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27/09/2017
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Sandy Koufax

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Sandy Koufax

Por: Manuel Levinsky


Para los amantes del "Deporte Rey" como lo llaman los norteamericanos al béisbol y a todos los lectores que gustan de conocer las distintas facetas del acontecer humano, va dedicada esta semblanza.
En el deporte como en todas las actividades de la vida, hay crestas que sobresalen y que reflejan sus fulgores sobre un panorama que de otra manera sería uniforme y monótono.
Todos encontramos en ellas motivos de admiración que sirven de ejemplo para el propio perfeccionamiento del hombre. Su actuación sobre la tierra deja estelas luminosas en las páginas de los episodios históricos de cada rama del actuar humano.

En este caso y en el panorama siempre emocionante del deporte, surgió dentro del ambiente beisbolístico de los Estados Unidos de América, un personaje verdaderamente excepcional que ha dejado huella profunda en la mente de millones de aficionados de este llamado rey de los deportes. Se trata de Sanford (Sandy) Koufax que muy merecidamente conquistó el calificativo de "pitcher con cerebro".
Nuestro personaje nació en Nueva York en un suburbio de Long Island en el año de 1935. Allí asistió a una escuela religiosa ortodoxa donde lo prepararon para su Bar-Mitzva.
Desde un principio, se desarrolló en él una complexión atlética y grandes cualidades para el deporte. Por su estatura de 6 pies y 2 pulgadas pensó en dedicarse al basquetbol. De hecho él ganó una beca en este deporte en la Universidad de Cincinnati para poder estudiar arquitectura. Sin embargo, en un viaje que hizo a Nueva Orleans, decidió unirse a un equipo de béisbol de esa ciudad a insistencia de un amigo, para que probara suerte en ese deporte. El entrenador lo destinó a la posición de primera base pero al notar que su bateo era pobre lo cambió a pitcher. Esta decisión tuvo para él gran trascendencia. Aquí comenzó su verdadera carrera hacia el estrellato beisbolístico. En este conjunto universitario se operó en Sandy una maravillosa transformación: pitchó 32 entradas y ponchó a 54 jugadores.
Los buscadores de figuras para los equipos profesionales se dieron cuenta de sus grandes facultades. Equipos famosos como los Gigantes, los Yanquis y los Dodgers se disputaron su contratación. Finalmente estos últimos, los Dodgers lograron su firma.

Desgraciadamente cuando empezaba su fulgurante carrera profesional se lastimó el brazo. En ese mismo lapso por casualidad, fue llamado al servicio militar. Después de una corta estancia en el ejército que le sirvió para recuperarse del brazo regresó a su actividad profesional y en su equipo de los Dodgers. Entonces empezó a sobresalir como un pitcher zurdo extraordinario que ponchaba con facilidad a grandes bateadores.
En el año 1961 tuvo una participación sobresaliente, fue una temporada de grandes éxitos, pues estableció un récord ponchando nada menos que a 269 bateadores. Es en este mismo año cuando sucedió algo que revela la solidez de su espíritu judío. El manager de los Dodgers lo había programado para que jugara en la fecha en que se celebra el Yom Kipur. El gran Koufax se negó a ello alegando que en el día más sagrado de su religión no aceptaba compromiso de ninguna índole aunque le costara su puesto.

El entrenador tuvo que cancelar su programación en el último momento.
Al año siguiente pitchó un juego sin hits ni carreras.
Por esta época se le presenta un raro problema circulatorio conocido como el mal de “Raynaud’s” que consiste en que la circulación sanguínea no llega a irrigar los dedos de nuestras extremidades.
En 1963, después de ser aclamado por los periodistas deportivos de todo Estados Unidos, él recibió el premio del jugador más valioso de la Liga Nacional, el premio "Cy Young" y también el premio "Babe Ruth". Cuando se retiró como pelotero activo, cambió de profesión a la de cronista deportivo.
En el clímax de su fama, los jasidím del movimiento religioso ortodoxo "Lubavitch" le pidieron que posara para una fotografía llevando el talit y los tefilin. El aceptó gustoso siempre y cuando en lugar de la kipá llevara una gorra de beisbolista. La fotografía fue difundida en todos los periódicos de la Unión Americana.

Los historiadores del béisbol lo registran como el más grande pitcher zurdo en los anales del deporte. Cabe decir que antes de retirarse, todavía pitó un total de cuatro juegos sin hits ni carreras.
Sandy Koufax emergió como uno de los más grandes pitchers que en el béisbol se haya visto jamás. Manejaba la pelota con tanta habilidad que muy pocos bateadores podían conectar siquiera hits sencillos. El nombre de Sandy Koufax significaba habilidades superiores al grado que hizo que todos los judíos se sintieran orgullosos.
Una de las más grandes ambiciones de Koufax era poder introducir el béisbol en Israel y poder enseñar los trucos de la profesión que él tan brillantemente había asimilado.

Cuando se le preguntó el secreto de su habilidad para pitchar contestó: "Yo no solo pitcho con el brazo sino también con mi cerebro".



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