Sueños hay, que si se realizan. - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Sueños hay, que si se realizan.

Colección y Consulta

Sueños hay, que si se realizan.


Por: José Krauze

Los dieciocho años que fungí como miembro de la directiva del Comité Central Ismaelita de México, como uno de los delegados designados por la Kehilá ashkenazí, fueron para mi de capital importancia porque aparte de conocer de primera mano nuestra compleja problemática, tomar parte en las deliberaciones, tener la posibilidad de proponer soluciones, fueron paulatinamente conformando en mi nuevas convicciones, muy diferentes de las que desde largo tiempo traía arraigadas referente a nuestro «establishment», proyectando nuevas luces sobre diferentes asuntos.
Pero el sentido común junto con sincero análisis, me hicieron ver que especialmente uno de ellos era inminentemente negativo y antagónico a nuestra sana convivencia social. Para decirlo en pocas palabras, era lo que consideraba totalmente obsoleto la subsistencia de los famosos «sectores» de diferente origen migratorio que actuaban a manera de un «estado» dentro de otro «estado»; en nuestro yishuv. Y cuidado pues se sentían y eran intocables por muchas razones.
Ese conjunto de problemas, tuvieron reflejo en toda una serie de artículos que publiqué en esos años, pero -tengo que aceptarlo- no tenía valor para oponerme frontalmente a esa conformación comunitaria. Todo eso cambió repentinamente para mí, a principios de los años 60's, con un suceso que presencié en el Centro Deportivo Israelita un domingo al medio día: repentinamente vi que mucha gente se aglomeraba a un lado de la alberca. Como pude, a empujones, logré llegar al centro del lugar y azorado vi a un grupo como de seis jóvenes peleando rabiosamente contra otros dos a quienes agredían con patadas, palabras altisonantes, y los agredidos, sangrando profusamente.
Fuimos varios los socios los que logramos separarlos, pero los gritos continuaban. En poco tiempo se supo que uno de los dos agredidos era novio de la hermana de los agresores. Motivo: la familia se oponía terminantemente a la celebración de compromiso matrimonial con uno que no era miembro de su comunidad.

Esto que tal vez parezca novela, fue presenciado por muchos socios que de seguro podrán confirmar actualmente lo acontecido. Pero para mí, eso fue la gota que derramó el vaso, ya que me armé de valor y publiqué el 2 de julio de 1960 (hace 42 años) en «Prensa Israelita» un artículo intitulado «Sefaradim y Ashkenazim» (artículo que también aparece en las primeras páginas de mi libro «Un judío de México, opina» que se puede consultar en la biblioteca del C.D.I., y cuyo texto completo con gusto entregaré o remitiré a quien me lo solicite). Ese artículo se inicia con simples dos palabras simbólicas: ¿Hasta cuándo?, y sólo transcribiré el primer párrafo que proyecta la tónica del contenido: «¿Hasta cuándo, por cuánto tiempo más persistirá esa absurda separación sin que nadie haga algo por combatirla efectivamente'?... ¿Quién y por qué sigue alimentando antagonismos irracionales, aun hoy día, entre las dos ramas que emergen de nuestro tronco comunal?
Este tema, con el tiempo se transformó en algo así como «leit motiv», en la principal razón de ser de gran porcentaje de mi producción periodística posterior... y que, no deja de estar presente aun hoy día.
Ahora bien, ¿qué es lo que me motivó traer a colación todas esas antiguas vivencias? Razón: la para mi casi milagrosa aparición de la noticia en la página 2 de «Aurora» de Israel, con fecha 17 de octubre del presente, que proyecta un trascendente cambio histórico en la vida futura del pueblo judío. El inicio del derrumbe de los muros que separan tanto en Israel como en la diáspora, a ashkenazitas y sefaraditas. Bajo el no muy atractivo encabezado «Reducir la burocracia rabínica», en el cuarto párrafo se asienta:
«Es un hecho que se va notando en la diáspora, en la que si bien hay una kehilá sefaradí y una ashkenazí,... deja ver cada vez más su sinrazón de ser. Es una realidad que se evidencia cada vez más como costumbre que como tradición. A veces responde a intereses creados y la disponibilidad de cargos comunitarios». La reforma servirá para ir eliminando el aspecto tribal del pueblo judío. Sinceramente, nunca pude expresarme con tanta claridad y precisión.
Este tema, júrelo usted querido lector, por su potencia de verdad así por responder a una genuina e inaplazable ya necesidad histórica, no desaparecerá ya de ninguna de las agendas político-sociales del pueblo judío en todo el mundo, hacia la unión e integración a un futuro más prometedor. Como usted ve, también hay sueños que se realizan. Todo esto se asemeja y simboliza con el sembrar una pequeña rama en un terreno especialmente fértil de la Medina, rama que habrá de transformarse en un frondoso, gigantesco e indestructible roble.


Regreso al contenido | Regreso al menu principal