Los museos y las musas - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Los museos y las musas

Colección y Consulta

Los museos y las musas


Por: José Galicot (Tijuana, B.C.)


Cuando uno va recorriendo la legua y visitando países, es importante conocer los museos porque de alguna manera ahí plasman su historia, sus conquistas y su carácter veamos:

Suecia: El Vasa... El Barco Fantasma.

El diez de Agosto de 1628, todo el pueblo de Estocolmo, junto con sus reyes y aristócratas se encontraban en el puerto listos para presenciar y festejar el viaje inaugural del más grande y bello barco militar construido en los astilleros de Suecia, quien fue supervisado frecuentemente por el mismísimo Rey Gustavo Adolfo.
Sesenta y cuatro cañones, cincuenta metros de altura, tres mástiles con una tripulación de ciento treinta y tres avezados marinos, el Vasa es acercado lentamente al mar, donde los marineros despliegan las enormes velas, que le permiten avanzar rápidamente por unos mil trescientos metros. De pronto una ráfaga de viento lateral golpea las velas y ante los ojos asombrados del pueblo más marino del planeta, ¡los descendientes de los Vikingos!, su orgulloso barco se hunde quedando al aire solamente los mástiles.
Furioso el Rey ante el ridículo público, manda a hacer una investigación (que concluye que la falla es del propio Rey que "metió su cuchara" en exceso) y decide cortar los mástiles (para que no se recuerde la vergüenza).
Trescientos treinta y tres años después se rescata el Vasa, se restaura y se le instala en un bello museo que exhibe mucha de la técnica marina de aquellos tiempos con una museografía muy grata. El Vasa museo de marinos...

Rusia: El Ermitage.
Pedro I de Rusia, el Zar de todas las Rusias, hombre moderno (para sus tiempos), con un poder colosal decidió construir una nueva ciudad al lado del Río Neva, y contrató a los mejores arquitectos y artistas de todas las especialidades en Europa para que construyeran su ciudad que se llamaría San Petersburgo (San Peter por su santo y burgo que en alemán quiere decir ciudad), la que al advenimiento del comunismo se rusificó el nombre a Petrogrado (Petro es Pedro en ruso y grado ciudad), después se le llamó Leningrado en honor a Lenin y últimamente se realizó una consulta pública donde se votó por regresar al principio: a San Petersburgo.
En el Palacio de Invierno la Zarina Catalina II, (a la que le cuentan más de cuarenta amantes, a algunos de los cuales les construyó bellos palacios, ¿quizás por sus hazañas al servicio privado de la Reina? (Mal pensados) decidió que se estableciera un musco denominado El Ermitage (¿la ermita?), donde se exhibieran todas las obras artísticas que habían adquirido en Europa y en Rusia misma por diversos Zares, pero fundamentalmente por ella misma y sus sucesores.
Asombra que los gobiernos Comunistas dejaron intacto el museo, ahí puede uno respirar el aire de las antiguas culturas y de los tiempos de las revueltas, admirar las obras maestras del arte mundial que se elevan sobre todas las diferencias nacionales culturales e ideológicas... El Ermitage atrae, cautiva, hechiza... Pero nunca decepciona.
Entre salas de trono, baños y recámaras donde vivieron gobernantes en la extrema opulencia, las pinturas de Picasso (a raudales como La Bebedora de Ajenjo de 1901 y La Mujer del Abanico de 1908), Matisse (en la Danza de los cinco bailarines en círculo contra un azul contrastante), Poussin, Le Nain, Fragonard etc. Uno encuentra enormes vajillas de porcelana de Sevres, cuadros de Napoleón y Alejandro I, junto con el "Boulevard Montmatre" de Pissarro que nos muestra el París de 1897 y Renoir nos presenta la belleza de la actriz Jeanne Semary en 1878. Las naturalezas muertas de Cezzane, contrastan con los colores lujuriosos de Van Gogh y Gaugin se luce con sus bellas tahitianas en una expresión que atrae e intriga en su ambivalencia.
Uno camina bajo techos de oro con candelabros de mil cristales, salas de rococó francés, salas doradas, blancas y rojas, capillas imperiales donde el barroco predomina. Mientras tratábamos de imaginar como vivían los zares, nos topamos de "golpe y porrazo" con "La Virgen de la flor" de Leonardo da Vinci, y una escultura de Miguel Ángel "El chico acurrucado" que contrasta con cuatro jinetes armados, en caballo y con armadura que están en la "Sala de los Caballeros".
Hay tanto, tanto que ver, como las joyas de Catalina la Grande que deslumbran, y las coronas diseñadas por Fabergé. Cuando sale uno del Ermitage ahíto, pero con ganas de volver muchas veces, caminar despacio contemplando el arte y la creatividad de siglos. El Ermitage museo de buscadores de tesoros...

Inglaterra: El Museo Británico.
Britania dueña de los Mares, la Pérfida Albión, el Reino Unido. En las correrías de sus ejércitos y sus conquistas los ingleses traen los tesoros de mil robos a su espléndido museo.
Ahí en la Sala Egipcia se encuentran desplegadas momias y esculturas colosales de Faraones, jeroglíficos, e instrumentos de trabajo y finalmente (quizás la joya de esta sala): "La Piedra Roseta" que descubriera el investigador Champoleón durante la campaña de Napoleón (antes de la Batalla de las Pirámides, Napoleón arengó a sus ejércitos con aquella frase: "Soldados de Francia, luchad bien, cuarenta siglos os contemplan") en Egipto y que al permitir traducir los jeroglíficos al griego abrió las puertas del conocimiento para entender la cultura y la historia de los faraones.
Las salas continúan exponiendo las culturas de muchos pueblos: Los Chinos, Los Japoneses, Los Pueblos de Mezo América (con un área especial para México), La Europa Prehistórica, Grecia y Roma. Ante el robo ocurrido en el Museo Histórico de Irak, podemos sentirnos un poco tranquilos pues en el Museo Británico se encuentran las piezas más importantes como: La escultura Asiria, los Relieves del Palacio de Nimrud y de Nínive, junto con miles de piezas que ya antes se habían robado otros y que se encuentran aquí.
En el centro del Museo se halla un edificio muy alto que dice en su puerta: "El Museo de la Mente", entré intrigado y encontré la biblioteca más grande que he visto en mi vida. El Museo Británico, museo de conquistadores...

Regreso al contenido | Regreso al menu principal