La Sinagoga del viejo Cairo - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

La Sinagoga del viejo Cairo

Colección y Consulta

La Sinagoga del viejo Cairo


Por: Sully y Jacobo Contente

A1 viajar a algún país del extranjero, sobre todo cuando de antemano se sabe que es o fue sede de una importante comunidad judía, uno trata de combinar el placer que por lo general proporciona la condición de turista, con los sentimientos de curiosidad y adquisición de nuevos conocimientos sobre la etnia a la que uno pertenece.
Tal es el caso de la sinagoga «Ben-Ezra» del viejo Cairo, a la que recientemente tuvimos la oportunidad de visitar y charlar brevemente con el encargado de su biblioteca el Sr. Abdel Hamid Otman, a quien el gobierno egipcio envió especialmente a Israel para que aprendiera el idioma hebreo y parte de la cultura judía, sobre todo en lo tocante a literatura religiosa.


Por nuestro guía y por el bibliotecario citado, supimos que el cuidado de la vetusta construcción estuvo por muchos años a cargo de uno de los pocos judíos que quedaron en la ciudad de nombre Shihatta, el cual falleció en el año 2000 a la edad de 104 años, pasando a manos del gobierno la propiedad que fue totalmente restaurada como muestra de buena voluntad, a partir de la firma del tratado de paz entre Egipto y la nación judía.

La sinagoga se encuentra rodeada por 29 mezquitas y 20 iglesias coptas; según se nos manifestó, en este viejo barrio viven 113mil musulmanes, l0mil coptos y aproximadamente unas 42 familias judías, fieles de tres religiones que viven en amistad, unión y concordia.

Tal vez por la brevedad de nuestra visita no pudimos contactar con algún correligionario en el interior o exterior de la sinagoga, que por cierto está muy bien custodiada -como todos los templos antiguos- por elementos de la policía egipcia, por lo que optamos por adquirir algunos escritos en francés que tratan sobre su pasado histórico, de los cuales a continuación reseñamos:

Resulta que en la época del profeta Moisés (aprox. 1392 a.C), bajo el reinado del faraón Menptah (19ava. dinastía) los judíos vivían en el territorio de Goshen (Guiza), territorio cercano a la sinagoga visitada, en donde Moisés vivió e hizo sus últimos rezos antes de su partida de Egipto. Posteriormente los judíos que salieron de Babilonia en el reinado de Nabucodonosor, que fueron guiados por Jeremías, accidentalmente descubren las huellas del Moisés de la Biblia cerca de Guiza, por lo que deciden construir en el sitio una sinagoga con el nombre de Jeremías.

Desde aquel entonces esta región, ahora sumado a uno de tantos barrios de la capital cairota, adquirió importancia histórica, pues también se cuenta que en la época de Herodes, José y la virgen María encontraron refugio por tres meses en una cripta para proteger a su pequeño hijo de la orden de matar a los niños que fue dada en Jerusalem; para ello acudieron a solicitar ayuda a sus correligionarios judíos establecidos ya hacía mucho tiempo en Guiza.

Estos y otros detalles prueban la existencia del citado barrio judío alrededor de la localidad del viejo Cairo, aproximadamente hará unos 2000 años. Además, muchos historiadores en sus obras citan a la sinagoga y el lugar, entre ellos, Benjamín de Tudela, que llegó de España en 1170 y que manifestó haber visitado la sinagoga judía en el llamado viejo Cairo y que allí encontró la Torá de Ezra el escribano.


Otro historiador italiano de origen judío, Jacobo de Vittelina, anterior a Benjamín de Tudela, menciona la misma sinagoga; un tercero, rabí Joussef, relata en su obra redactada en 1630, que la inscripción original de Sambar en la Universidad de Bodelaine, de Oxford, contiene varias referencias acerca de la misma sinagoga. Entre todas las referencias creemos es relevante la de un historiador El-Makrizi que vivió en el siglo XIV y que escribió en su obra Khetat: «En el curso de mi visita a la sinagoga del viejo Cairo, encontré del lado sur el lugar en que varios siglos atrás se encontraba la vieja Torá de Ezra el escribano.

El doctor Salomón Schichter de la Universidad de Columbia confirma muchos de los hechos referidos acerca de la sinagoga, como el caso sucedido en la época de la invasión romana al país (año 30 a.C.) quienes destruyeron la sinagoga de Jeremías. Amrou Abn El-Ass, general árabe en el 641 de nuestra era, vence a los romanos en Babilonia y regresa los bienes confiscados a los propietarios, entre ellos las del viejo barrio. Los coptos reclamaron el terreno en donde estuvo la sinagoga de Jeremías, porque decían que Jeremías era mencionado en el nuevo testamento como uno de sus profetas, y como ellos eran más que los judíos, convencieron al general y el terreno les fue concedido.

Sobre ese terreno el historiador El-Makrizi dice que los coptos construyeron la iglesia del «Ángel Gabriel», pero otros historiadores dicen que era la iglesia de San Miguel. En la obra «Cairo Guenizah», reportan que la iglesia en cuestión fue destruida entre los años 996 a 1021. Lo que si es un hecho es que desde el 868 Ahmed Ebn Touloun, gobernador de Egipto, impuso a los coptos un tributo anual de 20 mil dinares en oro.

En el año 1115, el gran rabino Abraham Ben Ezra, llegó de Jerusalem a Egipto y visitó los lugares en que Jeremías y Moisés estuvieron. Ben Ezra fue ante las autoridades contándoles los antecedentes de la sinagoga, por lo que pedía una reivindicación y el derecho a la posesión de un terreno. El mismo patriarca copto Alejandro 56°, manifestó que la sinagoga debía ser restituida a los judíos, pero al mismo tiempo pedía que el gobernador a cambio del título les aplicara el impuesto anual a los judíos residentes en el lugar. Después de algunas discusiones se optó por la devolución, por lo que Ben-Ezra volvió a construir la sinagoga que actualmente lleva su nombre.

Muchos siglos pasaron cuando el profesor americano Schichter en 1894, descubrió la Guenizah, lugar donde se guardaba la vieja Torá, comprobando con ello la existencia de la sinagoga de Jeremías destruida en época romana. Descubrió también l00mil ejemplares de diferente época y el manuscrito de Ben-Ezra, además del contrato de matrimonio del hijo de Maimónides. Este profesor pudo encontrar huellas y trozos de la sinagoga de Maimónides en donde actualmente se encuentra la iglesia de Santa Bárbara. Con autorización especial de la congregación judía de aquel entonces, el profesor se llevó a los Estados Unidos los fragmentos de esa vieja sinagoga.

A la fecha la vieja Torá de la sinagoga está repartida en diferentes universidades estadounidenses como la de Columbia, Seminario de Nueva York, una Universidad de París, el Museo Británico y algunos trozos más en Austria y Turín. Entre las antigüedades que se encontraron en el interior y alrededores de la sinagoga Ben-Ezra, se pueden citar:

1.- El atlas de Moisés llamado La Roca Milagrosa o la Tumba de Jeremías.
2.- Una anciana Torá escrita sobre piel de gacela del año 457 a.C.
3.- La pieza de la Guenizeh, en donde se guardaba la Torá.
4.- Un techo de estilo arabesco que data del 1115.
5.- Una placa de madera en donde guardaron sus impresiones de la visita de Amrou Ebn El-Ass.
6.- Un dibujo del tradicional candelero de siete brazos sobre piel de carnero.
7.- La Mikvá con antigüedad de 900 años.
8.- Algunos pabellones construidos por la comunidad en beneficio de las familias más necesitadas.

Gran parte de las condiciones actuales de esta ancestral construcción, se debe al mérito de la propia comunidad judía, que generalmente en todos los países orientales, incluyendo Egipto, gozaban de libertad completa conforme al artículo 5 del pacto árabe-romano, firmado en Babilonia el 10 de diciembre del año 1641. Afortunadamente la libertad a las minorías se mantuvo todo el tiempo, incluyendo épocas en que los movimientos revolucionarios árabes se encontraban en apogeo.

Como ciudadanos de un país americano, la visita a Egipto y sus reliquias, tanto faraónicas, cristianas, mahometanas y judías, representa un hecho trascendente pues se pueden encontrar los cimientos de las tres religiones más importantes del mundo occidental, enmedio de un país y su gente que se dedica a alcanzar un progreso que fue contenido por períodos de inestabilidad y guerra, que afortunadamente da la impresión que ya han sido superados, por lo que a las personas que les sea posible constatar muchos de los principales elementos históricos y sus propios orígenes culturales, definitivamente se recomienda que lo hagan.

Regreso al contenido | Regreso al menu principal