Operación Cóndor (Cuatro Partes) - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Operación Cóndor (Cuatro Partes)

Colección y Consulta

Operación Cóndor
(Primera, Segunda, Tercera y Cuarta parte)


Por: André Moussali

Escribo estas páginas en memoria de más de 400 mil latinoamericanos que fueron víctimas por pensar diferente. Como miembro de un pueblo que ha sufrido durante milenios persecuciones y matanzas, a lo largo de toda su historia por ser diferente tengo la obligación de denunciar a todos estos asesinatos que fueron llevados a cabo por estados terroristas cuya base estuvo diseñada en Washington.

Sólo basta reconstruir la historia de dictadores como Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Augusto Pinochet, Jorge Videla, Hugo Banzer, Alfredo Stroessner, y otros que se coordinaron para perseguir, asesinar y torturar a disidentes políticos, sin fronteras de contención alguna.

La impunidad, que se impuso tan coordinadamente como la Operación Cóndor, convertiría a la justicia en el gran ausente de los procesos democráticos a la hora de juzgar el genocidio.

La buena obsesión por la justicia de una de las víctimas de la dictadura, el abogado y pedagogo Martín Almada lo había llevado hacia las nuevas oficinas policiales en Lambaré, Suburbios de Asunción, la capital de Paraguay. Hasta ahí habían sido trasladadas dentro del mayor sigilo, toneladas de papeles en desorden que testimoniaban la historia de la inmensa tragedia. Otros documentos fueron los que decidió desclasificar el gobierno de Estados Unidos en julio de 1999, a 5800 documentos secretos sobre la dictadura de Pinochet y otras. De ahí surgió la responsabilidad de la CIA estadounidense y de la de personajes como el ex presidente George Bush y el ex Secretario de Estado, Henry Kissinger, entre otros. Algunos documentos precisaron que la misma CIA había advertido sobre un "baño de sangre" si se realizaba el golpe militar como sucedió en septiembre de 1973, en Chile. Pese a ello, ni el entonces presidente Richard Nixon, ni Kissinger dudaron en apoyarlo.

El propio Departamento de Estado reveló que la CIA sabía como y cuando los militares chilenos habían asesinado a los ciudadanos estadounidenses Charles Horman, de 31 años, y Frank Teruggi, de 24, historia contada en la película Missing, del director griego Costa Gavras. Un documento que tiene el sello de top secret fue hallado por los investigadores del National Security Archive que lleva la fecha del 25 de Agosto de 1976 y en él se cuenta que Horman fue secuestrado y llevado al Estadio Nacional donde encerraron a miles de "sospechosos" de colaborar con el gobierno democrático de Salvador Allende. Muchos de ellos fueron asesinados bajo horribles torturas. El Departamento de Estado conocía que el régimen de Pinochet mató a Horman y Teruggi pero nunca dijo nada a las familias.

Se demostró que de los años 60's, Estados Unidos conocía la enorme corrupción de los dictadores que, como Stroessner y Anastasio Somoza, estuvieron bajo su amparo durante décadas a pesar de las graves violaciones a los derechos humanos que se le imputan.

Durante la aplicación el Plan Cóndor contra el narcotráfico, policías y militares de distintos países de América Latina fueron entrenados por los asesores estadounidenses en la Escuela de las Américas donde salieron para convertirse en criminales de guerra en sus países de origen. Por ese aprendizaje pasaron los hombres como el comisario argentino Luis García Rey, uno de los creadores de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) o el director de la Policía Técnica de Paraguay, el temible Antonio Campos Alum, ambos acusados de numerosos crímenes y delitos. Sus actos evidencian aquella Operación Cóndor como un antecedente en las que aplicaron las dictaduras 70 y 80 para eliminar a disidentes políticos en el marco de la Guerra Fría. García Rey fue señalado también como participante en un comando de élite en la matanza de Tlatelolco, México en 1968, según denunciaron el abogado Carlos Zamorano, y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y el periodista Mario Taire en el periódico la Gazeta, de Tucumán en 1963.

En los días del "destape", cuando en Chile comenzó a romperse el pacto de silencio después de 1998, el brigadier Pedro Espinoza, quien fuera hombre de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional), política del dictador Pinochet, confirmó el General Manuel Contreras, su antiguo jefe era Cóndor I, como se vio en los archivos de Paraguay.

Cuando empezó la operación el General Alfredo Stroessner, llevaba ya una década en el poder en Paraguay, cuando los militares brasileños derrocaron al gobierno democrático y popular de Joao Goulart, en 1964. La tradición del golpe tras golpe llegó a Bolivia, la dictadura de Hugo Banzer, en 1971, el golpe del general Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, en Chile terminó con el gobierno del presidente Salvador Allende, que murió en la casa gubernamental destruida por los bombardeos de su propia fuerza aérea. Ese mismo año, la prolongada democracia en Uruguay, culminó cuando el presidente Juan María Bordaberry, aliado a los militares, cerró el congreso y puso el país bajo dictadura. Tres años después, el 24 de Marzo de 1976, una junta militar presidida por el General Jorge Rafael Videla, interrumpió una vez más un gobierno civil en Argentina, estos fueron "los años lobo" una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur de América Latina.

Como consecuencia de las dictaduras, refugiados y exilados políticos transcurrían por las fronteras. Después de los golpes en Chile y Uruguay, muchos habían buscado refugio en Argentina, donde vivían miles de paraguayos que huyeron del régimen stroessnista. Todos ellos quedaron entrampados bajo la dictadura argentina que produjo unas 30 mil desapariciones forzadas. La cifra de los desaparecidos sólo en el Cono Sur superaría los 50 mil. En Centro América, Guatemala ostenta el doloroso récord de 200 mil muertos bajo las sucesivas dictaduras que provocaron 36 años de guerra. Unas 440 aldeas indígenas fueron borradas del mapa durante la represión a partir de que en 1954, fuera derrocado el gobierno popular del Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, mediante una invasión preparada por la CIA. En esa invasión fue clave la United Fruit, compañía frutera cuyos intereses (tierras ociosas) se atrevió a tocar el mandatario democráticamente electo. En El Salvador y Nicaragua las dictaduras y luego las guerras dejaron más de 150 mil muertos.

La Guerra Fría suministró el contexto global de un anticomunismo patológico. Los sucesivos gobiernos estadounidenses proporcionaron la instrucción militar y biológica a sus aliados latinoamericanos.

La división de servicios técnicos de la CIA, suministró equipos de tortura eléctrica a brasileños y argentinos, ofreció asesoramiento sobre el grado shock que el cuerpo humano puede resistir.

El dictador Pinochet visitó Paraguay el 13 de mayo de 1974, intentando profundizar la relación entre amigos cuando estaba aislado del mundo entero.

Nadie quería acercarse al gobierno de Pinochet, sólo el Papa Juan Pablo II lo visitó y le dio su bendición.

Pinochet era admirador de la disciplina y el vigor alemán, en muchas ocasiones, había exculpado a los generales del Tercer Reich, "lucharon en los frentes de batalla y nada habían sabido de los campos de concentración y los hornos crematorios. La locura desatada de 1939 a 1945 había sido obra de las fuerzas de asalto, las SS, uniformadas de negro, brutales". De Hitler sostenía que, ante la historia, nadie había probado que estuviera al tanto del exterminio de los judíos, "la solución Final".

Durante su estadía en Paraguay, los discursos de los dos dictadores fueron muy elocuentes. Pinochet designó a Stroessner general honoris causa del ejército chileno y le regaló una réplica del sable del libertador Bernardo O'Higgins, a su vez, el anfitrión le entregó una medalla labrada en oro que recordaba el mariscal Francisco Solano López y en la despedida en el aeropuerto de Asunción dijo, refiriéndose a su visitante: "es el líder que hizo brillar el acero de su espada para no permitir jamás el enseñoramiento de esta doctrina antinacional y anticristiana que es el comunismo ateo".

Aquellos días fueron "muy fructíferos" para los jefes militares de ambos países que en poco tiempo pondrían en marcha las operaciones secretas.

El plan secreto abarcaría Brasil, Argentina. Paraguay, Chile, Bolivia y Uruguay. Uno de los propósitos más concretos fue la eliminación de los terroristas fugitivos y los disidentes exilados.

Continuará...


Regreso al contenido | Regreso al menu principal