Sholem Asch - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Sholem Asch

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Sholem Asch

Por: Manuel Levinsky

Sholem Asch fue el primer escritor que sacó la literatura judía a la palestra de las letras universales. Fue el más productivo, fructífero y eminente maestro de la prosa en el idioma idish.
Asch nació en Kutno, Polonia, en el año 1880. Recibió una educación de estudios bíblicos y talmúdicos, propio de las pequeñas ciudades polacas. El jeder (escuela elemental judía) tuvo gran influencia en el desarrollo del niño y la formación del hombre. Allí se forjó la personalidad emotiva y tormentosa del gran escritor. Allí se fraguaron sus primeros sueños, su apasionado amor por Eretz Israel.


A raíz de un problema familiar y de que sus hermanos mayores le confiscaron sus propios escritos y las obras de clásicos alemanes que se hallaban en su poder, el joven Asch se fuga de la casa a los 17 años. En su peregrinación que posteriormente abarcará gran parte del mundo, llegó hasta Wloclawek. El anchuroso río Vístula, en aquella zona, convertía a dicho puerto fluvial en un importante nudo de comunicaciones entre Rusia y Alemania. Allí podía conseguir libros en alemán, polaco y ruso que prácticamente devoraba. En ese lugar enriqueció sus conocimientos y amplió sus horizontes. La ciudad, según Máximo Gorki, se convirtió en su "Universidad". Por cierto, que este gran escritor ruso, fue en los años posteriores, amigo y protector de Asch y admirador de su talento.
Nuestro personaje empezó a escribir sus primeros cuentos y proclamas en hebreo. Por aquel entonces ni siquiera tenía noción de la existencia de una literatura idish. Sin embargo, casualmente llegaron a sus manos los cuentos de I.L. Peretz, uno de los tres clásicos. El quedó fascinado y en su interior se apoderó una verdadera revolución. Habiendo reunido algunos manuscritos, se embarcó en un vapor de carga rumbo a Varsovia, viajando dos días en condiciones lamentables. Pero eso no importaba, lo importante era entrevistarse con Peretz.
La casa de este eminente escritor en Varsovia, en la calle Ceglana, era el centro de todos los creadores, de todos los que aspiraban a algo en la vida judía de Polonia. Peretz era un faro para la juventud que en los pueblitos tenían aspiraciones literarias. Sholem Asch, el joven provinciano, alto y delgado, llegó con él sin decir palabra y le entregó una de sus creaciones en hebreo. Peretz la leyó atentamente y le dijo: "Usted quiere expresar algo, pero lleva puesto un corsé. Vuelva a su casa y escriba lo que quiere decir, en idish, luego mándemelo".
Con ímpetu empezó Sholem Asch a escribir en idish, y al poco tiempo le envió sus primeros esbozos en ese idioma. Peretz escogió inmediatamente algo de entre lo enviado y lo entregó a la redacción del periódico "Der Id" con su recomendación. Muy pronto vio Asch en letra impresa su nombre y publicada su primera creación "Moishele" a fines del año 1900. En esa fecha comenzó, efectivamente, el nuevo camino de Sholem Asch. Empezó su trayectoria de escritor.
Allá por el año 1903, cuando frecuentaba la casa del pedagogo y traductor hebreo, M. Shapiro, quien le tradujo algunos cuentos, se enamora de su hija Matilde con quien posteriormente se casó. Ella tuvo una influencia decisiva en su formación. En ese mismo año escribe "En Tiempos Malos" y un año después "A Shtetl" (Un Pueblito), que no tiene parangón en la literatura idish. Es una de las obras más finas de Asch y constituye una apología de la vida patriarcal del ghetto polaco.
La joven pareja se muda a una aldea. Ella encuentra trabajo como maestra y su esposo escribe. Al año nace el hijo primogénito Natán, quien llegará a ser más tarde un escritor norteamericano en lengua inglesa.
Sholem Asch viaja a Cracovia, la capital de la espiritualidad polaca de aquella época. En dicha ciudad conoce al artista polaco Stanislaw Witkiewicz y al escritor Yeromski. Con la ayuda de éstos, el Teatro Nacional de Polonia puso en escena su obra "De Regreso". Fue esa la primera vez que una obra judía se presenta en un teatro oficial polaco y la primera presentación de Sholem Asch como dramaturgo.
En 1905, en San Petersburgo, Rusia, presenta su obra teatral "La Era del Mecías". Allí nace su segundo hijo Moisés. En Berlín presenta su obra "Dios de Venganza". El extraordinario éxito de esta obra le permite realizar el sueño de su niñez: viajar a Israel. La impresión de su primera visita lo impulsó a repetir numerosas veces aquel viaje. Escribe luego "Eretz Israel", "La Hija de Jefté", "Relatos de la Biblia" Y "Shabetai Zvi". A partir de entonces, Eretz Israel ya no dejará de estar presente en sus obras ya sea como tema autónomo o como material para metáforas, comparaciones y recuerdos. Escribe también "Mary" y "El Camino hacia Sí Mismo".
En 1909 viaja por primera vez a Estados Unidos, donde hacía algunos años se encontraba su familia. A su regreso a Europa presenta en Berlín su obra "El Complot de los Débiles". En Viena presenta su comedia "La Familia Grosglik". Cuando llega a París estalla la Primera Guerra Mundial. Abandona esta urbe y se traslada nuevamente a Estados Unidos. Para esa fecha era ya padre de cuatro hijos, pues nacieron Rut y Yojanán. Allí reside un tiempo prolongado y adopta la ciudadanía norteamericana. Escribe la famosa novela "Motke el Ladrón", presentada en teatro por el excelente actor Paul Muni.
Durante la guerra, bajo los efectos de las noticias que llegaban sobre exterminio y pogroms, da a la luz pública la extraordinaria novela "Kidush Hashem" y posteriormente "Un Collar de Perlas". De un sabor muy norteamericano escribe "La Madre", "La Silla Eléctrica" y una novela más "El Regreso de Jaim Léderer" como protesta contra la pena de muerte decretada a Sacco y Vanzetti. Realiza nuevos viajes a Israel de donde surgen sus libros "El Altar" y "El Canto del Valle", y más tarde cuando regresa a los Estados Unidos da término a su estupenda novela "Junto al Abismo".
De esta impresionante y prolífica obra literaria, la que desencadenó un escándalo alrededor de su persona fue la novela "El Nazareno". De ella hubo críticas que llegaron a pensar que Asch había perdido la razón. El prestigiado periódico neoyorquino Der Forvertz (La Vanguardia) que durante muchos años había publicado las producciones de nuestro personaje, rechazó el original de "El Nazareno". Hubo quien propusiera excluirlo de la comunidad judía. Sólo algunas personalidades del mundo intelectual judío colocáronse de parte de Asch. No obstante ello, aparece en inglés su segundo libro de la trilogía sobre el cristianismo, "El Apóstol" donde describe a Pablo o Saulo de Tarso. El tercero de la mencionada trilogía es "María" cuya temática trata de la vida de la madre de Jesús. Entre estos tres libros se da tiempo para escribir las conocidas obras "East River" y "La Zarza Ardiente".
Después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando empiezan a llegar las noticias acerca del exterminio de los judíos europeos, se asocia con Albert Einstein al frente del comité de escritores, artistas y hombres de ciencia judíos, en un Comité pro Ayuda a la URSS. No obstante su gran actividad en el Comité, logra escribir su magnífica novela "Moisés".
Al término de la Segunda Guerra Mundial, se inaugura en la Universidad de Yale una sala a nombre de Sholem Asch. Este asombroso escritor da a la luz pública otra novela titulada "El Profeta" y en 1954 llega con su esposa a Israel para erigir en ese país su nuevo hogar, en Bat Yam, junto al mar, cerca de Yaffo.
Un día como tantos otros cuando paseaba por Bat Yam sufrió el primer derrame cerebral del que logra recuperarse.
Cuando se inicia la Campaña del Sinaí, el embajador de los Estados Unidos le pide a Asch ya los ciudadanos norteamericanos que abandonen el país o se refugien en la Embajada. El escritor se negó a hacerlo contestándole: "Si la situación de mis judíos es realmente tan peligrosa como la describe usted, prefiero no continuar viviendo". Durante esta guerra y no obstante su precaria salud, consigue permiso del intendente Ben Arí, para visitar a los soldados y a los heridos en campaña. A raíz de esta visita escribió varios artículos y ensayos acerca del heroísmo de los soldados israelíes.
En la primavera de 1957 sufre otro derrame que le impide terminar su novela histórica Jacob y Raquel. Se recupera nuevamente asombrando a sus médicos. Es entonces cuando viaja a Londres donde radica su hija Rut. El 10 de julio de ese mismo año, en su mesa de trabajo y con la pluma en la mano lo sorprende un tercer derrame del cual ya no se recupera. Deja de existir a la edad de 77 años.
Este hombre extraordinario del cual citamos parte de sus 60 obras literarias, donde quiera que estuvo, permaneció fiel a su pueblo a pesar de ciertas adversas críticas. A la memoria de su nombre y como un reconocimiento a su valía, se conserva como un monumento "La Casa Sholem Asch" en Bat Yam. También existen calles que llevan su nombre en algunas ciudades de Israel. Es así como este inmenso escritor cuyo legado a la humanidad es invaluable, sigue vivo a través de su perdurable literatura.




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