalo divino, pues tenemos la oportunidad de borrar esas acciones malas o equivocadas del pasado, como si estas no hubiesen existido. Para ello, debemos siempre recordar que el proceso sólo se inicia por nosotros mismos mediante arrepentimiento verdadero.
 Tal vez se tenga la idea aparente de que en el judaísmo, el fin principal de celebrar cada año estas importantes fechas con sus rituales, es simplemente el de un cómodo "borrón y cuenta nueva"; pero la realidad demuestra que el motivo fundamental es el de inculcar y practicar una mayor responsabilidad, sentir que somos responsables de nuestras acciones, que no vivimos en un vacío, que todo lo que hacemos o decimos tienen impacto y resonancia en el mundo. Estas celebraciones brindan al ser humano un cambio y un retorno, pues no estamos condenados eternamente a seguir por un camino habitual, nos dan la habilidad de escoger…de cambiar.
 Nuestros sabios nos dicen -Talmud (Nedarim 39b), que "LA TESHUVÁ (el arrepentimiento) fue creado antes de que fuera creado el mundo", por lo que la idea de una persona cambiándose a sí misma y cambiando su dirección, es una parte integral de la creación…y el mundo no podría existir sin ella.

Tizkú leshanim ravot.


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