Sigmund Freud - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Sigmund Freud

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Sigmund Freud

Por: Manuel Levinsky


Sigmund Freud, su solo nombre sugiere espacios infinitos antes desconocidos del pensamiento humano. Sigmund Freud fue un revolucionario de las ideas y supo penetrar hasta el fondo del alma humana, descorriendo ante nosotros el telón para dejar ver un escenario subyugante que abarca toda la gama de las emociones que marcan el destino del hombre. Sigmund Freud fue el arquitecto de una nueva ideología de importancia vital para la comprensión de la vida racional que conforma la estructura de la sociedad y la disciplina del saber.
Este gigante, creador del psicoanálisis, nació en Freiburg, Moravia, lindante con Austria en 1856. Sus padres habían sido educados como judíos ortodoxos por lo que conoció todas las fiestas y costumbres judías. Vivió en Viena desde la edad de cuatro años. Fue un alumno brillante en el Gimnasium, conservando siempre el primer puesto y terminando los cursos con distinción honorífica. Estudió medicina y se dedicó principalmente a las labores de investigación.
Su talento lo llevó a descubrir en 1884 las cualidades anestésicas de la cocaína. En el mismo año, juntamente con el médico vienés Joseph Brehuer, hizo estudios sobre la histeria y su curación mediante método catártico, que habría de ser la base de sus doctrinas psicoanalíticas. El año siguiente, 1885, fue a París a estudiar con Charcot, quien influyó en él, para investigar la histeria desde el punto de vista psicológico. Adquirió conocimientos cabales del francés, del inglés, del italiano, del español y desde su infancia del hebreo. Las doctrinas que el joven sabio empezaba a exponer encontraron oposición casi unánime por parte de sus colegas.
En 1894 reemplaza el método hipnótico de Brehuer por la libre asociación de ideas, base de la terapéutica freudiana. Seis años después publica "La Interpretación de los Sueños", fruto de sus investigaciones psiconeuróticas aplicadas a la mente normal. Con esta teoría demostró que la neurosis y gran parte de los actos considerados como anormales se deben a conflictos originados en la infancia por las inhibiciones de la educación y de las restricciones sociales.
Freud encuentra que hay una gran influencia del instinto sexual en todos los aspectos de nuestra vida mental desde la más tierna infancia. Un ejemplo de ello son los sueños que en nuestra infancia y juventud nos llevan hasta el orgasmo sin el contacto masturbador.
No obstante la influencia que sobre él tuvo una Biblia que en su mocedad le regalara su padre, los sentimientos éticos prevalecieron sobre los religiosos. Su biógrafo Jones, sostiene que Freud se sintió judío toda la vida por lo que tenía un fino sentido ante el más leve indicio de antisemitismo. Por lo mismo, el núcleo de sus íntimos colaboradores, el llamado "Círculo de los Siete" a excepción del citado Jones, todos eran judíos. El Zohar y Freud coinciden en que el antisemitismo se halla motivado por la envidia y los celos de los otros pueblos.
La última obra de Sigmund Freud, llamada "Moisés" materialmente asombró al mundo judío. En ella hace aparecer a Moisés como un aristócrata egipcio que eligió a los judíos y otras minorías que habitaban el país como esclavos desde hacía varias generaciones, para que aceptaran el monoteísmo nacido en Egipto en forma de la religión de Atón.
Esta religión iniciada por el faraón Akenatón, fue perseguida y eliminada por los sacerdotes egipcios. Según esta obra, los judíos no se sometieron al yugo de una religión tan rigurosa sin antes tratar de sacudirla. Uno de estos levantamientos es el conocido episodio del becerro de oro.
La neurosis individual, según nuestro personaje, tiene analogías con la neurosis de masas. En este caso, suponiendo que los judíos asesinaron a Moisés, razón por la cual nunca llegó a pisar Tierra Santa, sostiene la tesis de que haciendo revivir los sentimientos de culpabilidad por la insistente repetición del asesinato del líder, maestro y legislador, los judíos aceptaron finalmente la creencia de un solo Dios. En consecuencia, el cristianismo es una "religión de hijo", mientras que el judaísmo es una "religión de padre", según sostiene Baruk al referirse a la tesis de Freud.
Por una infortunada coincidencia, este libro que priva al judaísmo de su más grande profeta, salió a la luz pública en plena época en que Hitler agredía y llevaba a las cámaras letales a los judíos que antes de morir pronunciaban la oración del primer mandamiento de las Tablas de la Ley que Moisés entregó a su pueblo "Shemá Israel...Oye, Oh Israel, Adonai es nuestro Dios, Adonai es único". A pesar del análisis que hace de Moisés, Sigmund Freud era un buen judío aunque no en sentido religioso pero sí en el sentido psicológico.

El creador del psicoanálisis ha divinizado el instinto sexual considerado como el factor determinante de todos nuestros actos. El, derrumba el concepto de la razón consciente por lo que juzga que el hombre es conducido por su afectividad y sus instintos. El prototipo de Freud es un hombre totalmente controlador de sus impulsos. Freud decía: "Aquel que recibe una ofensa y la guarda sin desahogarse o sin reaccionar, está en peligro de caer enfermo de neurosis".
La luz que arrojó sobre las profundidades del alma humana, al igual que Marx y Einstein en sus teorías, revolucionaron el ámbito del pensamiento. Primero produjeron temor y después la aceptación y la admiración.
El neurólogo Freud, fundador de una nueva escuela del pensamiento, no se imaginaba que estaba predestinado a hacer de la interpretación de los sueños y de la organización biológica de la vida sexual, el objeto de una ciencia.

Hoy día, Freud, es un faro de luz que abre nuevas perspectivas a la humanidad. Gracias a su esfuerzo, el psicoanálisis se ha convertido en el método preciso para penetrar en el alma humana.


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