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27/09/2017
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Rabí Yosef Caro

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Rabí Yosef Caro


Por: Manuel Levinsky

La religión judía se ha visto fortificada a través de los siglos con el  surgimiento de personajes que han alcanzado los niveles  de la sublimidad tanto por su autoridad moral como por los amplios conocimientos que han tenido para hacer guías y ejemplos a seguir en el devenir humano.

Así fue con Yosef Caro, la más grande autoridad rabínica del siglo XVI que nació en la Península Ibérica en el año 1388, que debido al edicto de expulsión de los judíos de España decretada en 1492 emigró con su padre, quien fue su primer maestro en el Talmud, a la ciudad de Lisboa, después a Constantinopla y finalmente Nicópolis, Turquía. Aquí se le había llamado para hacerse cargo de una yeshivá. El joven Caro radicó unos cuantos años en esta   ciudad pero no encontró una atmósfera favorable al estudio por lo que decidió establecerse en Adrianópolis, donde ya gozaba de una gran reputación como sabio talmudista. Con gran fervor se adentró en la esencia misma del misticismo  influenciado  por el cabalista Salomón Alkabez.

Cuando nuestro personaje cumplió 34 años de edad empezó a elaborar  su comentario sobre "Las Cuatro Hileras" de Jacob Asher, quien dos siglos antes había recopilado las leyes talmúdicas para uso práctico. A este comentario, Caro le dio   el título Bet Yosef (Casa de José).

En el transcurso de 20 años Yosef Caro examinó cuidadosamente cada Ley agregando las opiniones de autoridades posteriores. Entre tanto su mente siempre se vio atraída por el deseo de trasladarse a Tierra Santa y hacia allá se dirigió estableciéndose    en la ciudad de Safed en 1536. Entre los amigos que allí conoció estaba el mencionado cabalista Salomón Alkabez, con el cual ya había estudiado la Mishná y la Cábala en Turquía. Alkabez adquirió celebridad porque su hermosa poesía    litúrgica compuesta para la víspera del Sábado, el Kabalat Shabat incluye el conmovedor refrán que dice: "Lejá dodí likrat kalá. Pnei Shabat nekabla" (Ven amado mío, salgamos al encuentro de la novia. Recibamos con júbilo  el   Shabat).

En Safed, Caro trabajó otros 12 años en analizar escrupulosamente Bet Yosef la que consideró su obra principal. Sin embargo, el extracto que hizo de ella, que le tomó varios años más y tituló Shulján Aruj (Mesa servida) es la más    conocida y la que fue acogida entusiastamente por todos los rabinos. El Shulján Aruj se convirtió en guía para la judeidad religiosa hasta nuestros días. Israel puede venir a sentarse delante de los platos espirituales seleccionados por  el   rabino Yosef Caro, para gozar del placer que cada rito le reserva en las grandes festividades que le brindan alegría, recogimiento y sagrados recuerdos.

Este código sintetizado se publicó en Venecia en 1565 y por la popularización de la imprenta tuvo una divulgación sin precedente.  En el Shulján Aruj el judío encuentra la reglamentación de sus acciones desde que se levanta hasta que se acuesta, desde su nacimiento hasta su muerte. Da instrucciones acerca de los servicios religiosos, sobre  el descanso del Sábado, sobre   las fiestas. Incluye las leyes de propiedad en el matrimonio, de divorcio, de luto y de entierro.

No olvida ninguna fase de la vida humana. Suministra detalladas prescripciones   sobre las comidas prohibidas y permitidas,  acerca de la forma de sacrificar   a los animales que se pueden comer, la higiene, las relaciones sociales y la ayuda al pobre.








Habla también de la ética del proceder comercial con su reglamentación  respectiva. En vista de que el autor era español  por nacimiento, se inclinó   sin querer hacia las opiniones de las escuelas españolas, desechando las interpretaciones alemanas y francesas, siguiendo de esta manera un criterio un poco unilateral.

El Shulján Aruj no es solamente un manual, sino que refleja el noble espíritu  moral de la religión judía. "Que el hombre sea fuerte como el león al levantarse de mañana para el servicio del Hacedor". Esta frase domina la obra y resuena    en cada actividad del judío que cumple minuciosamente las leyes aprovechando  la oportunidad de realizar la voluntad de Dios.

En principio, Caro pensó que esta obra serviría únicamente para estudiantes. Sin embargo los rabinos la acogieron con pasión toda vez que el Shulján Aruj constituye un manual de gran valor práctico que permite decisiones rápidas y     bien fundadas.

Para los judíos del siglo XVI el código era una necesidad absoluta. Las leyes que nuestro personaje presentó en forma sencilla eran las únicas que regían sus vidas. De ese modo se llegó a sistematizar la enorme estructura religiosa de     la Halajá y se pusieron en claro muchos puntos hasta ese momento muy discutidos. Naturalmente, hubo rabinos que no aceptaron el Shulján Aruj como autoridad definitiva y se produjo una corriente de oposición especialmente en Polonia y Alemania,     ya que Caro se basaba mayormente en Maimónides, en Alfasi y otros rabinos de la escuela española, pero la autoridad moral de Caro, su impacto carismático y su don de convencimiento logró que se respetara la opinión de la mayoría y,    finalmente,  todos aceptaron y consagraron a Shulján Aruj como el código más importante que guía los pasos de la religión judía.

El rabí Yosef Caro fue uno de los grandes sabios de la Ley, que entregó su corazón y su alma para seguir el camino de la perfección religiosa. En Safed, la misma ciudad de la alta Galilea donde alcanzó niveles culminantes de su existencia     y que llegó a ser importante centro de misticismo judío del siglo XVI, este, nuestro extraordinario personaje murió en 1575, dejando un legado de inmenso valor para la religión judía.





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