Una historia de amor - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Una historia de amor

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Una historia de amor
o
Raquel la judía


Por: José Kaminer Tauber

Toledo ciudad árabe, judía y cristiana
Capital del reino, casa de soberanos ilustres
Erigida sobre una colina y un rio de paisaje
Sobre calles empedradas que suben y bajan
Con barrios dispersos separados de su centro
Llenos de iglesias y casas con viejos relatos
Fuiste testiga de una historia triste de amor



Raquel  la judía

Quiero imaginar un cielo diáfano que se extiende al horizonte sobre una tierra bañada por el río Tajo con tintes cristianos y judíos en el tiempo de la Edad Medía mezclando la realidad con la leyenda. Una historia de amor del siglo XII, de un rey cristiano y una bella judía.  
De Raquel se decía que era una mujer de una gran belleza y era perfecta que en todo Toledo no había alguna mejor que ella. Cuando era niña su fama de Fermosa (hermosa en lengua romance) se extendió por toda la ciudad. Al contemplar su cara sobresalían sus bellos ojos verdes, debajo de sus cabellos, peinados en dos largas trenzas.
Cuando la juventud le llegó, su armonioso cuerpo emergió de un botón de flor llevando una mirada dulce que llenaba con su presencia y gracia su encanto de radiante feminidad.

Alfonso VIII rey de Castilla
Alfonso VIII fue un rey que luchó  contra los musulmanes, unas veces con gran fortuna y otras, con menos. Se casó con Leonor Plantagenet, hija de Enrique de Inglaterra y Leonor de Aquitania y hermana de Ricardo Corazón de León, celebrados los desposorios se establecieron en Toledo, capital  del reino de Castilla.
Soberano de arrojo y valentía probados en varias batallas con su liderazgo y a la vez caballero lleno de pleitesía, que convirtió  el Reino de Castilla en el centro más importante de poder político de la zona occidental de la Península y que provocó la decadencia definitiva del poder musulmán que sus sucesores aprovecharon hasta lograr la reconquista.
Su primer encuentro fue un bello día  en un jardín. Raquel quedó halagada por las galanterías de aquel noble soberano  que irrumpió en su vergel y quedó prendida con anhelo de verle. El rey a su vez fascinado de la luz que radiara su ser.
No pasaron muchos días que el monarca volvió para encontrarse con ella. Pronto las visitas a la bella judía fueron muy repetibles, que nació en ambos un apasionado amor.
Alfonso enamorado hizo caso omiso de cualquier rasgo de sensatez, mandó a transferir todos los bienes de Raquel dentro del propio palacio y la trasladó a morar con él.
El rey se abandonó totalmente al amor prohibido. Se olvidó de su reino, de sus batallas contra los moros y de Leonor su mujer legítima.
Esta situación se alargó siete años, provocando una realidad insostenible para el reino. El pueblo, comenzó a murmurar expresando que la hebrea había hechizado a su soberano.
Alfonso recibió un mensaje que la reina Leonor deseaba hablar con él. Al abandonar sus aposentos fue utilizado por dos esbirros para matar a la judía estaba sola, con un sirviente también judío.
Otra versión de esta leyenda, dice que Raquel murió a manos del populacho, al que previamente se le había convencido de las “perversidades” del pueblo hebreo.

Será leyenda o será verdad  esta historia es digna de las dos que coexisten hasta nuestro tiempo.


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