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27/09/2017
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Walter Rathenau

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Walter Rathenau


Por: Manuel Levinsky


Con el comienzo de la emancipación de los judíos en Europa Central, surge una nueva forma de odio al judío, el "antisemitismo". Esta expresión fue usada por primera vez en 1879 por Wilhelm Mari, un virulento enemigo de los judíos. Los antisemitas hicieron hincapié en que los judíos si bien ya gozaban de las "ventajas" de la emancipación, no estaban, empero, dispuestos a asimilarse. La mayor parte de los judíos de Alemania se consideraban alemanes y judíos. En muchos preponderó lo alemán, en otros el sentimiento judío.
En esa época de contradicciones vino al mundo Walter Rathenau que nació en la ciudad de Berlín el 29 de septiembre de 1867. Descendía de una familia acomodada de rancio abolengo berlinés, ya que sus antepasados también eran originarios de esta ciudad. Este singular personaje al igual que muchos de sus correligionarios, se consideraba alemán y judío.
Luego de concluir exitosamente sus estudios universitarios, el joven doctor en Ciencias Naturales salió de Berlín y trabajó duramente en una pequeña ciudad de Alemania Central, fundando una serie de empresas que con el tiempo prosperaron. También se le consideró un brillante ingeniero distinguiéndose en varios inventos técnicos, en la dirección de la Compañía Electro-Química de Bitterfeld y en la construcción de grandes centrales eléctricas.
Con su retomo a Berlín iniciose también el ascenso de Rathenau, quien se vinculó estrechamente con los banqueros allegados a la corte y con el Kaiser. Nuestro personaje también se dedicó a la literatura donde destacó notablemente, aunque muchos críticos objetaban sus ideas. Nos comenta el escritor berlinés Hardi Swarsensky que pese a todos los intentos de Walter de distanciarse de su comunidad judía, de alguna manera, se sentía ligada a ella

En su ensayo "Estado y Judaísmo" escribe: "En los años juveniles de cada judío alemán existe un momento doloroso, que recordará durante toda su vida; cuando se hace carne en él por primera vez y plenamente que ha ingresado al mundo como ciudadano de segunda clase, y que ninguna habilidad, ni ningún mérito lo pueden librar de esa situación".

Aquí Rathenau describió en palabras sencillas aquel tremendo conflicto que hizo zozobrar su propia vida. No pudo sortear el abismo que en definitiva y pese a su propia voluntad lo hizo estrellarse contra el simple hecho de haber nacido judío en Alemania.
En cierta ocasión, Rathenau, dirigiéndose a los comerciantes judíos que llegaban del este, a los sionistas y a los ortodoxos que nada querían saber de asimilación, y también a comerciantes, estudiantes y profesionales, que ya habían admitido grandes mermas de su judaísmo con tal de ser aceptados como germanos por el mundo circundante, escribió: "Mi pueblo son los alemanes, nadie más. Los judíos son para mí una tribu germana como los sajones, los bávaros o los prusianos". Nos dice Swarsensky que a Rathenau le preocupaba su propio problema, o sea el simple hecho de haber nacido judío. La tragedia de Walter culminó cuando aquellos a cuya idiosincrasia él se sentía tan ligado, finalmente lo asesinaron.
El ascenso económico de Rathenau fue fabuloso. Ochenta y cuatro grandes empresas lo tenían ya simultáneamente como miembro de su consejo de administración o como director. Es un proceso muy natural que un hombre con tal poderío económico se sienta atraído a intervenir en la política de su país.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, nuestro personaje fue designado, pese a su antimilitarismo, como jefe de suministros de materias primas para la guerra del Reich. Walter llegó a ser la figura clave de la política bélica germana pese haberse opuesto a la misma Su aptitud de concepto y energía organizaron y aseguraron en poco tiempo el suministro de materias primas.
Después de haber cumplido exitosamente en su cargo, renunció a él y se dedicó a diferentes problemas y tareas. Soñaba con una sociedad nueva distinta y mejor, en la que los contrastes entre ricos y pobres fuesen nivelados y superados. Una economía planificada en la que el hombre y no la máquina fueran el centro para resolver los problemas sociales.
Luego de su dimisión comenzaron a circular sospechas y rumores de carácter antisemita Rathenau se convirtió cada vez más en blanco de calumnias antijudías. Posteriormente sobrevino el colapso alemán la caída del Imperio y la revolución. Walter quiere participar en la reestructuración de Alemania. Toma la iniciativa para lograr a través de una "Unión Popular Democrática" la convocatoria de una Asamblea Nacional y con ella el establecimiento de una situación normal ordenada.


La República de Weimar fue el primer intento de transformar el estado autoritario germano-prusiano en una democraciaCon el rotundo principio de que todos los alemanes son iguales ante la ley, habían caído las últimas barreras existentes para la población judía, a pesar de ello. Crecía el poder de la hidra del odio racial.
En el mes de mayo de 1921 Rathenau fue designado ministro de Economía en el primer gabinete de Joseph Wirth. El cénit de la carrera política de Walter, y al mismo tiempo su fin, fue su designación como ministro de Relaciones Exteriores del Reich, cargo que ocupó durante solamente cinco meses.
El 10 de abril de 1922 comenzó en Génova la primera conferencia en la que participaban vencedores y vencidos de la Primera Guerra Mundial. La delegación alemana fue dirigida por el Reichskanzler Wirth, el ministro de Relaciones Exteriores, Rathenau y el jefe de la división oriental de la Cancillería, barón von Matzan. La conferencia no llegó a feliz término porque se supo que los alemanes habían firmado un tratado por separado con los rusos. Walter se opuso pues había preferido una alineación más estrecha con Occidente.
Pocas semanas después, el 24 de junio de l922, Rathenau era asesinado en Berlín cuando se dirigía en un coche abierto al Ministerio. La agitación antisemita que se había desatado en su contra dio su sangriento fruto. Le recordaban que era judío a pesar de los grandes servicios que había prestado a su país. Sin embargo, la población de inclinación democrática sintió este asesinato como un atentado contra la República En las calles hubo demostraciones gigantescas. Los obreros protestaron con una huelga de 24 horas. El día del sepelio, Rathenau fue velado en el Reichstang. El Presidente del Reich, Ebert, dijo: "Este crimen abyecto no golpeó sólo al hombre sino a Alemania entera".
Por encima de todos los abismos que lo separaban del judaísmo, existía para Walter Rathenau un lazo invisible con ese su pasado judío, que no estaba en modo alguno dispuesto a abandonar. En cierto período de su vida mantuvo estrecho contacto con Martin Buber, el eminente filósofo religioso y escritor con quien debatía y se informaba sobre el jasidismo.
Después de la paz de Versalles y la creación de la República, le tocó vivir el auge del movimiento antisemita que el cobarde crimen lo devoró a él, que representaba la simbiosis germano-judía. Este fue el comienzo del fin de la vida judía en tierra alemana.


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