La Carta de Moussali (3) - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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La Carta de Moussali (3)

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La Carta de Moussali


Por: André Moussali

SR. DIRECTOR:

"Reconocí al General en unas fotos que aparecieron en la prensa iraquí, sentado al lado de Sadam en un bunker durante la Guerra del Golfo". "General -le preguntó- Robert Baer, un agente de la CIA en su libro "SEE NO EVIL", (No veas nada malo), ¿podrá usted informarme del armamento estratégico de Sadam?" "Sólo Sadam y su yerno Hussein Kamil y algunos de sus allegados saben donde están escondidos" -y continuó- : ¿Quieren los Estados Unidos que Sadam permanezca en el poder?
El "General" hacía alusión a una teoría de conspiración que deshizo todo lo que tratábamos de hacer en Irak -el mito de que los Estados Unidos habían mantenido secretamente a Sadam en el poder-. Lo había escuchado de todos los iraquíes que conocí. Algunos creían incluso, que Sadam era un agente de la CIA. Esta teoría encajaba bien en la idiosincrasia de los iraquíes, de que había fuerzas sobrenaturales en el mundo que reducían toda la historia a una serie de conspiraciones interconectadas conocidas por una élite. Una de las teorías aducía que Sadam y los Estados Unidos habían llegado a un arreglo secreto en 1980, para que Irak invadiera a Irán con el sólo objetivo de humillar a los iraníes. Luego de la victoria, Irak saldría como la gran fuerza del Golfo. Después, los Estados Unidos conspiraron con el Kuwait para tentar a Irak a que invadiera su país con el propósito de que los Estados Unidos intervinieran para aplastar al ejército iraquí y para que en su momento Irak fuera debilitado. El imperialismo no podía actuar más que en esta forma.
La teoría aclaraba muchos misterios inexplicables, como por qué el ejército estadounidense no quitara a Sadam del poder al final de la Guerra del Golfo, y le permitió que sus helicópteros entraran en acción para aniquilar las insurrecciones populares. Esto también explicaba porque los Estados Unidos dejaban a Sadam contrabandear su petróleo con países aliados de los Estados Unidos como Turquía y Jordania. También explicaba porque después del intento de asesinato por parte de Sadam al expresidente George Bush, durante su visita al Kuwait en 1993; el presidente Clinton ordenó disparar un par de misiles contra algunos edificios vacíos en Bagdad en lugar de arremeter contra Sadam.
Estas falsas teorías fueron confirmadas en 1993, cuando el hijo de un exministro iraquí que vivía en Londres, Sa'd Salih Jabir, quien difundió el rumor de que la CIA había traicionado deliberadamente un golpe de estado contra Sadam y que incluso, le dio el nombre de los golpistas. Aunque todo fuera fantasioso, muchos oficiales iraquíes aceptaban todo esto como verdad. Lo que hizo nuestro trabajo de reclutarlos casi imposible.
¿Y qué había sobre el motivo de mantener a Sadam en el poder? Era un bravucón que los Estados Unidos querían conservar en el poder para mantener la paz en el Golfo. Susurren el nombre de Sadam, y los estados árabes del Golfo se apegarán al poder estadounidense en la región, como cachorros alrededor de la perra. Ya que el precio que debían pagar los árabes del Golfo por la protección de los Estados Unidos, era el de no incrementar el precio del petróleo. Todo esto tenía una perfecta lógica según los iraquíes.
Había una sola forma de tratar de acabar con todos estos rumores, -les afirmaba Robert Baer-: "queremos quitar a Sadam, es el pueblo iraquí quien lo mantuvo en el poder durante todos estos años", el "General" consideró mi respuesta durante un momento y decidió que no tenía otra alternativa más que confiar en mí.
"Mandé a un grupo de oficiales que querían deshacerse de Sadam al norte de Irak", me informó con una voz ronca cerciorándose de que no había nadie a su alrededor que pudiera escucharlo. "Queremos saber si su país no estaría en contra, y si están de acuerdo o no, pues queremos que haya un reconocimiento diplomático inmediato de parte de los Estados Unidos; de lo contrario, se iniciaría una Guerra Civil para conquistar el poder, le ruego que tenga una respuesta lo más pronto posible de parte de su gobierno. Hablaremos de los detalles después".
El "General" quería además informar al gobierno turco del golpe, por lo que había un helicóptero esperándolo para llevarlo a Ankara. "Sabemos lo que estamos haciendo y sabemos también cuales son los riesgos que corremos en caso de que fallemos".
Quiere usted saber, me preguntó, ¿qué tan fuerte es la seguridad de Sadam?, "tuve tres encuentros con él durante la guerra, me citó en la esquina de una calle en Bagdad, allí tenía que esperar dos o tres horas. Eventualmente un automóvil se me acercaba y paraba. Me decían que tenía que tenderme bocabajo en la parte de atrás del auto, se me tapaba con una cobija para que no pudiera ver nada. El auto daría vueltas en Bagdad durante una hora para que no tuviera ni idea de dónde estaba. Después el auto se detenía y Sadam se hallaba esperando frente a una casa muy ordinaria, probablemente requisada sólo para esta ocasión. Cuando la reunión terminaba, el auto lo regresaba a uno de la misma manera que antes. La seguridad de Sadam es muy buena, pero conocemos su vulnerabilidad. Le ruego que confíe en nosotros, sabemos lo que estamos haciendo".
"Todo lo que queremos es que ustedes sean francos con nosotros, si quieren o no a Sadam en el poder; nada más". Estaré de vuelta en Ankara en tres días y me gustaría saber su respuesta.
El "General" venía de una prominente familia musulmana sunita, y aunque los Sunnis formaban el 20 por ciento de la población iraquí, estaban en los puestos claves del ejército y del gobierno de Sadam, porque no confiaba más que en esta secta que le juraba una lealtad incuestionable. Sin el apoyo de los Sunnis, Sadam no permanecería en el poder ni un solo día.
El 8 de noviembre, Sadam mandó un grupo de asesinos para matar al "General" y ordenó a un clérigo denunciarlo públicamente, lo que equivale en el Islam a una excomulgación. Sadam quería hacer un ejemplo del "General" para que nadie se atreviera a traicionarlo.
En 1995, tres años después de la Guerra del Golfo, en que decenas de naciones se unieron con medio millón de soldados para iniciar una guerra contra Sadam Hussein, la CIA no tenía ni una sola fuente para corroborar todo lo que me había dicho el "General". Ni una sola. No solamente no había agentes en Irak, ni siquiera los había en países cercanos, como Irán, Jordania, Turquía y Arabia Saudita, que nos informaran sobre Irak. Contrariamente a lo que creía lodo mundo, los Estados Unidos no sabían nada de lo que ocurría en Irak, estaban completamente ciegos. Los estadounidenses confiaban más en los medios electrónicos y los satélites que en los seres humanos, porque según ellos estos aparatos no se enfermaban y no tenían debilidades humanas. Sin embargo, tampoco podían informar sobre la idiosincrasia de los iraquíes. La credibilidad del "General" tenía que ser establecida por otros medios.
Ningún oficial del ejército iraquí podía viajar fuera de Irak, incluso, los kurdos del norte. Ser atrapado significaba un baño de ácido. Una buena forma de mantenerlos en su casa.
A pesar de todo eso, el gobierno de Washington quería saber todos los detalles del golpe, incluso, el nombre de los oficiales que lo llevarían a cabo, lo que significaba poner sus vidas en nuestras manos. Aunque esto significaba una muerte segura para los autores, el "General" accedió para ganarse el apoyo de la CIA. Dio los nombres, las unidades y el detalle del plan.
Pasaron dos semanas, para que el General diera los nombres de los cuatro comandantes, y de las unidades que participarían. "Después de cada junta informé a Washington de todos los detalles para que la CIA tuviera tiempo de verificar los nombres y los antecedentes generales de los golpistas". El tiempo pasaba y no había respuesta. "A finales de febrero, el "General" me vino a visitar. Estaba desanimado por la falta de respuesta. Por último me pidió que si los Estados Unidos estaban de acuerdo; un avión de la Fuerza Aérea Estadounidense sobrevolara al centro de Irak, como una señal al comité que apoyaban el golpe".
Dijo finalmente: -"los kurdos pueden arruinarlo todo, le ruego que arregle una paz entre ellos; un cese al fuego patrocinado por los Estados Unidos, sería una señal de que están seriamente interesados en remover a Sadam del poder".
Los kurdos estaban divididos en dos facciones: el Partido Democrático Kurdo, liderado por Masud Barzani; y la Unión Patriótica del Kurdistan, por Jalal Talabani; que por más ilógico que esto suene (en realidad no hay nada lógico en la historia del Medio Oriente), se pasaban el tiempo matándose unos a los otros en lugar de unirse para acabar con Sadam, que había asesinado a millares de kurdos.
Sadam y los kurdos se alimentaban del contrabando de petróleo que vendían ilegalmente a Turquía, puesto que las Naciones Unidas habían decretado un embargo a la venta de petróleo iraquí. Solamente le permitían una cantidad para proveer a su población de alimentos y medicinas. Con el dinero que se obtenía de la venta, Sadam mantenía a sus servicios de inteligencia, a guardias republicanos especiales que aseguraban su sobrevivencia y los kurdos recibían derecho de peaje por dejar pasar a los camiones por su territorio.
Turquía estaba muy inconforme con el resultado de la Guerra del Golfo, Sadam seguía en el poder. El embargo petrolero le había dejado sin poder cobrar los derechos del oleoducto iraquí que pasaba por su territorio, sin embargo, se sentía satisfecha por comprar petróleo de contrabando a bajo precio traído en camiones desde Irak.
Lo que parece incomprensible es que la Casa Blanca sabía de la existencia del tráfico y no intervenía, cuando en realidad hubiera bastado un telefonema al gobierno de Arabia Saudita pidiéndole vender a Turquía cien mil barriles de petróleo a un precio más bajo. Parecía que la Casa Blanca quería que Sadam tuviera dinero para poder controlar a los kurdos, y éstos a su vez, tener suficiente dinero para pelearse entre sí. Por eso, la oficina de la CIA trasmitió a su agente en Irak Robert Baer: LA ACCION QUE PLANEO PARA ESTE FIN DE SEMANA ES MUY PELIGROSA. CREEMOS QUE HAY UN GRAN RIESGO DEQUE FALLE. CUALQUIER DECISIÓN DE LLEVARLA A CABO SERIA A SUS PROPIOS RIESGOS.
La tarde del 5 de marzo, día del supuesto golpe, el ejército iraquí estuvo en máxima alerta, seguramente fue informado. La armada estuvo patrullando las calles de Mawsil y Kirkuk desde el 28 de febrero. No hubo ningún movimiento de tropas. Todos los coroneles habían sido arrestados y encarcelados. El "General" vino a despedirse de mí, -dijo Robert Baer-: "tengo que irme ahora; necesito ir a Damasco para poner a mis hijos en la escuela". El "General" se dirigió a Damasco y después a Londres donde vive actualmente.
Poco después Sadam empezó a cambiar petróleo por alimentos, lo que alivió un poco el sufrimiento de la población iraquí, y apenas para evitar las deserciones en su ejército (a los desertores Sadam les mandaba cortar la oreja, como lo mostró la TV iraquí en 1991). "Si queremos quitarlo del poder, probablemente tendremos que ir a la guerra en su contra, ya no es posible llevar a cabo otro golpe".
Ocho años después, las predicciones de Robert Baer, parece que fueron proféticas. Tal vez, si hubieran ayudado a los golpistas, el gobierno de Washington hubiera podido deshacerse de Sadam sin gastar la enorme cantidad de dinero y sin enemistarse con las Naciones Unidas ni tampoco con los pueblos de casi todo el planeta.


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