Sarah Bernhardt - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Sarah Bernhardt

Colección y Consulta

Sarah Bernhardt


Por: Manuel Levinsky

Nuestro personaje fue una luminaria brillantísima de la constelación de inmortales actrices del mundo del espectáculo que supo sobresalir y expandir su fama a través de fronteras y continentes, dejando una huella imborrable en la historia. Ella es Sarah Bernhardt.
De nacionalidad francesa, nacida en París en 1844, su verdadero nombre fue Sarah Henriette Rosine Bernard, hija adoptiva de Judith van Hard, descendiente de una familia judía holandesa, maestra de música y, desgraciadamente, con una reputación de la vida fácil de cortesana. Su padre fue Edoard Bernard, un estudiante francés de leyes, que después de enamorarla la abandonó.
La presencia de la niña Sarah interfirió con las costumbres demasiado liberadas de su madre, por lo que a la edad de 12 años fue internada en un convento donde la bautizaron dentro de la religión católica. No obstante, Sarah estuvo consciente y orgullosa de su origen judío, aunque como es natural, el ambiente del convento la llevó a pensar en alguna etapa de sus primeros años, en convertirse en monja. Sin embargo, un amante de su madre, nada menos que medio hermano de Napoleón III, la convenció de no hacerlo porque advirtió en Sarah una definida vocación para el teatro e hizo los arreglos necesarios con el fin de que la recibieran en una academia de actuación patrocinada por el gobierno.


Así fue como empezó su carrera en la Comedia Francesa en 1862 desempeñando el papel de Ingenia en la obra titulada "Aulide", de Racine. Causó poca impresión y fue despedida de la compañía después de tener un serio disgusto con otra actriz participante en la misma obra. Este contratiempo le originó un periodo de inseguridad, durante el cual sostuvo un romance con Henri, príncipe de Ligne, del cual tuvo un hijo.
Ya recuperada anímicamente, se unió al teatro Odeón en 1866, habiendo logrado allí, sus primeros grandes triunfos. Una de sus actuaciones más relevantes fue en la obra de Coppeé "El Pasante" donde interpretó a un personaje masculino. Dicha obra fue presentada en premier de gala ante Napoleón III. Nuestro personaje organizó en 1870, durante el sitio de París, un hospital militar en el propio teatro Odeón, lo que le valió un considerable incremento de su popularidad. Posteriormente, apareció en la obra "Ruy Blas" de Víctor Hugo, quien impresionado por su actuación, la llamó "La Divina Sarah de la Voz Dorada".
Sarah Bernhardt regresó a la Comedia Francesa en 1872 obteniendo varios éxitos que incluyeron las obras "Zaire" de Voltaire, "Fedra y Andrómaque" de Racine y "Hernani" de Víctor Hugo. Su temperamento muy personalista la llevó a abandonar la Comedia Francesa en 1880, ya que para ese entonces se había convertido en una célebre estrella internacional que viajó a Europa, Estados Unidos, Australia y Sudamérica. Sus más grandes éxitos fueron "La Dama de las Camelias" de Alejandro Dumás y "Laiglon" de Edmond Rostand, en la cual interpretó de nuevo el papel varonil del hijo de Napoleón Bonaparte. El dramaturgo Victorien Sardou escribió una serie de obras especialmente para ella.




Nuestro personaje, en la cumbre de su fama, decidió fundar su propia compañía teatral en 1899 con el nombre de "Teatro Sarah Bernhardt", el cual dirigió hasta su muerte. Una de sus más grandes actuaciones en dicho teatro fue la del papel otra vez masculino de "Hamlet".
En 1905, y estando en América Latina, mientras actuaba en la obra "Tosca" de Sardou, se cayó del escenario en el último acto y se lastimó la rodilla. Sarah descuidó dicha herida que diez años más tarde le ocasionó complicaciones que determinaron la amputación de la pierna. Este grave acontecimiento no incidió en su carácter fuerte y activo, continuando en la actuación en obras escritas especialmente para ella, tomando en cuenta su invalidez.
En 1907 escribió una novela titulada "El Pequeño Ídolo" que es una historia acerca del arte de la actuación y que incluyó su autobiografía: "Mi doble vida". En 1912 Sarah Bernhardt incursionó en el cine mudo, haciendo algunas películas de las que sobresalió por su habilidad histriónica el film, "La Reina Isabel". Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, actuó infatigable durante 18 meses seguidos en todos los frentes ante las tropas francesas.
Esta maravillosa e inigualable actriz dejó un recuerdo que permanece imborrable en las páginas de la historia universal del espectáculo y un ejemplo de superación y firmeza de carácter. Sarah Bernhardt falleció en París en el año 1923.



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