Practiquemos el sexo oral - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Practiquemos el sexo oral

Colección y Consulta

Practiquemos el sexo oral


Por; Bill Landau

"Practica el sexo oral", era el lema escogido por el Consejo de la Juventud de España (CJE) para protagonizar una campaña contra el sida dirigida a los jóvenes.

Esta frasecita me daba vueltas a la cabeza mientras presenciaba una boda ortodoxa judía el pasado noviembre. Tantas alabanzas a la novia por parte del Rabino. Que la mujer es la piedra fundamental del hogar, que sin ella no se puede formar un "buen" hogar judío. ¿Qué es un "buen hogar judío?, que debe ser honrada y respetada.... etc., etc.

OK, pensé. Tantas alabanzas a la mujer ¿Por qué no se le dan igualdades litúrgicas, verbigracia que puedan ser Rabinas, jazaniot o mismamente que puedan ser llamadas a leer la Torá?... ¿Machismo milenario?... ¿doble Standard?... ¿hipocresía?


Todo esto pensaba cuando el novio le decía a la novia: "arei at mekudeshet li....", eres consagrada a mí. Nótese los tonos machistas. Pero bueno. ¿Por qué aburrir al lector con mis deformidades quasi-reformistas?

De lo que quiero escribir es del sexo oral, literalmente HABLAR de hacer el amor. No practicar el coito, cohabitación o cualquiera de los otros eufemismos. Nuestra definición de sexo pertenece a una concepción del mundo que ya no es válida, o está dejando de serlo. La sexualidad y las relaciones sexuales no definen ya un derecho de propiedad importante como antiguamente: los hijos ya no son un factor fundamental de poder para el Estado ni para el individuo, de modo que las ideas sobre que es el sexo y como debe practicarse el sexo reproductivo ya no dominan nuestra mente tanto como en el pasado.

Aunque como se leyó en el ejemplo anterior del trinomio Rabino-novio-novia, nuestras instituciones sociales todavía están completamente basadas en formas patriarcales (desde el punto de vista sexual ("el hombre tiene que tener un orgasmo dentro de la vagina de la mujer"), el patriarcado como tal está muerto. No así se piensa en los círculos ortodoxos judíos y no judíos.

Nos encontramos en una época de transición entre el Dios de tinte masculino y la Diosa con cualidades femeninas. El reto que afrontamos es concebir una sociedad más humana, capaz de llevar a la práctica lo mejor de los antiguos valores. De las diosas femeninas de la antigüedad, como la amabilidad y la comprensión, la cooperación, la igualdad y la justicia, extenderlos a todos los ámbitos de la vida pública y privada.

Concretamente en las relaciones sexuales -que deberíamos llamarlas físicas-, podemos volver a abrir muchas opciones. No sólo el coito, sino más allá, poder disfrutar el contacto cálido físico y afectivo. No tiene porqué existir una distinción tan marcada entre las caricias sexuales y la amistad... Muchas mujeres dicen que la excitación es la mejor parte del sexo y que la intimidad es tal vez la parte más placentera del coito. También la actividad física, el contacto, la piel contra la piel, pueden ser actividades más satisfactorias por si solas.


Realmente es muy difícil para el hombre entender que la actividad física tenga que consistir siempre en una fase de excitación seguida del coito y del orgasmo. Se haga lo que convenga, practicar el coito, las caricias o simplemente el contacto físico.

Esto no lo van a escuchar de un Rabino bajo la jupa o de un Sacerdote ante el altar: no hay que pensar que el objetivo es el coito y todas las sensaciones deben adaptarse a ese objetivo. No hay un modelo de conducta sexual con el que haya que compararse, es pura biología la que nos gobierna.

Cada uno es libre, de explorar y descubrir su propia sexualidad, de aprender u olvidar lo que quiera y de convertir las relaciones físicas con otras personas, de cualquier sexo en lo que desee.


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