Méndele Moijer Sforim - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Méndele Moijer Sforim

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Méndele Moijer Sforim


Por: Manuel Levinsky

Fue el creador de la moderna literatura idish. Tenía alma que exhalaba aroma de poesía y era su pluma un pincel de pintor. Su nombre original fue Shalom Yaacov Abramovich. Un día con notable acierto, el genial humorista de la lengua idish, Sholem Aleijem se autodenominó "nieto" literario de Méndele. Desde entonces se le conoció a éste como el "abuelo" y el trío de los clásicos reconocidos de esta literatura, se formó con Méndele Moijer Sforim, el "abuelo "; Itzjok "padre"; y Sholem Aleijem, el "nieto".

Méndele nació en un típico pueblito lituano llamado Kapulie cuando pertenecía a la Rusia imperialista el 2 de enero de 1836. Este "shtetl" era idéntico a los pueblitos de la Europa Oriental y ya desde su niñez, el futuro escritor pudo observar la vida judía en todos sus matices. Las obras de Méndele son un tapiz policromo de pinturas de tipos y costumbres. Su pueblo natal le dio elementos valiosos, como por ejemplo la tenebrosa miseria en que vivían los judíos en Rusia y en los demás países que se hallaban bajo su dominio.
Su padre Jaim Moishe Abramovich, era un rabino de Kapulie, reconocido por las autoridades rusas para tratar los asuntos concernientes a problemas comunitarios. Su casa era un hervidero de gente, que acudía a él para que mediara en sus conflictos o para requerir sus consejos en caso de dificultades. Gracias a su padre, Méndele recibió una tradicional y esmerada educación. A los seis años ya había aprendido a hablar hebreo. También le contrataron a uno de los mejores maestros para que le enseñara cada versículo de la Biblia con su traducción correspondiente. Después de tres años de estudios intensos, ya sabía los 24 libros de la Biblia a la perfección y la Torá de Dios estaba dentro de sus entrañas.
Su padre murió a temprana edad, cuando Méndele tenía a la sazón 14 años y desde ese momento su vida cambió como un reloj de arena cuando se lo invierte. Para que no fuera una carga en su hogar, donde había hermanitos menores, sus parientes lo mandaron a estudiar en seminarios talmúdicos en las cercanías de su pueblo natal. Como todos los seminaristas pobres y alejados de sus familias, vivió de las comidas a que los vecinos del lugar lo invitaban en sus hogares en determinados días de la semana.
Mientras tanto, los parientes se ocuparon de que la madre de Méndele se casara en segundas nupcias con un hombre que tenía un molino de trigo en Melnik, una aldea próxima a Kapulie, con prados y bosques por los que ondulaba gorjeante un río. Después de dos años de vida errante fuera del hogar, su padrastro invitó al joven Méndele a vivir con ellos en Melnik. Allí, el futuro escritor, pudo aspirar a pleno pulmón el hechizo de la naturaleza, el canto de los pájaros, el croar de las ranas, el zumbar de las abejas en el verano y el aullido de los lobos hambrientos en el invierno y a veces también el bramido de algún oso extraviado. Mezclándose con este concierto el rumor del agua entre las ruedas del molino.
Durante su estancia en Malnik fue maestro de los hijos de su padrastro pero apenas disponía de un tiempo, se encaminaba hacia los bosques y hacia las praderas. Allí dejaba transcurrir las horas en éxtasis espiritual, contemplando la bella naturaleza y su magnífico esplendor. Sentado entre los sembradíos escuchaba al ruiseñor que cantaba entre la orquesta de pájaros. Su espíritu sensible, afinado como un violín, fue una caja de resonancias musicales aptas para la más exquisita poesía. En ese ámbito bucólico floreció la inspiración de Méndele Moijer Sforim.
Pero pronto iba a modificarse el curso de su existencia y el destino lo arrastraría por senderos inopinados de una extraña aventura. Tenía Méndele 17 años cuando ya de regreso apareció en Kapulie un pintoresco personaje llamado Avreiml, quien lo convenció para que lo acompañara a Volinia donde según le contó los judíos vivían en la abundancia a diferencia de la miseria, como en este shtetl. Avreiml explotó al joven estudiante pero este logró huir finalmente y se dirigió a Kámenetz. Allí vivió un tiempo donde se casó con la hija de un hombre adinerado. Tuvieron dos hijos que murieron a corta edad. Su mujer tampoco estaba a la altura de Méndele. Era incapaz de comprender y estimular sus aspiraciones intelectuales y no hubo otra solución que el divorcio.
Por aquellos años nuestro personaje estudió ruso y alemán y en 1856 obtuvo un puesto de maestro en una escuela estatal. Autodidacta nato, se dedicó también a estudiar ciencias, adquiriendo así los conocimientos de carácter general que le faltaban. En 1858 se fue a vivir a Berdichev, donde contrajo enlace con una hija del notario Zalmen Levin. Ese mismo año empezó su actividad literaria en idioma hebreo con un ensayo sobre educación que fue publicado en la revista Hamaggid (El Predicador). No obtuvo éxitos muy señalados con sus producciones literarias en hebreo a pesar de su magnífica novela "Ein Mishpat" (Fuente de Justicia), y en 1864 resolvió escribir en idish, pues llegó a la conclusión que es el único idioma inteligible para las masas judías. Ese año marca un hito en la historia de la literatura idish. Fue entonces cuando adoptó el seudónimo de Méndele Moijer Sforim (Méndele el vendedor de libros).
A fines del siglo XVIII y principios del XIX, surgió entre la intelectualidad judía de Europa el movimiento de la Hascalá (Iluminismo) iniciado en Alemania por el filósofo Moisés Méndelssohn. Tenía como meta sacar a los judíos del ghetto espiritual en que vivían y abrir ventanales hacia las modernas corrientes del pensamiento y la participación en las conquistas de las ciencias y las técnicas en el "Siglo de las Luces". Los partidarios de la Hascalá se conocían en hebreo con el nombre de "Maskilim" (ilustrados o iluministas). La tendencia de este movimiento era escribir en el idioma del país a que pertenecían (alemán, ruso, polaco, etc.), y por otra revivir el hebreo bíblico. Pero el hebreo no era en aquella época ni en aquellas latitudes el idioma de las masas judías, lo hablaban los intelectuales y las personas de elevada cultura. El Pueblo hablaba desde hacía siglos el idioma idish.
El escritor Luis Karduner, refiriéndose a nuestro personaje nos dice: "Méndele fue el primer escritor que en vez de desarrollar temas abstractos que nada tenían que ver con la realidad de la vida, convirtió el pincel de su pluma en filoso bisturí que hundió en los males que aquejaban a la sociedad judía de entonces y puso al descubierto la úlcera de la miseria del pueblo". Su primera novela que escribió en 1864 se llamó "Dos Kleine Ménchele" (El Hombrecillo Minúsculo), que es un fuerte alegato en favor del pueblo empobrecido. Este extraordinario escritor fue artista y revolucionario al mismo tiempo, y en sus numerosos cuentos y novelas de la vida judía de su tiempo, especialmente en "Di Taxe" (La Tasa o el Impuesto de la Carne) publicado en Zhitomir en 1869, describiendo de manera magistral los grandes abusos de que el pueblo era víctima por parte de usurpadores del poder. En este mismo año y tomando en consideración que muchos hombres y mujeres no tenían otro recurso que vivir de la mendicidad, escribe la mejor de sus novelas "Fishke der Krumer" (Fishke el Rengo). Esta novela tiene intrigas, pasiones, amor, odio, luchas y un final insospechado.
En 1873, Méndele publicó en Vilna, la novela "Di Kliache" (La Yegua), un animal flaco, desgarbado y de mala raza. Esta yegua representaba la grey judía. No quiere la misericordia ajena. Es un ser como todos los demás y desea que se le reconozca el derecho a vivir como ellos. Exige igualdad y anhela que lo traten con justicia.
En su libro "Viajes de Benjamín Tercero" que escribió en 1878, hay una descripción de la ingenuidad y el temperamento tan poco práctico de los sencillos habitantes de una zona de residencia, siempre oprimidos y reducidos a la categoría de ciudadanos de segunda orden. Bajo la pluma maestra de Méndele, esos seres aparecen llenos de fantasías utópicas y atrevidas pero cómicas.
Fue también considerable la contribución de nuestro personaje a la literatura hebrea, a la cual finalmente retornó después de muchos años como si se tratara de la vuelta a su primer amor ya que publicó en 1888 bajo la influencia del movimiento nacionalista judío que tenía en Odessa uno de sus baluartes más poderosos, su obra "Be-seter raam" en que se reflejan las persecuciones rusas. El cuento tuvo éxito instantáneo y Méndele resolvió traducir del idish al idioma hebreo sus obras maestras. Escribió en este idioma "Mishpat Shalom" en tres tomos y siete novelas cortas. Pero no cabe duda que el idioma idish con el que el nombre de Méndele Moijer Sforim está ligado para siempre, por ser el de su genio literario más grande y también por ser el de su reformador más influyente.
En el transcurso de algunas décadas, nuevos e importantes escritores habían engrosado las filas de los que cultivaban el idioma que Méndele redimió y enriqueció. Desafortunadamente, la destrucción por el nazismo de las fuentes de donde con más vigor manaba la literatura idish, asestó a este idioma un golpe del que, al parecer difícilmente podrá recuperarse.
El ilustre iniciador de este fructuoso movimiento literario, Méndele Moijer Sforim, colmado de años y de gloria, de cariño y respeto, de admiración y gratitud, dejó de existir en Odessa, el 8 de diciembre de 1917 a los 81 años de edad.




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