Naftalí Imber Herz - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Naftalí Imber Herz

Colección y Consulta

Naftalí Imber Herz


Por: Manuel Levinsky

Un himno nacional es la representación poética y musical de un pueblo y de un país. Es por ello importante que se conozca al autor de nuestro himno Hatikva que significa «La Esperanza», que marca todas nuestras ceremonias cívicas. Fue compuesto por Naftalí Imber Herz, personaje que como sucede con los autores de los himnos, son relativamente poco nombrados. Lo contrario sucede con autores de música popular, de óperas y de sinfonías, cada vez que se hace referencia a la obra musical, se cita el nombre del autor, en cambio en los himnos nunca se menciona. Nos referiremos hoy a Naftalí Imber con motivo de los festejos del 50 aniversario del Estado de Israel.

Este emotivo poeta y músico nació en Zloczow, Galitzia, en 1856. Provincia al norte de los montes Cárpatos, anexionada a Austria y que formó parte de Polonia desde 1918. Nuestro personaje fue hijo de una familia jasídica, recibiendo por lo tanto, una educación tradicional. Al cumplir los 13 años de edad, sus padres le organizaron la ceremonia de su Bar-Mitzva. En dicho festejo pronunció una drashá que le había enseñado su maestro y en el que empezó a revelarse como un futuro poeta, ya que agregó algunas frases de su propia inspiración.
En su juventud empezó a destacar en el ambiente literario con la publicación de sus poemas, uno de los cuales recibió merecido premio por parte del gobierno austríaco en 1870.
Su inquietud lo llevó a recorrer varios países de Europa entre ellos Hungría y Rumania donde pudo apreciar las vidas de los correligionarios residentes en esa región tan peculiar donde había unas numerosas comunidades judías, con características sobresalientes dignas de estudios hebreos y bíblicos.
Enriquecido con estos conocimientos viajó a Eretz Israel en 1882, cumpliendo así uno de sus principales anhelos. Allí conoció a un político y escritor inglés, sir Laurence Oliphant, un simpatizante cristiano de la lucha sionista cuyo sueño era que los judíos de la Diáspora retornaran a la tierra de sus ancestros. Con Oliphant estableció una gran amistad tanto por la similitud de ideas como por sus inclinaciones literarias.
En Eretz Israel, nuestro personaje se dedicó al periodismo y a la poesía escribiendo varios poemas que adquirieron popularidad. Se inspiró en el subyugante paisaje de esas tierras de promisión, contemplando las aguas tranquilas y románticas del lago Kineret, saturado de historia bíblica. Se emocionó ante el majestuoso panorama cargado de siglos que observaba desde la cima del monte Carmel y se extasiaba ante las aguas azules del mar Mediterráneo que se dibujaban en el horizonte. En Jerusalén palpitó su corazón ante cada piedra, cada roca y cada lugar que le hablaba de pasajes de una historia milenaria que permanecía viva ante sus ojos.
Añoró que esta tierra no estuviera en manos de sus verdaderos dueños, el pueblo judío. Sin embargo aleteó en él la esperanza del retorno a estas tierras vibrantes de promesas.
De esta intensa emoción surgió en 1884, la genial inspiración de componer el popular poema Hatikva que originalmente llevó el título de Tikvateinu. Se publicó con una colección de poesías conocida con el nombre de Barkai. Las estrofas de este soneto dicen así: Gráfica

Según algunas versiones, dos años después le puso música a tan bello poema Hatikva, basándose en los antiguos elementos folklóricos, especialmente en la oración sefaradí por la lluvia y en una antigua canción española. En este campo poético musical publicó varias canciones hebreas como la popular Michmar Hayardén que significa Guardia en el Jordán.
Según otras opiniones calificadas de erróneas, la música de este himno fue del compositor checo Brederich Smetana. Posteriormente algunos historiadores afirmaron que la música fue escrita por el compositor judío de origen checoslovaco, Shmuel Cohen. Sin embargo en las versiones enciclopédicas no aparece Cohen ligado en forma alguna al poeta Imber, a pesar de que en el acto conmemorativo del 50 aniversario de Israel, que se llevó a cabo el día 29 de abril en la Sala Nezahualcóyotl, en el pasaje de representación de esta pieza literaria musical, ambos aparecen juntos en un diálogo.
Sea Imber o sea Cohen, la música de este hermoso soneto, parece también inspirada en vestigios litúrgicos antiguos, así como remembranzas folklóricas rumanas.
En 1888, al morir su íntimo amigo Oliphant, abandona Eretz Israel después de 12 Años de permanencia en esas históricas tierras y se traslada a Inglaterra de donde era originario su entrañable amigo Sir Laurence Oliphant.
Desgraciadamente el cambio no le fue muy favorable en el aspecto económico, viviendo con estrechez en la capital británica. Inconforme con su posición decidió radicar en Nueva York donde siguió dedicándose al trabajo literario publicando varios libros en idioma inglés. Algunos de ellos sobre la Cábala y otros con temas filosóficos de su tiempo.
El 29 de agosto de 1897 con la presencia de 197 delegados judíos que representaban a las comunidades más distantes de la Diáspora, fue inaugurado por Teodoro Herzl el Primer Congreso Sionista en la ciudad de Basilea, Suiza. Ante la gran concurrencia, al término de la ceremonia, todos se pusieron de pie y por primera vez en forma unánime se cantó Hatikva que se convirtió en el Himno Nacional Judío. Todos los asistentes estaban conmovidos como si se hubiera operado un milagro. En efecto, el mismo estremecimiento emotivo se produjo en el autor del poema que vio coronada toda su trayectoria en el sublime hecho que esta canción poética se transformara en el himno del pueblo judío.
Después de una penosa enfermedad dejó de existir en la ciudad de Nueva York en el año 1909, nuestro personaje inolvidable, Naftalí Imber Herz. Este bello himno se ha extendido por todas las comunidades judías del mundo y lo cantaron los jóvenes sionistas antes del momento supremo de su muerte en el Ghetto de Varsovia el 19 de abril de 1943, durante el levantamiento de la opresión nazi.
Se cantó también el 14 de mayo de 1948 cuando David Ben Gurión declaró la Independencia del Estado de Israel. Oficialmente declaró a Hatikva, el Himno Nacional del naciente Estado de Israel. Frente a la oposición de los países árabes y las advertencias de ciertos hombres de Estado, sinceros o malevolentes que predecían una suerte cruel para el nuevo país, el Himno dio fortaleza y esperanza a los primeros 600 habitantes en una lucha desigual por su soberanía, su libertad y su supervivencia que 50 años más tarde se ha transformado en espléndida realidad.
El Himno Hatikva, es cantado ahora en todas las ceremonias escolares y en las instituciones que integran las fuerzas vivas de nuestra comunidad en unión de las comunidades del orbe, como símbolo de unidad sionista y de esperanza para un pueblo que anhela la paz en el Estado de Israel y en el mundo entero.  


Regreso al contenido | Regreso al menu principal