Nelly Sachs - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Nelly Sachs

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Nelly Sachs


Por: Manuel Levinsky

Ella fue una extraordinaria poetisa y la primera mujer judía en ganar un Premio Nobel de Literatura. Su calidad, su intensidad descriptiva y su facultad imaginativa, la colocó en una jerarquía elevada y especial dentro de la literatura universal.
Nelly Sachs nació el 10 de diciembre de 1891, en Berlín, Alemania y fue hija de una acomodada familia judía que radicaba en Tiergartenviertel, uno de los más elegantes barrios de la capital alemana. Gracias a la riqueza de sus padres, Nelly fue educada por maestros privados. Su educación comprendió los estudios de música y baile pero ella llevaba dentro, un temprano gusto por la literatura y a la edad de 17 años, nuestro personaje empezó a escribir poemas en la forma tradicional de rimas. Como algo singular diremos que escribió varias obras para teatro de títeres. Simultáneamente, realizó exquisitos poemas para diversos periódicos, aunque en aquel entonces y dada su bonancible situación económica, lo hacía principalmente para su propia satisfacción y no por afán de lucro.

En 1921, Nelly publicó su primer trabajo formal, un volumen con el título de Leyendas e Historia que reflejaban la influencia del misticismo cristiano, tanto en el mundo del romanticismo germano como en el catolicismo de la Edad Media.
En la década anterior al advenimiento de Hitler al poder, ella era bien conocida por su lírica expresionista y cuando el nazismo se apoderó del Tercer Reich y comenzó la terrible persecución a los judíos, Nelly Sachs descubre toda la fuerza de su herencia milenaria judía y empieza a buscar ideas místicas en el libro del Zohar que es una interpretación mística de la Torá escrita en arameo, que aplica con gran maestría en sus obras poéticas.
Nuestro personaje sufre en carne propia toda la furia del nazismo cuando su familia a excepción de ella y su madre es asesinada en los campos de exterminio del Holocausto. Ella y su madre hubieran seguido la misma suerte, ya que en 1940 les ordenaron concentrarse en un campo de trabajo que no era más que un campo de concentración disfrazado. Por fortuna, una amiga alemana, corriendo un gran riesgo, viajó a Suecia para entrevistarse con la famosa escritora y Premio Nobel de Literatura de 1909, Selma Lagerlöf, con quien nuestro personaje mantuvo correspondencia por varios años. Todo, con el fin de ayudarla a emigrar de Alemania a Suecia. Aunque estaba estrictamente prohibido a los judíos abandonar Alemania, la poetisa Selma, a pesar de su enfermedad, hizo una petición especial ante el príncipe Eugenio de la Real Casa de Suecia, logrando que le dieran una visa para Nelly y su madre y así pudieron trasladarse a Estocolmo. Desafortunadamente Lagerlöf falleció antes de que ellas llegaran a su nuevo destino.
Muchos de los trabajos literarios de Nelly, incluyendo las obras escritas para títeres, se perdieron en el accidentado viaje a Suecia. Por esta razón sus primeros esfuerzos en el ámbito literario son desconocidos. Su máxima reputación se basa en obras escritas durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Y hablando de guerra, en el curso de este conflicto mundial, escribió algunas de sus más impresionantes poesías. En la médula de sus concepciones poéticas estaban los motivos de duelo y persecución, el símbolo del cazador y su presa. Por lo que su poesía fue considerada estática, mística y visionaria.
Su obra más difundida fue Eli, un Misterio de los Sufrimientos de Israel en 1943. Fue publicado ocho años después. La obra contiene 17 escenas conectadas que cuentan la trágica historia de un pastorcillo polaco de ocho años de edad. El niño levanta su flauta hacia el cielo en angustia cuando sus padres son llevados y asesinados por un soldado alemán. Un zapatero, Michael, sigue la pista del asesino hasta encontrarlo en el siguiente pueblo. Lleno de remordimiento el soldado cae de rodillas ante Michael. La obra está entretejida, con los temas de la leyenda judía Lamet, Vav, Tzadikim, que son los 36 santos. Nelly Sachs comenta, que la presentó para radio y para ópera bajo la impresión de la espantosa experiencia del hitlerismo, cuando el humo se combinaba con el fuego. Trató de reflejar el incomprensible horror del Holocausto haciendo uso de dos vocablos alemanes Tod y Nacht (Muerte y Noche).
Aunque varios de sus poemas fueron compuestos en versos libres, Nelly los escribió con mucho cuidado utilizando un alemán influenciado por el lenguaje de los Salmos, impregnado de imaginación mística y origen jasídico.
Nelly tenía 50 años cuando llegó a Estocolmo y compartía un departamento de dos cuartos en un tercer piso con su madre. Tenía una vida modesta y además de su actividad literaria, traducía poesía sueca al alemán. El más conocido de sus poemas es ¡Oh, la Chimenea! El cuerpo de Israel parece notarse en el humo emitido por las chimeneas de los campos de concentración nazis. El libro Las Habitaciones de la Muerte está dedicado a sus hermanos y hermanas. También incluyó versos con títulos como Rezos por mi Novia Muerta, Epitafios Escritos en el Aire y Coros Después de la Media Noche. El libro Sternverdunkelung en 1949, contiene poesía que expresa la fe en la supervivencia del pueblo de Israel y la importancia de su misión en este mundo.
Sachs reconoció la existencia del mal y aceptó la tragedia que fluyó de ese mal. Pero no creía en venganza contra los malvados que lo ejecutaron. Cuando se le confirió el Premio de la Paz en octubre de 1965, de la Asociación Germana de Editores de Libros, ella dijo: "A pesar de los horrores del pasado, creo en ustedes... recordemos a las víctimas y caminemos juntos hacia el futuro para buscar un nuevo empiezo".
En 1966 compartió el Premio Nobel de Literatura con el prestigioso novelista israelí Shmuel Yosef Agnon. Acerca de este galardón ella comentó: "Agnon representa el Estado de Israel. Yo represento la tragedia del pueblo judío" Al recibir este Premio, la prensa mencionó: "Con una gran intensidad de sentimientos, ella le ha dado voz a la tragedia del pueblo judío, expresada en lamentos líricos de belleza y lamentos dramáticos. Su lenguaje simbólico combina e inspira un eco de la antigua poesía bíblica.
Identificada totalmente con el misticismo ritual de su pueblo. Sachs ha creado un mundo imaginario que no nada más cuenta las terribles verdades de los campos de exterminio, sino que al mismo tiempo se levanta por encima del odio y de sus perseguidores, revelando una genuina pena por el envilecimiento humano".
El trabajo posterior de Nelly Sachs examinó la relación de los muertos con los vivos, la fe de la inocencia y el estado de sufrimiento. Ella tenía tanta vocación en su profesión literaria que en una ocasión exclamó: "Si yo no hubiera podido escribir, yo no hubiera podido sobrevivir. La muerte fue mi maestra... Mis metáforas son mis sonidos".

Tan emotiva poetisa murió en 1970 a los 78 años de edad.



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