Preguntas al Director - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Preguntas al Director

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Preguntas al Director


Por: Colaboradores de «Foro»

Con motivo de los 13 años que cumplió este medio escrito y por iniciativa de nuestro querido amigo y colaborador Julio Algazi, quien solicitó a más de 50 escritores de la revista (nacionales y extranjeros) una pregunta libre al Director para conocer los porqués menos conocidos y hasta personales que atañen a la existencia de la revista, presentamos en dos partes -a cuestionadores y lectores en general- las respuestas de un Editor que ha estado mes a mes al frente de ella por más de dos lustros. La Redacción recibió, clasificó y resumió lo solicitado por el Sr. Algazi, por lo que a continuación el Sr. Jacobo Contente responde con el deseo de haber cumplido -por lo menos- con la mayoría.

De: Esther Kershenovich y Max Dániel.
¿Cuáles fueron los conceptos, hechos y motivos principales que te llevaron a desarrollar una importante y agotadora obra como la de «Foro», desde su inicio hasta el momento actual?
J. Contente.- Desde temprana edad estuve en contacto y trabajé con varias instituciones judías, principalmente con la Comunidad Sefaradí. Mi labor fue variada, desde lo religioso hasta lo social, pasando por aspectos financieros y de representación hacia los demás sectores judíos. Siempre me preocupó que los askanim (trabajadores sociales voluntarios) hicieran su mejor esfuerzo, incluso hasta altas horas de la noche, pero no difundían adecuadamente sus ideas y planes de acción.
Al trabajar por más de ocho años en un comité que se llamó de «Asuntos Religiosos», noté un cúmulo mayúsculo de correspondencia individual hacia los socios, en donde se les notificaba la fecha en que se tenían que presentar para el rezo de algún familiar fallecido. En otras áreas de la misma comunidad, también se enviaban una gran cantidad de volantes anunciando diversas actividades; en resumen confirmé una total descoordinación a altos costos y sin buenos resultados, entre otras cosas, por la clásica tardanza de los servicios del correo en México.
En varias oportunidades expuse la idea de hacer un medio de comunicación local que concentrara toda esa información, máxime que dicha idea -muchos años atrás- ya se había probado mediante revistas que algunos dirigentes habían fundado con mucho esfuerzo, pero que lamentablemente no eran de publicación regular y en donde sus directores hacían lo que podían por un corto o mediano lapso, y después lo dejaban por cansancio, complicaciones técnicas o falta de puntualidad de los distintos comités que debían involucrarse.
A mediados de 1984 el Sr. Elías Levy, que por muchos años estuvo a cargo de la Jevrá Kedoshá y que por cierto amablemente nos sigue acompañando en nuestros desayunos mensuales, me sugirió que utilizara una pequeña prensa que teníamos para otros fines en una empresa familiar y que pusiera en marcha mis ideas. De hecho él fue el creador del nombre de la revista «Emet» de la C. Sefaradí, que hasta el momento se sigue publicando. A un servidor le tocó invitar y conservar a un grupo voluntario de buenos y variados escritores, sincronizar los comités al ritmo mensual implacable del nuevo medio, el cálculo y venta de espacios publicitarios mediante un representante para que fuera autofinanciable, su diseño y hechura, y hasta su distribución directa, evitando en lo posible el uso aletargado del correo.
Sería muy largo narrar todas las vicisitudes y satisfacciones que por cinco años y medio tuve como Director de un equipo de inquietos y entusiastas colaboradores que siempre me apoyaron y sobre todo, los problemas de organización sumados a los técnicos, para que «Emet» saliera puntualmente cada mes. Afortunadamente pude lograrlo y con esta primera revista - que por cierto fue la primera en México en utilizar la computadora con programas especiales de edición y la impresión previa en láser - obtuve la experiencia y cierta buena fama para coordinar, diseñar, formatear, imprimir y dar un servicio puntual a muchas otras revistas que al poco tiempo surgieron en otros sectores judíos; ediciones cuyos contenidos no eran de mi inspiración, pero que trataban de emular las virtudes y resultados que había demostrado mi primera creación (a este fenómeno dado en un tiempo relativamente corto, alguien le llamó REVISTITIS). Puedo afirmar que prácticamente - en mayor o menor grado- tuve que ver con la puesta en marcha y producción de la mayoría de las publicaciones regulares con que cuenta actualmente la comunidad judía de México.
Por esos tiempos (mediados de los 80's) como representante del sector sefaradí ante el Comité Central, expuse una idea más ambiciosa; propuse la creación de un nuevo medio que abarcara a todos los sectores, combinando la calidad en contenidos que había tenido la revista «Tribuna Israelita» -de cuya premeditada e injustificada agonía, había sido yo testigo como impresor- y lo que por entonces llegó a ser el perfil ejemplar (por contenidos, costos y dinamismo) de una revista sectorial como lo fue «Emet». Lamentablemente no hubo eco en esa institución cúpula y por ello, algunos colegas que también tenían experiencia en prensa (como la del CDI y la Wizo), nos dimos a la tarea de fundar un periódico -que hasta la fecha felizmente existe- que se llama «Kesher».
Por razones personales y precisamente por las diferencias en conceptos y fines, que para mi siguen existiendo entre un periódico y una revista, me separé en los mejores términos de mis socios y del periódico, prosiguiendo tan sólo con mi primera querida hija hasta que cumplió sus 5 años y medio de edad. Al poco tiempo -cuando dejé de ser su Director- nuestro reconocido y experimentado escritor Manuel Levinsky -quien fuera Presidente fundador y ahora vitalicio de APEIM- me invitó a participar en la Asociación como secretario. Meses después -al llegar a la presidencia de la misma- surgieron de nuevo las dudas e inquietudes personales referentes a la difusión intelectual y apoyos que los periodistas y escritores judíos nacionales necesitaban; por lo que sumadas a la idea original de una prensa intercomunitaria para todos los sectores que fuera independiente, más atractiva en su presentación y economía, y que además conjuntara los esfuerzos y acervo cultural propio, pero sin las cortapisas (censuras) que los medios dependientes de los sectores, por simple lógica siguen teniendo, fundamos «Foro», saliendo a la luz el primer número en Abril de 1989, con un número de escritores que no pasaba de la docena, con un tiraje adecuado, sin presunciones banales, con variedad temática y mucho contenido para los amantes de la lectura, puntual en su distribución y lo mejor hecho posible sobre bases y fines que la experiencia me había marcado; como por ejemplo: en su forma.- con un original tamaño de medio oficio que la identifica desde un principio y la dota de un cómodo y práctico manejo, o el tipo de papel anti reflejante, que ayuda a su fácil y cómoda lectura; en su financiamiento.- en base a sus principales puntales que son las suscripciones y los anuncios; en su política.-respetuosa de todas las corrientes del judaísmo y políticas nacionales, pero por la idiosincrasia de la mayoría de sus colaboradores, muestra una clara tendencia hacia lo liberal; y por su producción intelectual.- destaca mayormente la de escritores mexicanos, continuando con la de los colaboradores directos del extranjero y en menor grado, la que proviene de medios -electrónicos o escritos- con los que tenemos intercambio.


De: Bill Landau y Julio Algazi.
A título totalmente personal, carente de alguna conveniente postura hacia los demás... ¿cuáles fueron las motivaciones que te impulsaron a trabajar como askan comunitario; tu alejamiento posterior de dichas labores y, cuáles podrían ser las analogías y diferencias entre «Emet», «Kesher» y «Foro»?
J. Contente- Las motivaciones son múltiples, comparables a las que tienen casi todos los askanim que sienten que hay que dedicar tiempo a una peculiar etnia minoritaria de la cual provenimos y que lamentablemente sigue teniendo carencias internas y externas. Algunas veces de identidad o valores; otras en base a incomprensiones de su entorno que la rodea. Es cierto que algunos de estos voluntarios persiguen influencia, poder o reconocimiento, pero pienso que la mayoría lo hace por altruismo y amor a su pueblo.
Yo no considero que tuve un alejamiento, de hecho dedico ahora más tiempo en ello, pues mis ideas, comentarios o críticas, sumados a las de todos nosotros llegan a mayor número de personas, incluso a muchísimo lector gentil; es algo que siempre procuro se haga con un diálogo respetuoso y apegado a una verdad, que no siempre es la misma para todos, por lo que en muchas ocasiones resulta polémico, pero que ha dado sus frutos en un mayor desdoblamiento de los sectores judíos en México, quienes hasta la fecha lamentablemente no han podido encontrar un denominador común o ponerse de acuerdo en varios temas y formas básicas de actuación. Logros mínimos pero fundamentales, sobre todo en estos tiempos difíciles que estamos viviendo. No quiero con esto decir que los sectores deban de perder la identidad que los distingue y enriquece, pero si que se entiendan y definan con respeto, sin extremismos, sin indiferencias y sin ataques irracionales que se han agudizado en la última década, fenómenos que han afectado la vida judía mexicana en lo social, hasta en sus células primarias, como siguen siendo las familias; e institucionalmente, con la imposibilidad de crear proyectos y acciones comunes. Mi ideal en esta materia siempre ha sido el de sumar, en lugar de restar.
Sobre analogías y diferencias de los medios nombrados, pienso que los tres son meritorios, aunque diferentes en su concepto y fines; elementos básicos que muchas veces se pierden entre nuestra prensa por alguna razón. Para un servidor, una gran diferencia que marca la pauta entre un periódico y una revista, es la mayor longevidad de la segunda sobre el primero; por ende en las revistas también se deben cuidar más sus contenidos, pues son de largo plazo, bajo formas de expresión que lleguen a crear una opinión, lo que todos conocemos como artículo o comentario de fondo y no simplemente la difusión de una noticia o echo casi siempre perecedero; debemos recordar que en estos tiempos modernos los medios electrónicos definitivamente aventajan en velocidad noticiosa a la prensa escrita.
Entre las dos revistas citadas por ustedes, considero que hoy son totalmente diferentes: pues una pertenece a un sector comunitario, que tratará de controlar contenidos y en caso necesario la apoya económicamente. En la actualidad generalmente ya todos los medios locales -por sus altos costos de operación- venden muchos espacios; situación que sí compite en mayor o menor grado con los medios independientes, máxime cuando un sector se da el lujo de tener, aparte de una lujosa revista, un periódico. Tal vez estas exageradas iniciativas de publicación satisfaga algún ideal de competencia o presunciones de pertenencia, pero me da la impresión que se convierten en mayúsculos esfuerzos para cumplir con la cantidad y calidad gráfica, comprando equipos electrónicos, personal especializado y contratando servicios especializados de pre-prensa y prensa, pero escasos esfuerzos para incrementar en base a colaboraciones variadas en su temática -propias o del extranjero-, el interés general que debe prevalecer entre sus lectores; por ello no puedo afirmar que en ellas se promueva un verdadero periodismo, o al menos se procure preparar o descubrir a un agudo y amplio equipo de oradores y escritores del mañana; con visión amplia y con el fogueo necesario para casos específicos de antidifamación, esclarecimiento o proyección cultural de nuestra comunidad, en foros internos, nacionales o del extranjero.

De: Isaac Lupa, Luis Gottdiener y Tzila Chelminsky.
¿Qué nos puedes decir de la transparencia y ética de un periodista judío en México en situaciones críticas o ambivalentes, y qué de los defectos y virtudes de nuestra prensa?
J. Contente.- Sobre los primeros conceptos, para mí -como editor-periodista que trata siempre de ser responsable- transparencia y ética se convierten en principios cotidianos. Si bien a nuestra revista la consideran un hito en prensa judía, que definitivamente ha plasmado una huella muchas veces polémica, debo decir que atrás de todo esto existen varios filtros para no traicionar esos principios que siempre desembocan en el simple e imprescindible cuidado de externar la verdad, aunque ésta a veces resulte dolorosa para alguna persona o institución, o bien afecte la imagen de un determinado país, llámese Israel o México.
De estos delicados casos ya hemos tenido muchos y afortunadamente, por respetar la ética y defender esa verdad, siempre hemos salido avante como prensa y sin remordimientos personales por haber perjudicado a alguien, aunque fuera por error. Nosotros generalmente no solucionamos casos o problemas, pero si los presentamos imparcial y de la mejor manera posible para su esclarecimiento.
En cuanto a defectos de nuestra prensa pienso que son muchos todavía y que siempre los habrá, pero se pueden reducir al mínimo con una mayor coordinación y definición de funciones entre todos los medios (sectoriales o independientes) y nuestras más altas instancias comunitarias. Para ello se intentó establecer un diálogo y hasta se realizó un Congreso, pero a los resultados y acciones en conjunto -muchos de ellos verdaderamente buenos- no se les dio seguimiento; para mí, a causa de una mezcla tonta de elementos como: falsa vanidad, algo de celos y delirios de grandeza, que todavía persisten entre algunos dirigentes comunitarios y comunicadores.
Siempre he sido un idealista empedernido, pero en esta materia la realidad me ha demostrado que en conjunto y a mediano plazo, es muy difícil -casi imposible- conseguir resultados. Es un hecho a la fecha, que para algunas instituciones importantes de la comunidad, la prensa independiente sigue siendo riesgosa o incontrolable, por ello difícilmente se le reconocerá su existencia y valor. Así las cosas y tratando de virtudes, éstas son mayores hacia ella ante tanta obstinación y temor institucional; piedritas o prejuicios que felizmente no existen dentro de la mayoría de personas o lectores que forman la comunidad judía mexicana, quienes han madurado actitudes, manifestando por varios medios su sentir y simpatía por lo que hacemos.

De: León Opalín, Yerajmiel Barylka y Luis Geller.
¿Cuál es el papel que debe asumir la prensa judía hacia el futuro, ante cambios negativos en varios tópicos, sobre todo los que afectan la vida en México y, qué debe hacer una publicación como «Foro» para no perder importancia o trascendencia, ante la competencia y modernidad de otro tipo de medios?
J. Contente.- La primera parte de esta pregunta es similar a la anterior, por lo que siempre hay que apegarse a los principios y veracidad ante cualquier cambio; de hacerlo así, siempre estará uno actualizado. Pienso que los medios escritos, al igual que los tiempos o épocas, deben hacer transformaciones constantes en sus formas, más no en sus fondos o metas, y a diferencia de otros medios más modernos, el impreso proyecta genuinamente -si bien con mayor esfuerzo en su creación y recepción- una intelectualidad, entornos, causas-efectos y comportamientos de determinada generación en el presente y hacia el futuro; pensemos por un momento en las diversas expresiones escritas de la antigüedad, que en su mayoría y por causas naturales no se han perdido en la noche de los tiempos, entre ellas la Biblia. Hasta ahora, no obstante los avances para conservar las ideas y la historia, el papel y la tinta siguen triunfando por su fidelidad y longevidad. En los otros casos muchas veces al oído lo engañan y a veces hasta a la vista; además de que no permiten que prospere y se ejercite la imaginación del receptor. Por lo cual la importancia y valor de la lectura personal o colectiva de un material escrito, es mayor y trascendente. «Foro» y sus escritores en el transcurso de sus 13 años de vida, ha tenido múltiples adaptaciones y cambios, por lo que los seguiremos haciendo de acuerdo a las circunstancias que lleguemos a notar, muchas veces con herramientas nuevas como ha sido el uso de las computadoras o bien, con procedimientos modernos de impresión, que en todo caso lejos de demeritar, impulsan el valor e importancia que tienen las letras impresas.

De: Bertha Neuman, Enrique Elías y Hernán Rodríguez.
¿Consideras que «Foro» y sus colaboradores realmente han hecho conciencia en nuestra juventud hacia la identificación de sus raíces y, por qué no se convierte este medio en una publicación institucional o de la colectividad en general?
J. Contente.- Nuestra revista es uno de tantos elementos que inciden en esa identificación de raíces. Definitivamente consideramos que nuestro papel en ese caso se ha cumplido, no obstante que aparentemente la actual juventud no lee mucho, pero si es curiosa y pone atención a los comentarios que se desprenden de nuestras páginas; incluso en algunos colegios se ha tomado a «Foro» como revista de consulta para temas judaicos; además ya son varias las series de capítulos culturales exitosos que han versado sobre nuestra historia y tradiciones. Gracias a la imagen de la revista hemos tenido y seguiremos teniendo a muchachos de preparatoria y de inicio de carrera como colaboradores nuestros, personas que renuevan estilos y enfoques y que además se adiestran en el complicado ejercicio de plasmar las ideas sobre un papel.
El convertir a nuestro medio en una publicación institucional o de la colectividad en general, es algo, que si bien se pensó en sus primeros años, posteriormente y dada la experiencia, notamos muchos inconvenientes; algunos de carácter propio por desear mantenernos fuera de las corrientes sectoriales que no siempre permiten la libertad de expresión. Otras externas, que como ya mencioné, contemplan muchos vicios y hasta intereses propios, que si antes fueron difíciles, ahora los encuentro imposibles. Realmente estamos satisfechos en ser independientes y llegar a más hogares de la colectividad; a algunos todavía en forma gratuita y esporádica, pero en otros por suscripciones anuales que van en aumento, mismas que nos apoyan en lo económico y confirman el gusto por tenernos en sus hogares. Siempre nos dimos cuenta y así lo hemos manifestado, que; «una prensa no pagada, por lo general no es apreciada».

De: José Galicot y Enrique Rivera.
Nos puedes decir ¿cuál ha sido la mayor satisfacción y descalabro como Editor-Director de este prestigiado medio escrito que llega a su mayoría de edad, y cuáles son tus planes hacia un mediato y largo plazo?
J. Contente.- Empezare por los descalabros, que han sido mucho menos que las satisfacciones. Pienso que el principal y que ha tendido a agravarse en los últimos años, es la incomprensión de nuestros dirigentes en la importancia e influencia que un verdadero periodismo independiente tiene y que puede ser aprovechado; en la mayoría de ellos la palabra escritor o periodista causa escozor y de inmediato se ponen a la defensiva, vetando la actividad o evitando cualquier contacto. Lamentablemente han gastado -cada uno de los sectores judíos en México- fortunas en desarrollar una prensa local, cuyas formas rebasan sus fines y que no llega a cubrir la necesaria y en algunos casos urgente creación de opinión propia, oportuna y veraz, en cualquiera de los ámbitos: nacionales, internacionales y de la propia comunidad. Por nuestra parte siempre hemos estado abiertos y hasta deseosos de tener una mayor interrelación con todos los dirigentes y medios que puedan influir en este tipo de acciones a todas luces benéficas para todos, pero sus limitantes ya las expresé.
En contraparte han existido muchas satisfacciones, tal vez la mayor, es la de ver realizadas en relativo corto tiempo y con el esfuerzo de todos los participantes, las metas que se planearon y las que sobre la marcha se siguen gestando. En el aspecto social, puedo mencionar que también ha sido satisfactorio el contar con escritores de todos los sectores de la comunidad, creando una gran familia que se comprende y aprecia mediante el diálogo y contacto personal de cada mes.
De mis planes a mediano y largo plazo, no puedo puntualmente decir mucho, pues de acuerdo a la inquietud, inspiración y factores que se van dando, gran parte de nosotros evolucionamos y afinamos; más aún, cuando se trata de los planes de una revista, que en razón directa depende del trabajo de intelectos voluntarios.
Si puedo afirmar el compromiso de continuidad y de ser cada vez más exigentes con nosotros mismos. El hasta donde y el hasta cuando son difíciles de predecir, pero tenemos las mejores intenciones de prolongar la vida de este «Foro» para todos, que exitosa y felizmente, apenas llega a su Bar Mitzvá.



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