Longevidad en la Biblia - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Longevidad en la Biblia

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Longevidad en la Biblia


Por: Jacobo Contente

No cabe duda que lo que más distinguió, y probablemente distingue al judaísmo de las demás religiones del mundo, es la pasión por los significados. La principal, la forma de entender a Dios, además de la comprensión de los poderes limitados con que el hombre fue creado; algo que hizo que el judío se diferenciara de los demás pueblos antiguos, con una óptica sobre los fenómenos naturales, atribuidos a un solo Señor o Creador, cancelando para sí, el extenso catálogo de deidades, que pueblos como el egipcio, babilónico, sirio y muchos otros del Mediterráneo, de menor importancia, tenían para explicarse los grandes fenómenos de la naturaleza.
Este logro en materia de pensamiento religioso, en lugar de la división de lealtades que privaban en la vida de un ser humano, originó un modo consistente para avanzar hacia la perfección moral y las creencias. La importancia lograda en estos aspectos, sumada a los registros históricos del pueblo judío, dieron a la hoy llamada cultura occidental, otra versión más enriquecida, o por lo menos más original y comprensible, de los misterios de la creación y sus orígenes, agregando un elemento fundamental de medición; la cronología.
Los grandes significados del judaísmo hacia la creación, la existencia humana, la historia, la moralidad, la justicia y hasta el mesianismo, van siempre acompañados del factor tiempo y sus herramientas como el día, la noche, los meses y los años; herramientas de exactitudes relativas en sus principios, pero que con las centurias y milenios se fueron adaptando para medir tiempos más lógicos y exactos.
Pero antes de volver a la Biblia judía y su cronología, debemos destacar que muchos sabios y pensadores de este pueblo, que en nuestra época tiene en su haber uno de los calendarios más antiguos, han expresado de diversas formas la importancia del tiempo en sus vidas; como un ejemplo de tantos existentes, citamos Mishlé Benjamín IV, 16, que nos dice:
«El presente es un huso que rueda sin descanso, el pasado es el hilo retorcido sobre él y el futuro es la lana con la cual los hombres tejen sus años».

Volviendo a la Biblia y el factor tiempo, se sabe que por más de 2,000 años, la humanidad la ha estudiado e interpretado en casi todos los idiomas, sin embargo, hay mucho que ha quedado oculto, sobre todo al análisis científico. Este impedimento, lejos de desilusionar a los estudiosos, la hace más atractiva y conserva el mérito de ser la obra a la cual se le ha invertido, y seguramente se le seguirá invirtiendo tiempo; el factor peculiar que la destacó de otras mitologías y creencias.
Recientemente se ha dado a la luz en español la obra de Eliezer Shulman, quien actualmente radica en Israel, pero que ideó un sistema didáctico singular, basado en la ayuda de tablas y gráficos, cuando él y su familia estaban exiliados en Siberia. El Ministerio de Defensa de Israel le publicó en hebreo el libro «Secuencia de los acontecimientos en el Pentateuco», ahora en español como: «Secuencia de los acontecimientos en la Biblia» que ha sido editado en este mismo año y que pone a pensar de nuevo a los estudiosos, y a no pocos curiosos sobre los fenómenos Bíblicos; ahora con la ayuda de tablas cronológicas confeccionadas de acuerdo a las citas de los textos y que son además, de una fácil comprensión.
De la primera tabla que presenta el libro y que reproducimos en esta colaboración, se pueden desprender un sinnúmero de comentarios, destacando la longevidad que aparentemente tuvieron las diez generaciones anteriores al diluvio. Como ya es sabido, Matusalén vivió más que cualquier otro hombre, muriendo -según Rashi- siete días antes del diluvio; algo que cita el autor, pudo por ello Noé, entrar en el arca con su familia con la conciencia limpia, pues ninguno de sus antecesores estaba entre los vivos.
Longevidad como la de Adán (930 años) o la del mismo Noé (950 años), hacen que el mortal de la actualidad se sienta reducido a su mínima expresión en cuanto a duración de vida se trata, siempre y cuando no se tomen los factores de medición imperfectos que se tenían, que se comprueban se fueron afinando, a partir de la salida del pueblo judío de Egipto, donde vidas como la de Moisés (120 años), ya suenan más lógicas a nuestra percepción de tiempo.
De haber existido una cronología afinada, más o menos similar a la que estamos acostumbrados, las explicaciones fuera de un dogmatismo, se acercarían a temas ecológicos, médicos, físicos o astronómicos en su caso, difíciles de comprobar, pero que hacen que los encantos de la Biblia se renueven desde diferentes ópticas, y hagan pensar sobre sus temas, a nuevas generaciones de acuerdo al grado de conocimientos que tengan. Esto en sí, es de un gran logro para una obra milenaria.
Sobre el diluvio, hay investigadores que afirman, que historias similares ya existían antes de la protagonizada por Noé; ejemplo de ello es la Epopeya de Gilgamés, que tiene su origen en la antigua Babilonia contando con la contraparte de Noé, un personaje llamado Utnapishtim de Shuruppak, a quien el dios Ea le hizo una advertencia de una gran inundación y al que le ordenó construir un arca. Al igual que el personaje Bíblico, Utnapishtim embarcó con su familia, sirvientes, valores, comida y animales, disponiéndose a pasar el diluvio que duró seis días y al séptimo, el arca se posó también en una montaña, no encontrando rastros de humanos o animales.
A diferencia de esta última historia y de algunas otras que relatan este tipo de fenómenos macro naturales, el de la Biblia, se inicia varios siglos previos a la fecha del fenómeno; narrando y preparando al mundo y sus protagonistas al advenimiento del cataclismo. Por otro lado, el aspecto social, familiar y del temor al Ser supremo por las faltas cometidas, subrayadas con una literatura casi poética, hace de la narración en general de la Torá, Biblia o Pentateuco, un renovado manantial para la humanidad.

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