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27/09/2017
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Otto Preminger

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Otto Preminger


Por: Manuel Levinsky

Uno de los directores más brillantes en la historia de la cinematografía mundial, fue indudablemente Otto Preminger quien, además,  destacó en la dirección y la actuación teatral tanto en Europa como en los Estados Unidos, habiendo llevado su nombre a las más altas cumbres del magnífico mundo del espectáculo.
Este hombre extraordinario a quien le rindieron tributo todos los críticos de los cinco continentes y los siete mares, vio la luz primera en Austria en el año 1905 y fue hijo del primer judío nombrado Fiscal en Jefe del Imperio Austríaco.  Dotado de gran inteligencia siguió los pasos de su padre, distinguiéndose siempre como un estudiante superlativo hasta obtener el doctorado en leyes.
No obstante las amplias perspectivas de triunfar en su carrera profesional teniendo el apoyo de su padre en este alto nivel de la jurisprudencia, decidió seguir su vocación más íntima y dedicarse por entero al teatro como actor y director.  Así las cosas, en 1933 hizo su debuten un teatro en Viena, actuando en una producción de Max Reinhardt, que fue su primer peldaño hacia la ascensión al subyugante terreno de la fama.


Ya en plena actividad y para poder ser director del teatro estatal de Viena,  le pusieron como condición convertirse al catolicismo, lo cual rechazó por considerarse judío e incapaz de traicionar a sus principios religiosos que llevaba en sus  venas como una preciada herencia de sus ancestros. En vista de ello aceptó  una oferta de la Twentieth Century Fox que le hizo su representante Joseph Schenck abandonando Europa en el año 1935, cuando Adolfo Hitler, que había asumido el poder  dos años antes, empezaba a desatar, a través de sus secuaces nazis, una  verdadera tormenta de denuestos y actos contra la población judía de Alemania y Austria.
Aunque nada más había dirigido una película antes de viajar a los Estados Unidos los primeros esfuerzos de Preminger en el mundo del espectáculo fueron considerados muy prometedores.
Como sucede siempre con alguien que va destacando de manera notable, tuvo dificultades con el director del estudio, Darryl Zanuck. Este incidente lo obligó a regresar al teatro donde el éxito como actor y director en la obra "Margin for Error" le   volvieron a abrir las puertas de la Twentieth Century Fox. Su prestigio siguió subiendo como la espuma y en el año de 1944, la célebre película de suspenso "Laura" consolidó su categoría como uno de los mejores directores cinematográficos.
No obstante los grandes éxitos que obtuvo dirigiendo renombrados y taquilleros filmes de esta gran empresa cinematográfica de la Fox, prefirió consolidar su propia personalidad optando por el camino de la independencia porque su misma conciencia   le decía que él sería el arquitecto de su propio destino, y así fue como sus éxitos personales cuando abandonó la Fox a principios de la década de los 50, eclipsaron incluso el trabajo que había realizado con tan afamada compañía.


Nuestro personaje no fue un director con el que se podía trabajar fácilmente,  toda vez que su tendencia perfeccionista lo obligó a ser demasiado exigente hasta conseguir de sus actores la actuación concebida en su privilegiado cerebro. Hay    que reconocer, sin embargo, que fue objeto de duras críticas en esta citada década  de los años 50 debido a que en tres películas comercializadas por United Artists, fue el primero en romper ciertos tabúes morales que establecían barreras    que nadie se había atrevido a traspasar, concretamente la del lenguaje, usando  palabras inusuales en aquella época como "embarazada", "virgen", "homosexual", etc. en la producción "The Moon is Blue" en 1953.






Tres años después volvió a sacudir la mente de los espectadores con la película "The Man with the Golden Arm" (El Hombre del Brazo de Oro) en la que derribó otro tabú al tratar ampliamente el tema antes prohibido de la drogadicción    en la que su capacidad como director convirtió a un cantante de música popular norteamericana como era Frank Sinatra en todo un actor de primera línea, que ni siquiera tuvo necesidad de interpretar sus ya muy conocidas canciones para alcanzar    el estrellato actuando como un adicto a la heroína. Esto sucedió en 1956.
La tercera obra maestra cinematográfica filmada en 1959 fue "Anatomy of a Murder" donde abordó con una rudeza impactante otro de los temas que parecían intocables, el de la violación. Estas incursiones de Preminger por terrenos tan escabrosos,    fueron hechos con maestría tal, que más que perturbadores en el orden social y de la moral pública, fueron unos verdaderos mensajes, unas llamadas de atención, unas auténticas llamadas a la conciencia social para prevenir a la humanidad    sobre agudos problemas que han sido y siguen siendo verdaderas lacras que corroen la estructura familiar.
Algo también muy distintivo en Otto Preminger fue el de ser un factor importante de oposición al enfrentarse a la lista negra de McArthy que señalaba con dedo de fuego y perseguía a todo aquel sospechoso de comunista, según su propio criterio.    Esto sucedió cuando él valerosamente insistió en darle crédito al escritor Dalton Drumbo del guión cinematográfico del mundialmente conocido libro de León Uris "Éxodo" cuyo guionista se encontraba en la susodicha lista negra.   A  pesar de las consecuencias que pudiera tener, tomó la decisión de desafiar a McArthy incluyendo el nombre en el reparto de la mencionada película que estelarizó Paul Neuman y el magnífico actor de carácter, Lee J. Cobb en 1960 y  cuyo   tema se relaciona con el nacimiento del Estado de Israel. La producción alcanzó características épicas en escenarios filmados en la propia Israel, con gigantescos movimientos de multitudes, con un fondo musical que se popularizó  tanto  que  se escucha todavía y se seguirá escuchando en todas las latitudes del globo terráqueo.
Nuestro personaje abordó también las producciones de tipo musical, con la misma genialidad que lo distinguió en temas dramáticos. En este aspecto surgieron "Carmen Jones" en 1954 y "Porgy and Bess" en 1959. Aunque él nunca abandonó totalmente    el teatro y ocasionalmente regresó a la actuación, su actividad principal fue la producción y dirección de obras maestras de la cinematografía por lo que sus filmes de la década de los 60 siguieron esa línea magistral trazada por    el consagrado Otto Preminger. Él realizó su última cinta en 1980 y después de una larga enfermedad que lo mantuvo alejado de la actividad en la que tantos lauros consiguió, finalmente se extinguió su fecunda vida en el año de 1986,    dejando una huella imborrable y un vacío difícil de llenar.









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