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27/09/2017
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La salvación de los judíos búlgaros

Colección y Consulta

La salvación de los judíos búlgaros
durante la Segunda Guerra Mundial


Por: Iako Behar

Hace 57 años de aquel día histórico, cuando el pueblo búlgaro logró que se anulara la orden de deportación de los judíos a los campos de la muerte. Este acto valiente y noble salvó la vida de cerca de 50,000 judíos.
Se sabe que los judíos habitaron las tierras búlgaras desde el principio del siglo V antes de la era común. Hay datos, que navegantes de la rama hebrea de Zebulón, así como los fenicios llegaban a los puertos balcánicos del Mar Negro y a orillas del Danubio. La población judía estaba organizada en comunas. Hay restos de sinagogas del siglo III antes de la era común. No todo era ideal en la vida de la población judía en Bulgaria. Bajo la influencia de la religión cristiana que se adoptó por el pagano pueblo búlgaro, los judíos fueron corridos de la capital búlgara Tarnovo en el año 1360 de la era común.

La llegada de los otomanos en tierras búlgaras amplía la presencia de los judíos. Los otomanos que apreciaban las capacidades mercantiles, artesanales, financieras e intelectuales de los judíos, recibieron con los brazos abiertos a los refugiados de España después del Edicto de los reyes católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

Quinientos años duró la dominación otomana. Durante ese tiempo convivieron búlgaros, turcos, judíos, gitanos, griegos y otras nacionalidades. En la ciudad búlgara Nicopol, a orillas del Danubio existió una academia talmúdica donde impartió clases en los cursos superiores el rabino Yosef Karo, autor de «Shulján Aruj» libro fundamental de la religión judía.

Bulgaria es liberada del yugo otomano por el ejército ruso durante la guerra Ruso-Turca (1877-1878). En esta guerra participa el ejército rumano y un destacamento voluntario búlgaro. Héroe de este destacamento es el judío León Krudov. Debido a la intromisión de las potencias occidentales, según los acuerdos de Berlín, Bulgaria es dividida en dos, Principado búlgaro (Norte) y Rumelia Oriental (Sur). La conferencia de las comunidades judías de Rumelia Oriental apoyan la unificación de Bulgaria Norte y Sur y los judíos votan en su mayoría por el partido búlgaro pro unificación en las elecciones regionales.

La igualdad ante la ley de todas las minorías es proclamada en la primera Constitución búlgara. Se forman más de 200 organizaciones judías femeniles, juveniles, filantrópicas, educativas, deportivas y demás. El sionismo político tiene sus organizaciones y los delegados de Bulgaria participan activamente en el Primer Congreso Sionista en Basel. Hay comunas judías en todas las ciudades de población judía, existe el Consistorio y el Tribunal Religioso Superior.
La sinagoga sefaradí de Sofía, restaurada recientemente, es inaugurada a principios del siglo XX por el rey y es de las más grandes en Europa.

Bulgaria participa en 3 guerras antes de la Segunda Guerra Mundial y los judíos participan en iguales condiciones que todos los ciudadanos, defienden a Bulgaria y reciben medallas, distinciones y reconocimiento por su heroísmo. Los judíos participan en todas las acciones progresistas inclusive en la rebelión antifascista del año 1923.

Con el acercamiento de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas pro fascistas se activan y el antisemitismo cobra fuerza.
En el año 1940, el Gobierno somete a votación en el Parlamento la «Ley en defensa de la nación», redactada en el espíritu de las leyes hitlerianas de Nüremberg. Miles de documentos de protesta se envían al Gobierno y al Parlamento, pero la ley es votada por la mayoría progobiernista. Según esta ley, todos los judíos deben registrarse un mes después de entrada la ley en vigor, declarar sus bienes, depositar su dinero en cuentas bancarias bloqueadas de las cuales pueden retirar sólo con permiso especial. Los judíos no tienen derecho a la ciudadanía búlgara, no pueden votar y ser votados, servir en el ejército o en las instituciones gubernamentales.


Hay cuotas restringidas para estudiar en la enseñanza superior, para ejercer la medicina, la abogacía, el comercio, la docencia, la farmacia y miles de otras restricciones. Se establece horario para la circulación de judíos en las calles, la estrella amarilla es obligatoria en la solapa o en el pecho para todos los judíos. A los búlgaros se prohíbe adoptar niños judíos, casarse con judíos.
La legislación antijudía fue parte de la política del Gobierno de coqueteo con el nazismo que estaba avanzando en Europa. Bulgaria firmó el pacto del Eje Roma-Berlín-Tokio, firmó el Pacto Antikomintern, dejó pasar las tropas alemanas para atacar y ocupar a Yugoslavia y Grecia. A cambio, Bulgaria recibió territorios poblados por búlgaros como Dobrudja, Tracia Egea, Macedonia del Vardar. Estos dos últimos territorios eran ocupados y administrados por Bulgaria.

Con eso se tendía satisfacer los anhelos seculares del pueblo búlgaro y se daba un pretexto cómodo al Gobierno para justificar su política pro fascista.

Los hombres judíos de 20 a 40 años de edad fueron movilizados en campos de trabajo forzado durante gran parte del año para hacer carreteras. Los niños fueron segregados de las escuelas públicas y se les impidió terminar sus estudios en forma normal, sino con exámenes a título de suficiencia.
Desesperados por las restricciones y las vejaciones, familias judías se suben a barcos poco seguros rumbo a Palestina. Uno de esos barcos se hunde después de una tormenta en el Mar Mármara.
El 20 de Enero de 1942, la famosa «Conferencia de Vansee» en Berlín toma la resolución para la solución final del problema judío. Dos meses más tarde empiezan a funcionar las fábricas de la muerte, los campos de concentración para la aniquilación física de los judíos de Europa.

En Bulgaria se preparan las condiciones para la deportación de los judíos fuera del país. Se vota una ley que da amplios poderes al Ejecutivo para tomar nuevas medidas contra los judíos, inclusive expulsión del país. Se crea el Comisariado para las cuestiones judías que planea y realiza las acciones concretas contra los judíos.

El 10 de Diciembre de 1942 llega a Bulgaria el enviado especial de Eichman-Teodor Daneker, alto oficial de las SS. Se firma el acuerdo con el Gobierno búlgaro para la deportación de 20,000 judíos de los territorios administrados de Tracia Egea y Macedonia del Vardar. El servil Gobierno búlgaro se compromete a pagar a Alemania por el transporte de los judíos hasta su destino final y renuncia al derecho de reclamación para su retorno. Se procede con precisión satánica a la planeación de la deportación, desde el arresto, los lugares de concentración, los vagones de ferrocarril necesarios, el horario de transportación etc. Todo se realiza en secreto y son pocos los que se enteran de la deportación efectuada de 12,000 judíos de Tracia y Macedonia hacia los campos de la muerte. No se logra frenar esta deportación.

Resulta que los judíos de Tracia y Macedonia son alrededor de 12,000 y faltan 8,000 para cumplir el acuerdo. Se realiza inmediatamente la acción para arrestar a esos faltantes en algunas ciudades de provincia entre los que está Kiustendil, cerca de la ruta de deportación iniciada. Allí se logra realizar la organización de una delegación que debe ir al Parlamento cuyo vicepresidente Dimitar Peshev es oriundo de Kiustendil.
La delegación llega a Sofía, se entrevista con D. Peshev, que convencido de la justeza de la acción encabeza la delegación que es recibida por el ministro del Interior Gabrovski antisemita recalcitrante. El ministro se hace el que no sabe nada de la orden de deportación, pero la información que expone la delegación lo deja sin argumentos. Él se consulta por teléfono y decide anular la orden de deportación, ordena avisar por teléfono el cese de la deportación. Esto sucede el día 9 de Marzo de 1943.

Para dar una idea de la reacción de protesta del pueblo búlgaro a las medidas represivas, legislativas y de toda índole contra los judíos basta mencionar algunas de las más notorias:
1.- Carta de protesta de 21 de los más destacados escritores y poetas búlgaros.
2.- Declaración de protesta de la Unión de Abogados.
3.- Carta de protesta de ex-ministros.
4.- Declaración de protesta de la Unión de Médicos.
5.- Cartas de protesta de un gran número de electores, trabajadores del tabaco, maestros, de la industria de la alimentación, zapateros, sastres, comerciantes ambulantes, trabajadores textiles, pasteleros, muebleros, técnicos, diputados, pintores, abogados, catedráticos, etc. etc..
6.- Declaraciones múltiples de la Iglesia Ortodoxa, de sus principales órganos (como el Santo Sínodo), de los principales dirigentes espirituales en la capital y en la provincia, de más de 70 diputados.
7.- Manifestación de protesta contra la expulsión de los judíos de la capital a la provincia el 24 de Mayo de 1943.
8.- Cartas y declaraciones de protesta de la Unión de Escritores, de la Unión de Pintores, etc.
9.- Publicaciones en la prensa legal y clandestina en defensa de los judíos, emisiones de la radio clandestina «Hristo Botev» denunciando las represiones y el exterminio de los judíos de Europa, miles de volantes de las organizaciones progresistas llamando a movilizarse para resistir, etc. etc..
La acción noble y valiente de Dimitar Peshev y los demás miembros de la delegación que logró obtener la anulación de la orden de deportación fue la expresión máxima de lo que se pensaba, deseaba, respiraba en Bulgaria de aquellos tiempos.

Gloria eterna para el pueblo búlgaro que salvó a sus 50,000 conciudadanos judíos de los campos de la muerte.
El sacrificio de los 12,000 judíos de los territorios de Tracia Egea y Macedonia del Vardar, administrados en aquel entonces por Bulgaria, cubren de ignominia histórica al Gobierno fascista y pro-nazi que realizó la acción en secreto y a espaldas del pueblo.



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