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27/09/2017
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Vladimir Ashkenazy

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Vladimir Ashkenazy


Por: Manuel Levinsky

En el mundo musical llegar a sobresalir y, sobre todo, ser un personaje cumbre requiere mucho esfuerzo, preparación, constancia y gran disciplina. Es necesario tener también cualidades innatas para la interpretación. En este elevado plano podemos situar al pianista judío ruso Vladimir Ashkenazy.


Él nació en Gorki, en la entonces Unión Soviética, el 6 de junio de 1937. Desde muy temprana edad le gustaba oír a su padre quien musicalizaba shows de revista y ejecutaba música popular rusa en el piano. Por ello Vladimir quería tocar el piano y a la edad de seis años comenzó a tomar lecciones con un maestro de la localidad. Dos años después, en 1945, el joven Ashkenazy se inscribió en la Escuela Central de Música de Moscú, donde continuó sus estudios de piano con Anaida Sumbatian. Haciendo notables progresos hasta obtener en 1955 a la edad de 18 años el segundo premio de la Competencia Internacional Chopin de Varsovia. Ese mismo año salió de la Escuela Central de Música para entrar al Conservatorio de Moscú, donde siguió estudiando piano con el maestro Lev Oberin. Sus cualidades musicales lo llevaron al año siguiente a ganar el Primer Premio en la Competencia Internacional de Piano Queen Elizabeth en Bruselas, Bélgica, superando al pianista norteamericano John Browning. Esta victoria lo llevó a realizar un tour por Europa y en 1958 viajar a los Estados Unidos.

Ese año fue muy importante en la vida de Ashkenazy, quien conoció a la pianista islandesa de nacimiento y después pianista británica Thorunn Johannsdottir que fue a Moscú a participar en la Competencia Internacional Tchaikovsky de Piano. Dos años después ella regresó para convertirse en estudiante en el Conservatorio de Moscú. En 1961 Vladimir y Thorunn se casaron de cuya unión hubo cinco hijos: Vladimir, Nadia, Dimitri, Sonia y Alexandría.

Vladimir Ashkenazy se graduó en el Conservatorio de Moscú en el año 1960. En dicho año tuvo un problema con las autoridades soviéticas cuando asistió al funeral del novelista y Premio Nobel. Boris Pasternak, autor de la novela Doctor Zhivago porque no era un escritor grato para el gobierno soviético. En tributo a Pasternak el ya famoso Ashkenazy asistió a Svatoslav Richter tocando una serie de obras en la propia casa de Pasternak por lo que no fue bien visto por las autoridades soviéticas.

Sin embargo Vladimir era ya tan buen concertista que el mismo gobierno pasó por alto esta ofensa y en cambio le solicitó participar en la Conferencia Internacional Tchaikovski de piano que se celebra en Moscú. Él no quería tomar parte en el festival porque consideraba que debería reservarse para pianistas jóvenes no conocidos que merecen tener oportunidades de destacar. Sin embargo, el Estado Soviético siempre ansioso de que se ganara cuantas competencias internacionales fueran posibles para probar que el sistema socialista era el mejor del mundo, presionó a Vladimir a participar en dicha competencia, ganando el Primer Premio, compartido con John Ogdon, un pianista inglés.

Ashkenazy siguió en ascenso su exitosa carrera como concertista presentándose en una segunda gira por los Estados Unidos en el otoño de 1962 y continuando al siguiente sus presentaciones en Gran Bretaña. Su esposa lo acompañó en su gira británica y lo persuadió de que se quedara en Inglaterra donde ella había radicado y donde sus padres todavía vivían.

A Vladimir no le desagradó la idea pues ya estaba cansado del estricto control soviético sobre su vida. La actitud de la Unión Soviética era que el individuo es valioso únicamente en la medida que sea un factor contribuyente para el Estado. Por lo tanto, las actividades individuales debían ser controladas, para que se dieran los servicios que el Estado consideraba útiles. Aún los músicos eran sujetos de esta política. Ashkenazy opinaba que los músicos rusos eran entrenados y tratados como atletas, con el fin de que el sistema soviético "creara buenos deportistas musicales en lugar de grandes artistas. Tocan bien pero no pueden abrir la boca".

Las giras de Vladimir Ashkenazy al Mundo Occidental lo convencieron de que nada más allí podía encontrar la paz mental y la libertad de expresión para el completo desarrollo de su arte. Por esas razones, desertó de la Unión Soviética en 1963 y vivió en Londres hasta 1968. Durante estos años hizo numerosas apariciones en varios países occidentales, obteniendo grandes éxitos.

En 1968 la familia Ashkenazy se mudó a Islandia, en parte porque su mujer había nacido allí y en parte porque le proporcionaba la paz y quietud necesarias. En 1972 se convirtió en ciudadano de Islandia. Sin embargo se dio cuenta que vivir en este país le presentaba un serio problema de aislamiento geográfico. Los conciertos de Ashkenazy se habían incrementado hasta 130 por año y dados los pocos vuelos de entrada y salida a Islandia le hacían extremadamente difícil convivir con su familia. Después de 10 años en aquel gélido país, los Ashkenazy se mudaron a Lucerna, Suiza, lo que era mucho más accesible para sus continuas presentaciones.

Ashkenazy fue considerado como el mejor de los pianistas rusos. Combina un gran entendimiento intelectual de la música con una sincera expresividad y sensibilidad. Ha sido gran intérprete de Mozart, Scriabin, Rachmaninoff y Prokofiev. Entre sus amistades se encuentran chelistas como Jacqueline du Pré y los violinistas Itzjak Perelman y Pinjas Zukerman.

A partir de la década de los 70 estuvo activo como Director de la Orquesta Phillarmonia de Londres y Principal Conductor invitado de la Orquesta Filarmónica Real y ha dirigido también la Orquesta Filarmónica de Cleveland y la de Bélgica, la de Boston, la Filarmónica de Los Ángeles y la Sinfónica de San Francisco. Continúa teniendo una relación cercana con la Phillarmonia de Londres que dirigió en el famoso Festival Rachmaninoff en 1999. También hizo una gira al Lejano Oriente, en Australia y Japón en enero y febrero del 2000.

Desde enero de 1998 Ashkenazy aceptó ser conductor en jefe de la Orquesta Philarmonica Checa y desde entonces se ha dedicado a realizar varias giras, grabaciones y a proyectos especiales con el propósito de dar a conocer esta gran Orquesta, plena de una gran riqueza y tradición musical. Durante la temporada 1999-2000 hizo giras con dicha Orquesta por Europa, Japón y Sudamérica, con un gran repertorio en el corazón mismo de la historia e identidad cultural orquestal desde Mozart y Mahler hasta Krasa, Janacek y Martinu. Continuaron su extenso programa de giras en 2000 y 2001 con apariciones a través de Europa incluyendo Londres, Viena. Lucerna, Alemania y Grecia.

Simultáneo a su labor como Director Laureado por la Orquesta Phillarmonia Checa también tiene conducción de la Orquesta de la Unión Europea. Vladimir Ashkenazy es uno de los pianistas y directores orquestales más célebres del mundo y su infatigable labor en estas elevadas posiciones está dejando una estela de éxitos difíciles de alcanzar.


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