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27/09/2017
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Los judíos en China

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Los judíos en China
han tenido una larga historia.

Por: José Kaminer Tauber

La alusión más antigua a su presencia en esta región se encuentra en la profecía bíblica que dice: He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente; y éstos de la tierra de Sinim (Isaías 49:12), que probablemente se refiere a la época del cautiverio babilónico durante la cual se cree que llegaron varias caravanas de judíos a China.
Los judíos en China llamados Youtai (de Judá)  antes conocidos como Tiao- jin-jiao (la religión que separa el tendón del nervio en referencia a la Kashrut) están documentados en China ya en el siglo VII u VIII, pero pudieron haber llegado durante la dinastía Han, o incluso ya en 231 A.c. Que se establecieron en comunidades relativamente aisladas y desarrolladas a través de la dinastías Tang y Song (siglos VII y XII.d.C) hace 1200 años entre los inmigrantes judíos llegados a la capital de Kai Feng (Kae-fang-foo) no lejos de  la actual Beijing); llegaron de  la India los llamados Bene Menashé llevando Rabinos y textos que se conservan actualmente, ellos se dedicaron al comercio de la seda. El emperador Ming les concedió nombres chinos para protegerlos de discriminación de los chinos étnicos entre  los apellidos frecuentemente usados encontramos: Lee, Tcheng, Ai, Shao, Jin, Zhang, Gao. La mayor parte tomó esposa china que fueron convertidas a la religión mosaica.
Estas condiciones cambiaron en 1642 cuando estalló la revolución que acabaría con la dinastía Manchú. Los ejércitos imperiales trataron de evitar la entrada de los rebeldes a la ciudad de Kai Feng, anegaron la plaza central y la sinagoga fue destruida.
La guerra arruinó a la comunidad judía de Kaifeng, pero a pesar de que la miseria se generalizó, en 1653 la sinagoga fue reconstruida. Sin embargo, declinó la instrucción religiosa en los miembros de esta colectividad y pocos continuaron observando los rituales. No había rabino y los servicios religiosos se encontraban en peligro de desaparecer por completo.
De acuerdo a los registros genealógicos, la población judía se fue asimilando, adoptaron costumbres locales y perdieron los valores judíos paulatinamente. Con el tiempo la situación fue empeorando. Los judíos de Kai Feng, a pesar de su antigua historia en China, eran considerados extranjeros, y sufrían constantes discriminaciones ante la indiferencia del Emperador.
A pesar de las adversidades, los judíos de Kai Feng querían ver renacer su religión. Sin embargo, sus esperanzas se vieron destruidas cuando en 1898, con la Rebelión Bóxer, surgió un movimiento anti-extranjero, anti-occidental, que provocó que los judíos tuvieran que encubrir su identidad para salvar sus vidas.
La comunidad judía de Shangai atendió a los llamados de auxilio de la colectividad de Kai Feng hasta que en 1911 se desató la revolución.
La situación mundial propició que, a pesar de las difíciles circunstancias, aumentara la inmigración judía a China. Por ejemplo, la cesión de Hong Kong a Gran Bretaña trajo consigo el establecimiento de un grupo de judíos en esta ciudad. A la vez, con la revolución rusa, millares de intelectuales y comerciantes judíos encontraron un refugio, así como la posibilidad de desarrollar su cultura en Manchuria.
A los inmigrantes se sumaron los que escaparon de la persecución nazi y del acoso japonés. Se estima que 30,000 judíos salvaron su vida gracias a los esfuerzos de la organización judeo-masónica china.
En el momento de la creación de la República Popular de China en 1949, pocos, si es que se conociera cualquier judío nativo chino, han mantenido la práctica de su religión y cultura. A finales del siglo 20 y principios del 21, sin embargo, algunos grupos judíos internacionales han ayudado a redescubrir judíos chinos sometidos.
Fue hasta 1953, cuatro años después del establecimiento del comunismo en China, cuando los judíos fueron reconocidos como minoría y pudieron emerger de la obscuridad.
Por haber estado aislados del resto de la judería mundial y por haber perdido el significado de los requerimientos religiosos, muchos judíos de Kai Feng desconocen sus orígenes y cuestionan su identidad. Sin embargo, hay quienes a pesar de las adversidades continúan leales a su herencia y practican orgullosamente su legado espiritual y religioso.





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