Menasé Ben Israel - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Menasé Ben Israel

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Menasé Ben Israel


Por: Manuel Levinsky


Uno de los personajes más interesantes y carismáticos del siglo XVII fue sin lugar a duda Menasé Ben Israel. Ilustre rabino y uno de los oradores sinagogales más célebres de su época, supo cautivar a todos sus auditorios. El estableció la primera imprenta hebrea en Amsterdam, Holanda, y fue un brillante y prolífico escritor en los idiomas español, portugués, hebreo y latín. Místico y cabalista por excelencia y con un gran interés por el mesianismo judío, se colocó en su tiempo en el escenario de la historia.
La situación para los criptojudíos, tanto en España como en Portugal, se hacía cada vez más difícil. En Francia e Inglaterra no se admitían a los judíos, Polonia a través de sus pogroms los masacraba, y en Italia los papas eran portavoces del antijudaísmo.
A pesar de que ya habían transcurrido dos siglos desde aquel año de 1490 en que se inició el juicio por asesinato ritual del Niño de la Guardia, que según todos los historiadores jamás existió, los fuegos de la Inquisición no se habían apagado. El fantasma del sanguinario inquisidor del Santo Oficio, Tomás de Torquemada, seguía reavivando los horrores de los tribunales inquisitoriales y el recuerdo de su conspiración para desterrar a los judíos de España estaba aún latente. Se cuenta que cuando los Reyes Católicos dudaron a última hora de la veracidad del complot, y al querer abstenerse de firmar el derecho de expulsión, Torquemada arrojó un crucifijo delante de ellos preguntándoles si querían vender como Judas al Señor.
Sólo en el pequeño país de Holanda, que había sacudido el yugo de España y ganada su independencia nacional y religiosa, se convertía en el hogar de la libertad de pensamiento, donde los fugitivos de Portugal y España eran cálidamente recibidos. A comienzos del siglo XVII, Amsterdam con su honorable, feliz y creciente comunidad judía llegó a ser llamada la nueva Jerusalén.
En Holanda podían practicar abiertamente su judaísmo, y empezaron a construir sinagogas, escuelas e instituciones benéficas. Los Países Bajos prosperaron rápidamente gracias a las aptitudes comerciales y culturales de sus nuevos inmigrantes. Muchos de ellos invirtieron sus capitales en el comercio holandés y contribuyeron así a su rápido desarrollo y progreso. Los numerosos retratos de judíos destacados por su riqueza o su cultura, entre ellos el de nuestro personaje Menasé Ben Israel, del famoso pintor Rembrandt, son prueba elocuente de la posición influyente de los que hacía poco habían buscado refugio en este país holandés.
Allí arribaron procedentes de Portugal los padres de Menasé. Con la salud quebrantada, al poco tiempo murió su padre. Menasé el menor de la familia, se dedicó con celo al estudio y pronto adquirió profundos conocimientos de la Biblia y el Talmud, así como en materias laicas e idiomas. A los 18 años ya era un magnífico predicador y maestro de un colegio. Al poco tiempo se convirtió en rabino y contrajo matrimonio con una bisnieta de Isaac Abravanel, que fuera ministro de Alfonso V de Portugal y de Fernando el Católico. La pequeña renta que recibía de sus dos cargos no le alcanzaba para el sostén de la familia, por lo que decidió aumentar sus ingresos instalando una imprenta hebrea en 1626, la primera establecida en Holanda.

Una de sus obras que alcanzó mayor difusión fue "Conciliador", escrita en español en la que trata de explicar las contradicciones de la Biblia. Sus libros lo pusieron en contacto con numerosos sabios judíos y gentiles. Otra obra que se considera de gran utilidad fue su "Thesouro dos Dinim", un manual que se refiere a los deberes religiosos destinado a los marranos o judíos conversos que poseían muy vagos y confusos conocimientos del judaísmo.
Por aquel entonces los Rodríguez Pereira, ricos y afamados criptojudíos, establecieron en Amsterdam una Yeshivá -escuela rabínica superior- designando como director a Menasé Ben Israel a quien asignaron una remuneración adecuada. Esto le permitió dedicarse a sus actividades preferidas: sus prédicas, la docencia y, sobre todo, sus libros. Fue tal su fama, que ningún intelectual pasaba por Amsterdam sin visitarlo. Su escuela fue frecuentada entre otros por el gran filósofo Baruj Spinoza.
En otro de sus libros, "La Resurrección", compiló referencias bíblicas y narraciones fantásticas de los místicos. Un viajero judío, Antonio de Montecinos, le aseguró bajo juramento haber tropezado en sus viajes por Sudamérica con indios que observaban los ritos judíos y que pertenecían a las 10 tribus perdidas de Israel. Sobre este tema escribió el ensayo "La Esperanza de Israel" (1650), donde expone la teoría de la emigración de las tribus israelitas por el conquistador asirio Salmanasar, a través de Tartaria y China, hasta el continente americano.
Con este libro se ganó el apoyo de los puritanos ingleses y, principalmente, del Protector de Inglaterra, Oliverio Cronwell, quien después de las austeras fiestas judías del año 1655 lo recibió en el Parlamento donde Menasé aprovechó para entregar una petición elaborada con habilidad en la que se afirma que Dios había castigado a los gobernantes que maltrataban a judíos como Nabucodonosor, Antíoco, Epifano y otros. En cambio gozaron de florecimiento los países que favorecieron a los judíos, de tal manera que se ha cumplido la promesa de Dios a Abraham: "Bendeciré a los que te bendijeren y al que te maldijere yo lo maldeciré".
Menasé Ben Israel dejó a la posteridad a más de sus libros, 400 prédicas en idioma portugués. Sus contemporáneos quedaban asombrados frente a tanta erudición acumulada en todas las materias que trató en diferentes idiomas. Con su elegante estilo subyugó a todos los que lo escuchaban y su huella perdura hasta nuestros días como una de las grandes luminarias del judaísmo.

Nuestro personaje murió en Middelburg, Holanda, en el año 1657.


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