Sabetai Zevi - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Sabetai Zevi

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Sabetai Zevi


Por: Manuel Levinsky

Sabetai Zeví o Shabetai Tzvi fue el más influyente y popular de los seudo  Mesías. Nació en Esmirna, Turquía, en 1626  en un 9 de Av del calendario judío que según una vieja leyenda, corresponde al mismo mes y día en que fue destruido el Templo de Jerusalén y la fecha en que había de nacer el nuevo Mesías.
Desde su niñez hasta la adolescencia, Sabetai fue educado en las más estrictas normas talmúdicas. El inquieto joven sintió desde un principio una gran atracción por los estudios místicos de la Cábala y llevaba una vida ascética   entre oraciones y auto disciplinas.
A su alrededor se reunía un grupo de estudiantes que oraban y cantaban con él, los himnos de Luria o sus propias canciones que él compuso en arameo y en español. La imponente estatura que tenía a sus 20 años, sus agradables rasgos faciales   y su bien timbrada voz, impresionaron profundamente a sus discípulos que quedaban fascinados por sus conocimientos y sus dotes de dirigente.
Según cuenta Erna Schlesinger, en aquel entonces el mundo bullía de esperanzas mesiánicas y en 1648, año milagroso según los cabalistas, dio el paso audaz de proclamarse Redentor, haciendo ver que según la Cábala, la era mesiánica   había comenzado.
Aunque algunos judíos se mantuvieron leales a la fe proclamada por Sabetai, otros estudiosos, horrorizados por tal atrevimiento, lo excomulgaron al igual que sus adeptos. La comunidad se dividió en dos bandos y Sabetai fue expulsado de Esmirna.   Entonces comenzó a viajar predicando a la gente que estaba ansiosa de creer. En Salónica preparó un gran acto teatral celebrando unas místicas ceremonias de nupcias con la Tora, que, naturalmente, escandalizaron a los rabinos no adictos,  quienes  al igual que en Esmirna, lo expulsaron de la ciudad.
En sus andanzas, tuvo la suerte de conquistar la amistad de Rafael José Chelebi, director de la casa de moneda de El Cairo. Hombre rico y generoso, era el adinerado mecenas, quien designó a Sabetai como emisario de una misión caritativa, enviándolo   a Jerusalén para acceder a las exigencias extorsionistas de un rapaz Bajá que molestaba sobremanera a la comunidad. Ante los necesitados místicos de la Ciudad Santa, nuestro personaje apareció como un verdadero mensajero divino.

En esa época, Sabetai tuvo noticias de la existencia de una joven polaca llamada  Sara, que a raíz de las matanzas de Jmeielnicki, en la que perdieron la vida sus padres, había huido del convento donde se encontraba refugiada. Ella, proclamó   que había tenido un sueño en el que se le señalaba como la novia del Mesías  de Esmirna. En consecuencia, Sabetai, escuchando esta historia la hizo venir para conocerla. De inmediato se dio cuenta de que la deslumbrante belleza de Sara podía   servirle para traerle más adeptos. Es así como se celebraron pomposas bodas  de él con ella en la mansión del rico Rafael José Chelebi.
Tal como lo había previsto, la joven y bella Sara cautivó a todo el círculo en que se movía su esposo ganando miles de seguidores.
A esta altura de su falsa misión mesiánica, conoció también a un joven que pretendía tener facultades proféticas y se presentó ante Sabetai como Nathán ben Levi de Gaza, diciéndole que él era la reencarnación del profeta    Elías llamado a despejar el camino del Mesías y anunciar el reinado de Sabetai que implicaba la conquista pacífica de Turquía. Con este falso profeta a su servicio, Sabetai podía ya lanzarse de lleno a la misión que él mismo se  había   fijado.
En 1665, regresó triunfalmente a su ciudad natal, Esmirna, proclamándose públicamente en la sinagoga al son de los shofars, como el esperado Mesías. La multitud eufórica gritaba "El reino ha venido. Bendito sea el Mesías". La noticia    se propagó por todos los países del orbe. En todas partes el falso Mesías fue proclamado como el Redentor.
Sabetai, confiado en el éxito de su misión, se embarcó con una numerosa comitiva para Constantinopla donde esperaba verse coronado por el Sultán. Sin embargo, sus planes no resultaron y fue arrestado y trasladado en cadenas a la fortaleza    de Abydos.
Europa se estremeció y rezó por la liberación del Mesías. Por ese tiempo proliferaban los falsos Mesías, entre ellos Nehemías Cohen de Polonia quien se entrevistó con Sabetai y al darse cuenta que al igual que él, Sabetai era un    impostor, lo denunció a las autoridades turcas como conspirador contra el gobierno. El sultán, después de tener una consulta con el Consejo de Estado, ofreció a nuestro personaje que eligiera entre la religión islámica o la muerte.
Al falso Mesías le invadió el pánico y mudó su kipá por el blanco turbante turco y adoptó el nombre de Mohamed Effendi, aceptando el mísero empleo de portero del Sultán. Más tarde reincidió en sus continuas agitaciones cabalísticas    cayendo en desgracia del Sultán. Vivió una vida doble, pasando por mahometano devoto entre los turcos pero despertando sospechas de practicar el judaísmo. En consecuencia, fue desterrado a Dulcigno, Albania, donde murió en la soledad en  1676.   La farsa había terminado. Los judíos se sintieron desilusionados y avergonzados por la apostasía de su falso Mesías.




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