La leyenda del "Tzadik" Abu Hatzira: - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

La leyenda del "Tzadik" Abu Hatzira:

Colección y Consulta

La leyenda del "Tzadik" Abu Hatzira:

Por: Albert Djemal

Hace unos meses, "Foro" publicó un excelente artículo de Tzila Chelminsky sobre los "Hilulot" y la nueva costumbre de los israelitas de efectuar cada día más y más visitas a las tumbas de los grandes rabinos considerados como "Tzadikim"...
Y al respecto, yo tengo algo que agregar...



Corrían los años setentas cuando coincidí, en un viaje a Israel, con una gran dama de nuestra comunidad: la Sra. Esther Guindi, gran filántropa y gran devota a las causas buenas y justas ya que nunca jamás alguien entró a su casa a pedir ayuda y salió con las manos vacías.
Mi familia y yo habíamos ido a Israel a efectuar el rito del Bar Mitzvá a mi hijo en el Kotel y la Sra. Guindi a inaugurar un conjunto religioso-deportivo-cultural compuesto por una sinagoga, una Yeshivá y varias instalaciones deportivas para los jóvenes alumnos, donado todo por la familia Guindi. Asistimos a la ceremonia que fue muy emotiva con los rezos, los cantos, los bailes y la música israelí después de lo cual los directivos, encabezados por Rabi Malka nos ofrecieron un delicioso almuerzo compuesto por las delicias de toda la gama de la cocina israelí: desde los platillos marroquís hasta los sirio-libaneses, polacos, rusos sin faltar alguno que otro postre de Viena o de Hungría.
Terminado el banquete, la Sra. Guindi sugirió o más exactamente pidió hacer un viaje al pueblo de Netivot para visitar al Rabi Israel Abu Hatzira.
Todos los presentes se alarmaron: Netivot se encuentra en el sur de Israel, casi a la orilla del Neguev y a pocos kilómetros de la Franja de Gasa, ocupada en aquellos años por Egipto y cuna de los terroristas y los infiltrados árabes y palestinos que sembraban a diario la destrucción y la muerte entre la población israelí.
La señora no se inmutó con estas explicaciones, todo lo contrario alegando: "que si el Rabi Abu Hatzira tiene tan buenas relaciones con el Creador, Dios seguramente nos cuidará y nos protegerá de los asesinos..."
Y frente a estos argumentos nadie pudo decir palabra, y emprendimos el viaje que fue muy duro y cansado. La carretera era pésima y el tremendo calor desértico, el polvo y las moscas nos pusieron a todos fuera de combate, salvo la señora Guindi que llegó a Netivot fresca como una rosa.
La casa del Rabi era grande y construida a la manera oriental. Al entrar a una sala grande llena de gente, una señora se adelantó a recibirnos y con muestras de afecto y de cariño para la señora Guindi. Era una señora de mediana edad, guapa aunque un poco llenita, con una cara blanca de luna llena con cachetes rosados y peinada con un velo blanco a la usanza oriental.
Le pregunté al Rabi Malka si la señora era la hija o tal vez la sobrina del Tzadik. La contestación llegó tajante:
- No hijo, la señora ni es hija ni es sobrina, es su esposa...
Y a mi mirada incrédula, Rabi Malka me cuchicheó al oído:
- Espera tantito que dentro de poco te contaré la historia.
Tan pronto tomamos asiento nos ofrecieron agua helada y unas copas de Arak, "bebidas milagrosas que curan todos los males" según los enterados y entre ellos la señora Guindi.
Rabi Malka notó mi mirada impaciente e inquisitiva, me tomó del brazo para salir fuera de la casa y comenzó su historia:

Pasar a Nueva Ficha>>>

Regreso al contenido | Regreso al menu principal