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27/09/2017
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León Hebreo

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León Hebreo

Por: Manuel Levinsky

Yehuda Abravanel, el representante judío más notable de la cultura del Renacimiento, conocido en los círculos literarios y filosóficos como León Hebreo, nació en Lisboa, Portugal, en el año 1460. Fue hijo de Isaac Abravanel, la más grande personalidad judía de su tiempo, cuyo hogar era frecuentado por estudiosos que discutían sobre libros y escritores, sobre el saber y la piedad, y estaba lleno de tesoros de sus antepasados. También su padre había sido iniciado en el estudio de las lenguas, la filosofía, las matemáticas y la historia por los mejores sabios judíos y eruditos cristianos de la época. Igualmente solían franquear el umbral de su casa los rabinos más eminentes de Lisboa que lo instruyeron en la Biblia y en la literatura rabínica.

León Hebreo se formó pues, en un hogar cultísimo y fue su propio padre quien lo inició en el estudio de la Escritura y de la medicina.

En 1483, obligados por razones políticas Don Isaac, que había ejercido el cargo de tesorero mayor del reino de Alfonso V, tuvo que huir de Portugal con su hijo e instalarse en Castilla. Los Reyes Católicos contrariando la norma eclesiástica que prohibía el ejercicio de funciones públicas a los judíos, encomendaron a Don Isaac, la administración de las finanzas del reino y nombraron a su hijo que también ejercía la medicina, médico de la casa real. La estancia de los Abravanel en España se prolongó hasta 1492 en que los Reyes Católicos promulgaron el Edicto de Expulón, y Don Isaac se puso al frente de la legión de sefarditas que emprendieron el doloroso camino del destierro.

Al cabo de una permanencia de tres años en Nápoles, se vieron obligados a tomar nuevamente el cayado de los errantes, debido a la capitulación del rey Alfonso II ante los franceses.

Aquí se separan padre e hijo. Don Isaac se establece en Venecia y su hijo León en Génova. Este retorna el ejercicio de la medicina y se aplica a los estudios filosóficos. Escribe los primeros "Diálogos de Amor". Es una obra filosófica o doctrina del amor. Se desarrolla en tres diálogos: el primero trata de la naturaleza y esencia del amor; el segundo, de su origen; el tercero, de su universalidad. La obra parte de la idea de que el amor, o sea la mutua atracción entre la materia y el espíritu, es el principio generador y conservador tanto en el universo como entre los hombres. Dios creó el mundo por el amor, y por él lo gobierna. También es el amor el que determina la relación del hombre con su Creador, la nostalgia del alma por su origen. Todo lo que puede dar un sentido elevado a la vida humana, sabiduría y virtud, fe y belleza, no es más que expresión del deseo de amor o de la elevación del alma hacia Dios. Aunque no fue su única obra, se considera a "Diálogos de Amor" su máxima creación literaria y filosófica. Su obra también sirvió de base a la teoría de los valores del filósofo Baruj Spinoza.

Escribe Lázaro Schallman en su libro acerca de León Hebreo, que fue tan grande el interés que suscitaron en el mundo entero sus "Diálogos de Amor" y tan honda la influencia que ejercieron en las letras y en la filosofía de su tiempo, que en pocos años se multiplicaron las ediciones del libro en Italia y se vertieron al latín, al español y al francés, ubicando a León Hebreo en el primer plano de los grandes maestros del Renacimiento. El libro que glorifica el amor fue presentado como una condena a los peores enemigos de la humanidad. A los responsables de los horrores de la Inquisición.

Tres figuras de relieve excepcional en la historia de la cultura europea, Cervantes, Montaigne y Schiller, coincidieron en la exaltación de la obra maestra de León Hebreo y en el reconode la extraordinaria influencia ejercida por la misma, en el desarrollo de las ideas estéticas. El príncipe de los ingenios españoles le rindió homenaje en el prólogo del "Quijote" destacando esta frase que dice... "Si tratáredes de amores, con dos onzas que sepáis de la lengua toscana, toparéis con León Hebreo, que os hincha las medidas. Pero la admiración de Cervantes por León Hebreo se había manifestado en verdad mucho antes de escribir el "Quijote", pues en la "Galatea", que salió a luz en 1585, no resistió ya a la tentación de transcribir frases enteras de los "Diálogos de Amor", poniéndolos en boca del discreto Tirsi y el desamorado Lenio, enfrentados en una controversia famosa del amor y de la belleza. Dos siglos después, Federico Schiller exaltó los "Diálogos de Hebreo escribiendo a Goethe, que los había leído con deleite, encontrando en ellos "una mezcla de cosas químicas, mitológicas y astroógicas, hechas realmente con grandeza y en verdad poéticamente utilizable"; además, le parecieron "sorprendentemente ingeniosas algunas comparaciones entre los planetas y los miembros del cuerpo humano". Sin embargo había de pasar aún casi un siglo para que la obra de León Hebreo fuese objeto de análisis profundo y de ubicación justa en la historia de la filosofía del Renacimiento.


El escritor inca, Garcilazo de la Vega, tradujo la obra “Diálogos del Amor” del italiano al español, siendo este libro el primero en publicarse en América.

León Hebreo murió en Nápoles en el año 1525.



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