Mendl Beilis - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Mendl Beilis

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Mendl Beilis

Por: Manuel Levinsky


Mendl Beilis, un judío encargado de un horno de ladrillos, fue acusado de asesinato ritual en Kiev en 1913, en el que participaron por primera vez el gobierno y las autoridades judiciales de Rusia. Ese proceso adquirió notoriedad internacional y hasta cierto punto fue comparable al proceso francés Dreyfus.

Los elementos del partido reaccionario se hallaban en la cúspide del poder en la Rusia zarista y trataban de aniquilar a los judíos por medio de la acusación de asesinato ritual.

El pretexto fue el hallazgo el 20 de marzo de 1911 de un niño llamado Andrei Yushinski, de doce años de edad, en una cueva cerca de Kiev. El primer examen forense reveló que el cuerpo y los vestidos del niño estaban empapados de sangre, presentando numerosas heridas punzantes. Sin embargo, antes del hallazgo del cadáver ya habían circulado rumores de que los judíos lo habían asesinado. Bajo la influencia de esos rumores se ordenó una segunda autopsia, tras de la cual se afirmó que se le había desangrado.

El día del sepelio de la infortunada criatura, los miembros de la organización extremista antijudía "Alianza del Pueblo Ruso", se dedicaron a repartir volantes en los que, sin motivo alguno, se denunciaba a los judíos como asesinos del niño, a fin de utilizar su sangre en "rituales secretos".

En vísperas de la Pascua judía, un periódico de San Petesburgo, afirmó que una secta religiosa judía "Jasidim" había asesinado al niño. Los reaccionarios agitaron a la opinión pública estallando un "pogrom" con incendios en propiedades judías, habiendo muchos muertos y heridos. El jefe de la policía de investigación de Kiev, Mistchuk, declaró que todo indicaba que el asesinato lo habían perpetrado unos conocidos bandidos. Cuando presentó las pruebas fue encarcelado y acusado de proteger a los judíos y haber fabricado dichas pruebas.

La acusación finalmente se hizo contra Mendl Beilis y sirvió de base el testimonio de un velador y de su mujer, ambos alcohólicos, que habían visto a un hombre de barba negra y reconocieron a Beilis como tal.

Debo aclarar que los delitos de "crímenes rituales" se difundieron en todos los estados cristianos de la Edad Media. Durante siglos los judíos han sido acusados de estos crímenes, no obstante que varios Papas elevaron su voz contra semejante infamia. La negra leyenda subsistió hasta nuestra época y en muchos monasterios e iglesias de Europa se exhibían a los feligreses incautos pequeños sarcófagos que, supuestamente, contenían los restos de las víctimas de la "sed de sangre" de los judíos, tal y como lo describe con toda claridad Smilg Benario en su libro "La Leyenda del Crimen Ritual". Fue el bondadoso e inolvidable Papa Juan XXIII quien prohibió la incitación antijudaica a los fieles y ordenó arrumbar en las galerías subterráneas de los templos, los ataúdes de las "víctimas" de marras.

Hecha esta aclaración volvemos al caso del crimen ritual que nos ocupa. A este proceso se le llamó "Proceso Beilis" y entre los diferentes testimonios se tomaron en consideración los de Ambrosio Archimandrita, quien declaró que los judíos usaban sangre cristiana en la preparación de sus "matzot" (galletas que los judíos comen durante los ocho días que dura la Pascua) y Sikorski, profesor de psicología de la Universidad de Kiev, quien declaró que el acto lo había cometido persona acostumbrada a matar animales y que para los judíos ese crimen había sido venganza de los hijos de Jacob. Finalmente, un sacerdote de Tashkent declaró que la matanza de cristianos es meritoria entre los judíos, porque estos creen que acelerará la venida del Mesías.

A estas declaraciones se opusieron las de Glagalov, profesor de la Academia Eclesiástica de Kiev, la de Troitzki, de la Academia de San Petersburgo, la de muchos sabios extranjeros y de las más altas autoridades eclesiásticas de los Estados Unidos.

El 25 de septiembre de 1913, empezó el proceso contra Beilis en medio de gran excitación. Duró 34 días. El veredicto fue que Beilis no era culpable, pero que sin embargo había asesinato ritual. De esa manera el gobierno salió del paso y dio al propio tiempo la victoria al partido de la reacción. No se siguió la investigación para encontrar al verdadero culpable, pero más tarde Vera Chcberiak, jefe de una banda de asesinos, confesó que había dado muerte al muchacho para que no delatara sus actividades.

Mendl Beilis emigró a Palestina, donde trabajó durante ocho años. En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, Beilis, al igual que tantos otros judíos de origen ruso, tuvo que abandonar Palestina, la cual pertenecía en aquel entonces al Imperio Otomano, dada la condición de súbdito de una potencia enemiga. Así es que emigró a los Estados Unidos, donde murió en 1934.

El "Proceso Beilis" fue el último eslabón de una larga cadena de juicios por crimen ritual en la Rusia zarista. Los fantasmas medievales se despeñaron en el abismo de los tiempos, pero su recuerdo persiste todavía. Ojalá puedan los hombres llegar por fin a comprender que la intolerancia racial y religiosa no constituye solución alguna para ningún problema.




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