Los judíos en los países escandinavos y el nazismo - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Los judíos en los países escandinavos y el nazismo

3er Lustro Rev. Foro

Los judíos en los países escandinavos y el nazismo

Por: José Kaminer Tauber

Cuando hablamos de los países escandinavos usamos la  denominación que agrupa a cinco países de Europa del norte:
Dinamarca, Noruega, Suecia y  Finlandia.

La historia de los judíos en cada país fue diferente en sus orígenes y en su desarrollo:

Dinamarca.- En el caso de Dinamarca Los judíos tienen una historia de más de trescientos años ya que los primeros judíos se instalaron en la ciudad de Altona en el año 1584. En 1641 se construyó la primera escuela judía. En 1684 Israel David y Meyer Goldschmidt logró que se recibiera un Permiso Real para poder realizar servicios religiosos en varias casas judías. Meyer fue el indiscutido leader judío durante 50 años.
La gran mayoría de los judíos daneses son de origen askenazí provenientes de Europa Central y Occidental y  su presencia ha sido bien
Reflejada por el progreso constante en la tolerancia y la aceptación por el resto de la población. Su integración se debió en gran parte al deseo y la capacidad de los judíos de dominar la lengua y la cultura danesas, hechos que favorecieron en gran medida su integración social.
Dinamarca firmó un pacto de no agresión con Alemania en 1939, esperando mantener su neutralidad como hizo en la Primera Guerra Mundial. Alemania, sin embargo, Hitler rompió el acuerdo el 9 de abril de 1940, cuando ocupó Dinamarca. El Rey Cristian X quedó en el trono y la policía y el gobierno danés aceptaron a regañadientes la ocupación alemana.
Durante la Segunda Guerra Mundial cuando Alemania ocupó Dinamarca, la población judía era de aproximadamente 7.500. Alrededor de 6.000 de estos judíos eran ciudadanos daneses y aproximadamente 1.500 eran refugiados. La mayoría de los judíos vivía en la capital del país, Copenhague.
Hasta 1943, la ocupación alemana de Dinamarca fue relativamente benigna.
La situación cambió a principios de 1943. El gobierno danés dimitió a fines de agosto en lugar de rendirse a las nuevas exigencias alemanas.
La policía alemana comenzó los arrestos contra los judíos en la noche del 1 de octubre de 1943, pero encontró pocos. La policía danesa se rehusó a cooperar. Las protestas populares rápidamente se hicieron nota. La resistencia danesa con la ayuda de muchos ciudadanos organizó una operación de rescate. En un principió se ayudó a los judíos a trasladarse a escondites por todo el país y desde allí hacia la costa; los pescadores luego los transportaban en embarcaciones a Suecia. La operación de rescate se expandió hasta incluir la participación de la policía y el gobierno danés. Durante un aproximado de un mes, unos 7.200 judíos y 700 de sus parientes no judíos "viajaron" hacia la seguridad de Suecia, que aceptó a los refugiados daneses. Esta cantidad relativamente pequeña representa uno de los índices de supervivencia judía más altos de cualquier país europeo.
El Museo Judío Danés (www.jewmus.dk), ubicado en unos viejos astilleros de Copenhague, muestra la vida en Dinamarca de esta comunidad, con especial atención al período de invasión nazi.
Noruega
En noruega A diferencia de diversos países europeos en los que la presencia judía se remonta varios siglos atrás, los judíos se establecieron en Noruega a partir de 1851, cuando la Constitución fue enmendada para permitir su ingreso al país. En 1897 la población judía sumaba alrededor de 300 personas y, al comenzar la Primera Guerra Mundial, la cifra aumentó a 2,000 a raíz de la ola migratoria procedente de los Balcanes y Polonia.
En 1933, con el ascenso de Adolfo Hitler al poder, se creó en Oslo el partido Unión Nacional (Nasjonal Samsung), encabezado por Vidkun Quisling. El nuevo régimen se fue familiarizando con las prácticas del gobierno nazi y para abril de 1940, conforme las tropas germanas ingresaban al país, se anunciaba que el Tercer Reich asumía de facto la protección de Noruega.
Se inició así una intensa campaña de persecución de judíos a través de una serie de medidas antisemitas. Los judíos fueron destituidos de sus empleos en instituciones municipales y estatales, se les prohibió abandonar e ingresar al país y se creó una Oficina Antijudía que dependía del Ministerio de Propaganda.

Suecia.- La cuestión de la inmigración de los Judíos a Suecia se ha discutido durante los años de 1700. A los Judíos le fue prohibido establecerse en el reino, a menos que fueran bautizados. Sin embargo, las ideas de la Ilustración de la tolerancia y la apertura de espíritu no podía ser compatible con una mente estrecha con una actitud negativa  a la inmigración judía, sobre todo  que serviría para estimular el desarrollo de la industria, el comercio y la artesanía en el país.  El rey Gustav III así lo dijo en una carta de fecha de febrero de 1772: "Es cierto que sería un gran beneficio para el reino, si esa gente trabajadora los Judíos podrían vivir aquí".
En 1774 llegó Aarón Isaac, un comerciante de Mecklenburg, a Estocolmo y se convirtió en el primer Judío que habitara en el país. En los años siguientes  se fundó una congregación judía.
Durante los años 1838-70 fue impulsada por una serie de reformas pro  Judías por el gobierno liberal que en el año de 1870, el Parlamento aprobó finalmente por una amplia mayoría de los derechos civiles a los Judíos.
Durante la subida de Hitler al poder. El período 1933-1945 fue el período más trágico de la historia judía sueca. Las fronteras estaban cerradas rara vez las autoridades les permitieron a entrar al país. En los cruces de frontera con Suecia tuvieron lugares escenas de desesperación, enviados de vuelta a un destino cruel en la Alemania nazi. En las ciudades universitarias se manifestaron diversos grupos académicos contra la inmigración judía. El antisemitismo fue, después de todo, un margen relativamente modesto entre la gente común, pero las políticas restrictivas de inmigración tuvo consecuencias desastrosas para aquellos que deseaban refugiarse en Suecia.
En la Segunda Guerra Mundial, en la segunda mitad  Suecia cambió su actitud  y fue con un gran esfuerzo humanitario cuando aceptaron en su territorio a casi toda la comunidad judía danesa (1943) como también muchos judíos fueron rescatados de Noruega a Suecia. En las etapas finales de la guerra, Suecia tuvo los 12 000 sobrevivientes de los campos de concentración. Una gran proporción de ellos más tarde regresaron a sus países de origen o emigraron a los Estados Unidos e Israel.




El Holocausto - el asesinato nazi de seis millones de Judíos, entre ellos uno y medio millones de niños - era un duro golpe para los Judíos sueco. El riesgo de que Suecia pudiera ser arrastrada a la guerra fue inicialmente inminente. El plan nazi para el exterminio de once millones de Judíos en Europa también se incluyen ocho mil suecos Judios, como puede verse en el acta de la Conferencia de Wansee 1942a Una ocupación alemana en Suecia, han significado el fin de los Judíos de Suecia. El sionismo era, por lo tanto, después de la guerra, incluidos los Judíos sueca parece una necesidad.
El caso de  Raoul Wallenberg diplomático sueco que salvó a miles de judíos del Holocausto que fue arrestado por los soviéticos en 1945, acusado de espía – Nadie sabe qué le ocurrió o si sigue vivo.
Durante diez años un grupo de expertos se sentó para reunir entre mitos, testimonios y documentos incompletos para desentrañar  el misterio: la suerte de Raoul Wallenberg, un diplomático sueco que la historia y los relatos describen como "ángel salvador", un héroe "sin armas ni tumba", que tras salvar del Holocausto a miles de judíos, desapareció enigmáticamente en 1945 en manos soviéticas, sin dejar rastros hasta el día de hoy.
Una versión de la historia cuenta la misión de este joven diplomático sin experiencia enviado por el gobierno sueco a Budapest para salvar la vida de 250.000 judíos, rescatando en forma personal de la barbarie nazi a unos 100.000. Algunos historiadores consideran la cifra exagerada y la reducen a un número nada despreciable de 20.000, y en otros casos a unos cuantos cientos.

Finlandia.- Finlandia Desde el siglo VIII e.c., Finlandia era una de las provincias suecas en donde los judíos tenían permiso de establecerse sólo si se convertían al cristianismo. Cuando en 1809 Finlandia fue conquistada y pasó a ser un ducado del Imperio Ruso, el zar Alejandro I declaró que no modificaría ninguna de las leyes existentes, incluyendo las prohibiciones a los judíos.
Pero, las políticas anti-judías iban más allá de estas limitaciones. El régimen zarista, en su intento por alejar a los judíos de su comunidad y de su religión, estableció un decreto por el cual se obligaba a todos los varones judíos entre 12 y 25 años a enlistarse en el ejército ruso para servir en Siberia o Finlandia por un periodo de 25 años.
A cada comunidad judía en Rusia se le asignaba una cuota determinada de reclutas. Oficiales judíos tenían que cumplir con la difícil tarea de designar a los futuros conscriptos; pero, temerosos de seleccionar a jóvenes mayores casados que tuvieran familias que mantener escogían a niños de ocho o nueve años, falsificando su edad.
Estos pequeños se convertirían en los primeros pobladores judíos en Finlandia 25 años después. Obligados a vivir acuartelados en Helsinski, la capital, o en Viipuri, muchos de ellos decidían permanecer en Finlandia al terminar sus años de servicio.
No obstante, a pesar de que estos judíos recobraban su status de civil, la vida no era fácil para ellos. Cada permiso de residencia era recibido con una enérgica oposición por parte de las autoridades locales. Pero, como éstos no podían negarse a cumplir con las órdenes rusas, los finlandeses se empeñaron en debilitar paulatinamente la posición de los judíos a través de severas restricciones, limitando sus lugares de residencia, las ocupaciones a las que se podían dedicar y reduciendo su libertad de movimiento en la provincia.
Los judíos eran objeto de un control constante por parte del cuerpo policíaco finlandés, quienes les exigían la renovación de su permiso de residencia cada tres meses. La más pequeña violación a estas restricciones servía para que se les expulsara de Finlandia.
La lucha por lograr la igualdad de derechos para los judíos se prolongó durante muchas décadas, siendo objeto de constantes debates. La oposición provenía del clero, principalmente, mientras que por su parte, los terratenientes mostraban gran inclinación hacia el problema judío.
En 1872, dos miembros del parlamento finlandés solicitaron la revocación de ciertas limitaciones contra los judíos, pero la propuesta fue rechazada. Los intelectuales exigían las reformas pero la prensa se oponía a cualquier cambio. Finalmente, en 1889 se decretó una ley con la que se les otorgaba a los judíos la residencia en Helsinski, Turku y Viipuri.
Posteriormente, a principios del siglo XX y básicamente después de la insurrección de 1905, comenzaron a surgir signos de simpatía hacia los judíos por parte de un naciente movimiento socialista finlandés. En este periodo, la población judía aumento a más de dos mil personas como resultado de la inmigración rusa por los conflictos internos.
Para 1909, los miembros liberales del parlamento finlandés vencieron la oposición de los extremistas- conservadores y por una mayoría de 112 a 48 se adoptó una ley por medio de la cual se abolían todas las restricciones.
El gobierno ruso retrasó su ratificación de esta ley y los judíos no obtuvieron la igualdad en derechos civiles sino hasta 1917 cuando, después de 108 de ocupación, Finlandia declaró su independencia. Durante la guerra con Rusia en años posteriores, (1939-40) un gran número de soldados judíos lucharon en el ejército finlandés. La anexión de Viipuri a la URSS fue motivo para que los judíos evacuaran la ciudad junto con sus compatriotas finlandeses.
Cuando en 1941 Finlandia se unió a los alemanes y luchó contra la URSS con la esperanza de recobrar el territorio perdido, soldados judíos sirvieron en el ejército, combatiendo al lado de los alemanes sin sufrir ningún tipo de discriminación. Pero, las presiones germanas se dejaron sentir a otros niveles. Sin embargo, las autoridades finlandesas, comandadas por Marshal Mannerheim, se negaron a adoptar la legislación anti- judía que decretaron los nazis.
No obstante, en determinado momento, los finlandeses cedieron y permitieron que la Gestapo deportara a 90 judíos quienes habían encontrado refugio de las persecuciones sufridas en Austria y los Países Balcánicos. Después del envío del primer transporte de judíos que fueron asesinados al llegar a su destino, Mannerheim y otras autoridades finlandesas se negaron a continuar con la operación.
Finalmente, con el tratado de paz firmado entre los aliados y Finlandia, se prohibió la discriminación racial y los judíos pueden, hasta el día de hoy, disfrutar de la plenitud de sus derechos.
En la Finlandia actual, la comunidad judía de 1400 personas vive totalmente integrada a su sociedad. A pesar de su pequeño número, se encuentra muy bien organizada y, sus miembros, tienen cabal conciencia de su tradición judía. Una sinagoga y un sistema educativo completo aseguran que cada niño judío tenga la oportunidad de aprender y practicar su religión así como de conservar su herencia cultural.


Regreso al contenido | Regreso al menu principal