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27/09/2017
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Marcel Proust

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Marcel Proust


Por: Manuel Levinsky

En el ámbito fascinante de la literatura universal, destacada con perfiles geniales el extraordinario escritor Marcel Proust formando uno de los lados del triángulo inmortal que integran el propio Proust, de James Joyce y de Frank Kafka, novelistas los tres que han ejercido una mayor influencia durante la primera mitad del siglo XX.
Nuestro personaje, hijo de madre judía y padre católico nació en París, Francia en 1871. Su padre Adrián Proust, fue un médico que había rechazado los deseos de su progenitor para que estudiara la carrera sacerdotal. Su madre Jeanne Weil, hija de una acaudalada familia judía de Lorraine, le ayudó a conocer las tradiciones de la clase media judeo-francesa, que tan profunda huella dejaron en el ánimo de Marcel Proust, trascendidos después a sus obras literarias. El contacto con la familia de su madre lo familiarizó con su herencia judía que lo llevó a quedar profundamente afectado por el dramático proceso Dreyfus.

La infancia transcurrió apaciblemente apegado al amor de su madre y de su abuela. Este ambiente con la descripción de los cuatro diferentes lugares con que se desarrolló su niñez, fue plasmado magníficamente en varios de sus escritos. En París, donde vivió con sus padres, solía jugar con frecuencia con un grupo de amiguitos en la espléndida avenida mundialmente conocida como los Campos Elíseos. En Illiers, pasaba las fiestas en casa de su tío. En Autouil, permanecía largos períodos y en la costa Channel, vacacionaba en el verano debido a su delicada salud.
En efecto, a la edad de 9 años sufrió un severo ataque por falta de respiración causado por el asma que lo dejó semi-inválido. Esta enfermedad influyó en su carácter débil, convencido que no podía hacer nada sin ayuda y adquiriendo asimismo, una gran sensibilidad emocional. Esto, junto a su pasión para escribir le desarrollaron una naturaleza reflexiva y una existencia solitaria, circunstancias todas que combinadas le faci litaron facultades para escribir impresiones sutiles en un lenguaje que produjo la delicia y cautivado la admiración de sus lectores.
Desde muy temprana edad estudió literatura en el Liceo Condorcet y en 1889 ingresó como voluntario al ejército francés, motivo por el cual prestó servicio únicamente un año. Al terminar su servicio militar y de acuerdo con los deseos de su padre de que fuera diplomático, entró a la Escuela de Ciencias Políticas, no obstante su vocación de continuar estudiando literatura y filosofía. En la escuela se sintió desadaptado y, finalmente, convenció a sus padres que le permitieran continuar sus estudios literarios y filosóficos en la Sorbona de París.
En 1892, junto con unos amigos, fundó la revista mensual "Le Banquet", donde cada uno de ellos contribuía con 10 francos al mes para apoyar su publicación. Esta revista, por falta de financiamiento adecuado, tuvo corta duración.
En la última década del siglo pasado, su salud empeoró con frecuentes e intensos ataques de asma que ocurrían principalmente durante el día. Ello le desarrolló el hábito de trabajar de noche. En 1896, anunció la publicación de su libro "Les Plasirs et les Jours" (Los Placeres y los Días) con prólogo de Anatole France. Esta obra es una producción de poemas e historia que sin llegar a tener la calidad de su trabajo posterior, ya lo mostraba como un escritor promisorio. Simultáneamente continuó escribiendo cartas y ensayos, participando de la vida social parisina. Su madre aunque convencida del talento de su hijo perdió la esperanza de que lograra algo que fuera realmente práctico y en lugar de continuar escribiendo novelas para las cuales tenía amplia disposición, pasó varios años leyendo y traduciendo a John Ruskin, escritor que tendría una gran influencia sobre él.
La muerte de su madre en 1905, cambió sus objetivos y logró escribir sus mejores obras. De 1905 a 1911 fue concibiendo la inmortal obra "A la Recherche du Temps Perdu" (En Busca del Tiempo Perdido). Esta obra maestra fue escrita en un cuarto cerrado de corcho para aislarlo de los ruidos e impregnarlo de vapor de la medicina prescrita. La monumental novela consta de siete partes: "Swan" en 1913; "Al'ombre des Jeunes Filies en Fleurs" (A la Sombra de las Muchachas en Flor) en 1918; "Le Cote de Guermantes" (El Mundo de los Guermantes) por el que recibió el premio Goncourt en 1920; "Sodome et Gomorrhe" (Sodoma y Gomorra) en 1921; "Le Prisonniére" (El Prisionero) en 1923; "Le Fugitive" (El Fugitivo) en 1925 y "Le Temps Retrouvé" en 1927.
Este conjunto de 7 tomos ó 7 novelas, fue su obra maestra, adquiriendo fama como uno de los mejores escritores franceses y situándolo entre los escritores más notables de los tiempos modernos. A pesar de no ser autobiográficos, se basan en sus propias memorias y algunos de sus temas principales son eminentemente trágicas y otros esperanzadores.
Proust estuvo tan absorto en su trabajo que se distanció por completo del mundo, encerrado en su cuarto, dedicado todas las noches a darle los toques finales a su obra "Le Prisonniére" y literalmente matándose para terminarla, a tal grado que rechazaba la comida pensando que ésto le podía ocasionar pérdida de tiempo. En octubre de 1922 contrajo una bronquitis que se agravó por el exceso de trabajo empleado en terminar "Albertine Disparné". Esto terminó con su salud falleciendo al mes siguiente.
Además de estos siete tomos que fueron aclamados como los grandes clásicos del siglo XX, publicó también dos volúmenes de poesías "Portraits des Peintres" y "Les plasirs et les Jours" así como tres volúmenes de "Jean Sauteuil" y otro de "Contré Sainte Beuve".


Marcel Proust ha dejado una imperecedera herencia literaria de magnos niveles
y este hombre debilucho y misántropo adquirió,
pese a ello, una estatura de gigante.





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