Patrimonio Nacional - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Patrimonio Nacional


Por: David Amato

En 1921, la isla Ellis era el principal centro de inmigración. Como nuestro punto de entrada hacia Estados Unidos, mis padres y yo nos asombramos y nos conmovimos por la presencia de la enorme Estatua de la Libertad, que daba la bienvenida a todos los pobres y oprimidos que llegaban de otras partes del mundo.

Llenos de gratitud porque al fin había sido posible llegar a esta tierra dorada de oportunidades, no perdimos tiempo y nos dirigimos a la Sinagoga de la Calle Eldridge, situada en la parte baja del este de la ciudad de Nueva York, para expresar espiritualmente nuestro agradecimiento y aprecio por tener una segunda oportunidad de tener una mejor vida por la que todos los seres humanos piden.

Esta Sinagoga estaba, y aún se encuentra situada, en lo que una vez fue una de las áreas más pobres de la ciudad de Nueva York, donde uno puede aún sentir el espíritu, la esperanza y los sueños de América. Desde su fundación en 1887, innumerables miembros de la religión judía han aprendido a depender de esta Sinagoga como su alimento espiritual.

Es aquí donde muchos inmigrantes judíos se inspiraron para convertirse en personas productivas en lugar de representar una carga, y aprender de la importancia de participar en el desarrollo de Estados Unidos. Desde un principio, ellos también aprendieron a que la vida requería del desarrollo de una disciplina como hábito permanente para aprovechar la gran variedad de oportunidades en todo momento.

Habiendo recibido recientemente una carta de Amy E. Waterman, director ejecutivo de la Sinagoga de la Calle Eldridge, vinieron a mí gratos recuerdos de esta Sinagoga por su grandeza y elegancia de su pasado. Esta ha contado con la gran labor de amor de cada generación, que ha permitido que siga conservando sus cualidades.

Como un prestigiado periodista norteamericano Bill Moyers ha señalado: "Ve a la Sinagoga de la calle Eldridge y escucha. Te prometo que escucharás los interminables murmullos de diez mil lenguas expresando admiración, maravillados de estar con vida, maravillados de estar aquí y maravillados de ser libres.

Existen también otras excelentes sinagogas. En los pasados cien años, cada una ha adquirido su propio rasgo espiritual en su compromiso con el único Dios. La Sinagoga de la Calle Eldridge ha sido reconocida por el Gobierno de Estados Unidos como Prominencia Histórica Nacional, siendo parte de la herencia de Estados Unidos, honrando a sus ancestros.

He sido miembro de sinagogas en Washington, D.C., México y Atlanta, Georgia, y he sido afortunado al encontrar miembros que han tenido, como yo, similares experiencias inspiradas en la Sinagoga de la Calle Eldridge con quienes he comparado memorias del maravilloso pasado y con el gran futuro que le espera.

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