La prensa judía en Salónica - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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La prensa judía en Salónica

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La prensa judía en Salónica


Por: La Redacción

Adaptación y traducción del Ladino del reportaje de Margalit Matatiahu
de la Revista "Los Muestros" de Bruselas, Bélgica

Salónica, la Tesalónica de la antigüedad, puerto de Macedonia griega, situada en el golfo del mismo nombre, en 1939 llegó a tener una población de 260 mil personas, incluyendo unos 50 mil judíos. Antes de la segunda guerra mundial, la comunidad judía del lugar, fue la más grande en Grecia (70% de población judía del país) y formó parte principal del judaísmo sefaradí.
Su historia es una de las más viejas de la diáspora y sus orígenes probablemente se remontan a los últimos siglos de la era antigua. Más tarde, los judíos de Salónica se esparcieron por toda la Península Balcánica y a lo largo de la costa del Mar Negro, hasta los confines septentrionales del imperio romano.
El papel que desempeñaron en la expansión del comercio en Levante siguió siendo importante, y según se desprende de una carta encontrada en la Guenizá de El Cairo, el emperador Alejo Comneno (1081-1118) los eximió de impuestos en los tiempos de la primera cruzada. Ese documento constituye el primer testimonio histórico relativo a la comunidad de Salónica.
Las persecuciones de los judíos en occidente (Polonia y Lituania) motivaron un crecimiento considerable de la comunidad tesalonicense durante los siglos XIII y XIV, al grado de que los judíos franceses, italianos y ashkenazíes acabaron por suplantar el elemento nativo. Cada grupo de inmigrantes formó congregaciones propias según su procedencia.
La conquista de Salónica por los turcos, les trajo una larga era de prosperidad, fundada en numerosos privilegios; pero fue por otra parte, causa del odio de la población griega a los hebreos, considerados como aliados del despotismo otomano.
Por otra parte, la ola de expulsiones en Alemania convirtió a esta ciudad en asilo de los judíos bávaros, cuya congregación, establecida hacia 1470, se conoció por la de los francos o de frankfort.
En el momento de la llegada de los judíos desterrados de España, se contaban en Salónica una docena de comunidades distintas por su rito u origen, incluyendo el "kahal de los gregos o yavanim", vestigio del judaísmo antiguo. Esa época marca un alto nivel cultural del judaísmo, existiendo personajes como el astrónomo Salomón ben Eliya, o el talmudista Shabtai Hakohen, amén de otros que distinguieron y dieron luz al lugar.
La nutrida emigración de España, trajo además marranos portugueses e italianos, fundándose escuelas y academias talmúdicas de renombre. Algo que hay que considerar también es el surgimiento de magníficas bibliotecas, promovidas por Judá Benveniste, hijo de un antiguo ministro de hacienda de Castilla.
Los viejos emigrantes, adoptaron gradualmente la lengua, costumbres y ritos de sus correligionarios sefaradíes, compenetrando en esa cultura con rasgos propios de las suyas, creándose así un tipo clásico del sefaradí moderno, que dominaría la vida judía en el sureste de Europa y en Levante.
La prosperidad de los judíos de Salónica se detuvo brevemente en 1545, por causa de un terrible incendio que costó más de 200 vidas, arrasó 8000 casas y 18 sinagogas. Otra causa fue la constante hostilidad de los vecinos griegos, que habían sido oprimidos por los turcos, opresión que se debió al temor del fa- natismo de la Iglesia Ortodoxa Griega y espíritu rebelde de los mismos.
Pero eso no impidió que Salónica resurgiera de nueva cuenta, creándose -dadas las condiciones explicadas con anterioridad- que rabinos y miembros comunitarios evitaran cualquier exhibición ostentosa o de lujo, característica originada desde entonces, por la mayoría de las comunidades de origen sefaradí.
Hubo un segundo período de decadencia que comenzó en la segunda mitad del siglo XVII, en gran parte provocada por la residencia del pseudo mesías Shabtai Tzvi (1659), cuyo movimiento halló un suelo fértil en la comunidad local, que era un centro de estudios cabalistas y de especulación mesiánica. El savataísmo provocó violencias y conflictos intestinos, que acabaron con el armonioso desarrollo intelectual de la comunidad.
Al pseudo mesías se le expulsó y el entusiasmo de los visionarios prevaleció, aunque aparecieron otros problemas que la afectaron como la decadencia del imperio otomano y guerras contra potencias europeas, que hizo insegura la navegación en el Mediterráneo, empobreciendo a los judíos de ese tan importante puerto.
Las cosas cambiaron en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el idealismo político cultural de Europa volvió su mirada hacia las naciones balcánicas, sojuzgadas aún por el despotismo otomano, fundándose centros de educación como la Alliance Israélite Universelle (1873) y gradualmente volvió a surgir esta comunidad, destacándose uno de los principales instrumentos de cultura de aquellos tiempos que fue la prensa, de la cual desarrollamos la siguiente crónica.
A Salónica se le llamaba en Israel la ciudad materna, pues era una de las más grandes en la que la imprenta judía tuvo un desarrollo muy importante.
Se calcula que 3,500 libros y otras publicaciones se hicieron en Salónica entre los años 1512 y 1900 (la primera imprenta se fundó en el año 1515). En su mayoría dichas publicaciones se escribieron en hebreo y el resto en judeo-español o ladino.
El arte de la impresión empezó a desenvolverse científicamente entre los judíos de la ciudad alrededor del año de 1741 por iniciativas de los señores Yona ben-Yakov y Bezalel Alevím Ashkenazi. Este último llegó de Amsterdam y se debe a él una extensa generalogía de tipógrafos que hicieron de Salónica la ciudad de los libros.
En la segunda parte del siglo XVII y comienzos del XVIII, como vimos con anterioridad, se destruyeron bibliotecas enteras y muchos escritos antiguos de gran valor. Hasta el siglo XIX se habían impreso libros de Tefilá, Talmud, el libro de Zohar y otros más, pero en adelante -debido al florecimiento cultural- se empezaron a imprimir periódicos y revistas que reflejaron la literatura que estaba en apogeo.
En este auge las publicaciones aparecieron en su mayoría en judeo-español, siendo uno de sus principales precursores el redactor Yehuda Nahama, quien con su publicación "El Lunar" hacía el deleite de sus lectores en Rosh Jodesh, publicación que duró dos años. Este medio se considera que llevó la educación que se estaba dando a un numeroso público judío. En cada ejemplar se leía: "El fundamento de la ciencia es el temor a Dios".
Con la idea expresada en esa frase se trataron temas científicos muy avanzados para su época y además, varios reportajes sobre los "moadim" (fiestas judías) incluyendo personalidades de la comunidad no sólo de Salónica, cuyos oficios y conocimientos eran de llamar la atención. Sin embargo no se dieron a conocer -por regla general- artículos literarios y noticias tanto locales como del extranjero.






La prensa judeo-española de Salónica se hacía en letras "rashi", modo de expresión que formó parte central de la vida de la comunidad judeo-española. Se trataba de inculcar al público las tendencias nacionalistas y sionistas que ya se estaban dando.
La primera revista de esta región se llamó "La Epoka" que apareció el 20 de octubre de 1875, clasificándose este medio como político, económico y literario. Su redactor era un hombre joven de 35 años de nombre Sadi Alevi. En la primera publicación su editor se ganó al público lector diciendo: 1.- Estamos para poder mantener la justicia; 2.- No pertenecemos a ningún grupo político; 3.- No hacemos distinción entre rico y pobre; 4.- Expresaremos claramente opiniones de toda clase y por último 5.- Publicaremos novedades sobre la política, el comercio y la literatura. En los primeros años la calidad de sus artículos y del material que utilizó fueron extraordinarios.
Dentro de esas novedades empezaban a aparecer las páginas a tres columnas, donde en la primera el redactor contestaba lo enviado por el público lector; en la segunda informaba sobre todas las novedades locales y en la última sobre lo nuevo del mundo en general. El 17 de noviembre de 1879, el redactor escribió sobre los problemas y dificultades que representaba el leer la revista en letras "rashi", por lo que propuso se pasara su publicación a tipografía latina, algo que al principio costó trabajo a los asiduos al medio, aunque en este periodo, se dio el lujo de publicar un mismo artículo en las dos tipografías, quedando la latina como definitiva.
"La Epoka" continuó publicándose durante muchos años y abarcó casi todos los países en donde radicaban las comunidades judías. Así se podía saber sobre alegrías o desgracias de otras comunidades. Por ejemplo: en el año de 1885 se anunció un concurso literario que se efectuaría en Viena; en 1875 apareció la visita del gran rabino de Korfú a Grecia; en 1877 se anunció la puesta en escena de la obra "El Cid", cuyas entradas se destinaron a una asociación de Talmud Torá; asimismo se daban datos estadísticos, encontrando que en esa ciudad vivían 120 mil habitantes, siendo judíos 70 mil. Por ello se le llamó a Salónica la ciudad judía.
Todos estos aspectos se dieron a conocer durante quince años, en donde el diseño de impresión y su calidad, fueron siempre el sello distintivo de la revista. Un valor adicional a la misma, fue la interacción que siempre se sostuvo con lectores locales y de otros países, demostrando la variedad de opinión sobre diferentes sujetos o temas tratados. No es raro encontrar discusiones fuertes entre sus páginas, entre ellas: el de mantener y promover la lengua hebrea en las escuelas y la de inculcar la educación judía entre los jóvenes. A la entrada del siglo XX todos estos temas y sobre todo la literatura llegaron a su clímax en la citada publicación, hasta su desaparición en 1912.
El sionismo floreció en la comunidad judía de Salónica, aunque siempre existieron grupos en contra de este movimiento, pues no estaban de acuerdo -los menos- con el advenimiento de un estado judío. Este movimiento también se vio reflejado en diferentes publicaciones, algo que llenó de esperanza a muchos que estaban padeciendo un conflicto de identidad. Las publicaciones sionistas fueron: "El avinir" aparecido en 1897 cuyo redactor fue Moshe Malah. En él y muy al principio fue cuestionado el tan célebre caso Dreyfus. Dado que trataba sobre un movimiento político, su redactor en una ocasión manifestó lo siguiente: "La persona no es un libro que puede nacer o vivir en cualquier lugar, él siempre está atado con infinidad de hilos del pasado y cuando se encuentra con un pueblo generoso por fuerza del destino, debe ser a su vez generoso". Con ello aclaraba la posición que debía imperar en el entorno comunitario, ante la ebullición que estaba adquiriendo el sionismo.
Otro medio con esa tendencia fue "La Esperansa", publicación semanal que apareció en 1915 cuyos redactores fueron Josef Uziel, Avram Rekanati, Jzak Molho y Jzak Albo. En él se estudiaba la problemática nacionalista de la organización sionista, especialmente sobre la educación en las escuelas; se incluían consejos para poder preservar los derechos judíos cuando salían algunas iniciativas del gobierno que no les favorecían.
Como estos últimos los judíos de Salónica leyeron diversas publicaciones como "Pro Israel" (1917); "El Jurnal de los Lavoradores" (1915); "Solidaridad Ovradera (Obrera)" (1912); "La renesansia judía" (1919) y "La aksion zionista" (1921). En estos últimos y los primeros tratados empezamos a ver grandes titulares y el uso de las primeras fotografías en un medio escrito, generalmente de encuentros con visitantes importantes y asambleas generales del movimiento.
Algo que destaca dentro de la prensa entre 1900 a 1938, es la aparición de publicaciones sociales y humorísticas, en donde se satirizaba muchos aspectos de la vida local con el ánimo de provocar la sonrisa de los lectores. No hay que olvidar que a diferencia de los tiempos modernos en que vivimos, el lector escribía a sus redactores por lo que se estableció una relación muy directa y la expectación de un numeroso público, máxime cuando se trataban ciertos rumores o cosas sabidas, pero que por pena o por otras razones no se difundían.
En ese tipo de medios se escribía coloquialmente, por lo que fue mucha su popularidad. Los periódicos que trataban cosas serias, criticaron mucho a los humorísticos manifestando estar en contra en estilos, calidad y forma, pero esas mismas críticas, indirectamente dieron como resultado un mayor auge de los mismos.
Sobre este género humorístico que se dio en Salónica, podemos encontrar quince medios distintos como: "La Vara", "La Trompeta", "La Gata", "El Punchón", "El Kulevro", "La Rezón", etc. En ellos aparecieron muchos de los cuentos del famoso "Joha" o "Dyoha", personaje cuya torpeza demostrada en diferentes circunstancias se ha convertido en casi leyenda dentro de los cuentos populares y cantos sefaradíes.
Estos últimos (cantos sefaradíes) también se popularizaron en los medios escritos, mismos que han servido -independientemente a la transmisión oral- para retomar letra y música de las más famosas melodías, que hasta la fecha tienen un poder embelecedor en las personas que las escucharon de sus abuelas, madres o familiares de este origen. Muchos cantos se refieren a fiestas judías como Shavuot, Pésaj y Sucot.
Sobre el tema de libertad de expresión que en todo tiempo ha sido polémico, esos periódicos también tomaron el asunto en sus manos vigilando que sus artículos se apegaran a la verdad, sin olvidar la responsabilidad y respeto que cualquier medio debe tener para su público lector. Se decía es un instrumento de educación y el periodista judío tiene un gran papel en ella.
Como hemos visto la prensa judía en lengua judeo-española, sirvió a la gran comunidad judía de Salónica, sus alrededores y en otros países, a tal grado, de que sus múltiples publicaciones sirvieron de ejemplo y base para otros medios ya en nuestro siglo. Lamentablemente su desaparición total llegó en el año de 1941, en donde el 95% de los judíos fueron asesinados en el Holocausto provocado por la ocupación alemana de Grecia.






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