La Carta de Moussali (2) - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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La Carta de Moussali (2)

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La Carta de Moussali


Por: André

SR. DIRECTOR:

Poco tiempo después del asesinato de los 11 atletas israelíes en las Olimpiadas de Münich, en el mes de marzo de 1973, los terroristas palestinos invadieron la sede diplomática de Arabia Saudita en Khartoum, la capital de Sudán, secuestraron a dos diplomáticos estadounidenses y uno belga porque creyeron que era judíos. El mismo grupo que había masacrado a los atletas israelíes en Münich, Septiembre Negro, llevó a cabo el ataque en Khartoum.
Los Estados Unidos, interceptaron una comunicación directa entre Yaser Arafat y sus operativos en la oficina de Al-Fatah, en Khartoum, supieron que Yaser Arafat había planeado personalmente el secuestro de los diplomáticos. Uno de los hombres que estaba involucrado en la intercepción fue James Welsh, oficial de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. De acuerdo a un reportaje de un diario: Chicago Sun-Times, 29/01/ 2002, "Welsh estaba involucrado en la intercepción de comunicación entre la oficina de Arafat en Beirut y Jalil al-Wazir en la oficina de Al-Fatah en Khartoum. De acuerdo con Welsh, los dos estaban discutiendo una operación que iba a ocurrir en Khartoum. Además de la logística la intercepción reveló el código y nombre de la operación, fue Nahr al-Bared, (Río Frío). Basado en la intercepción, se emitió una alerta el 28 de febrero de 1973, pero debido a una falla entre la ASN y el Departamento de Estado, la alerta fue modificada a una comunicación de menor urgencia. Con un resultado, de que cuando llegó a Khartoum el dos de marzo, los tres diplomáticos habían sido asesinados".
Los terroristas buscaban la liberación de Sirhan Sirhan, el asesino de Robert Kennedy. Cuando el presidente Nixon se negó a acceder a sus demandas, Arafat ordenó personalmente el asesinato de los diplomáticos. Los diplomáticos -uno de los cuales era un alto oficial de relaciones exteriores, de los EE.UU.- fueron llevados al sótano de la embajada, torturados y asesinados a sangre fría. Las torturas que sufrieron fueron tan bárbaras, que luego, '"las autoridades no pudieron saber quién de ellos era de raza negra o blanca".
Aunque Arafat negó públicamente cualquier complicidad en los asesinatos, habló de ello durante una cena privada con el dictador Rumano Nicolae Ceausescu, en mayo de 1973. A esta cena asistió también el general Ion Mihai Pacepa, un alto oficial de la inteligencia rumana, que desertó y busco refugió en los Estados Unidos. Pacepa escribió un artículo, que fue publicado en el Wall Street Journal en el año 2002, en donde afirmaba que la masacre de los atletas israelíes durante las olimpiadas de Münich, fue liderado por un oficial de Arafat en Rumania, Ali Hassan Salameh. En esta cena Arafat se vanagloriaba con emoción de su operación en Khartoum.
Después de revisar la historia de Arafat, incluso su participación en el embarco de armas de Irán hacia Gaza (un cargamento que fue capturado por los israelíes en el año 2002), Pacepa concluyó que "Yaser Arafat sigue siendo el mismo terrorista sanguinario que conocí también durante mis años que estaba a cargo del servicio de inteligencia rumana". Basado en esta evidencia, Arafat podría ser juzgado y acusado de asesinato en primer grado de un diplomático americano -un crimen que no tiene status de caducidad.
Desde que Arafat ordenó el asesinato de los diplomáticos hasta final del año 1974, los terroristas palestinos atacaron una oficina de una terminal aérea, una terminal de pasajeros, un tren que llevaba a judíos de la Unión Soviética a Viena, un jet jumbo que salió de Nueva Delhi, la oficina de Panam en Roma y un DC10 que salía de Dubai. Tomaron como rehenes a jóvenes estudiantes israelíes en una escuela en la ciudad de Ma'alot y Kiryat Shemona en Israel, matando a decenas de estudiantes en el proceso.
Seis meses después de la matanza de los estudiantes en Ma'alot y un año y medio después de que ordenó el asesinato de los tres diplomáticos occidentales, Arafat presidió la legitimización que tanto había esperado: una invitación para hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue recibido y aclamado como héroe y hombre de estado, no como un asesino de sangre fría, con la sangre de los diplomáticos estadounidenses, de los atletas israelíes y los niños judíos en sus manos.
Poco después las Naciones Unidas otorgaron un status de observador a la Organización para Liberación de Palestinos -la primera organización terrorista a ser honrada en esta forma-. Hay que recordar que mientras todo esto se llevaba a cabo, la OLP seguía vanagloriándose confiando en el terror como primer mecanismo de "diplomacia". En su libro Bruce Hoffman "Inside Terrorism", vio una relación causal entre la aceptación de los palestinos de recurrir al terrorismo por las Naciones Unidas: "no es enteramente coincidencia que dieciocho meses después de Münich, el líder de la OLP, Yaser Arafat, fuera invitado a hablar ante la asamblea general de las Naciones Unidas con una pistola en la cintura, y poco después a la OLP le fue otorgado un status de observador en este órgano internacional". Ciertamente, al final del año 1970, la OLP, una organización que no representaba ningún estado, tenía relaciones diplomáticas formales con 86 países, más que el estado de Israel que tenía 72. No hay duda que la OLP pudo haber logrado un éxito para su aceptación si no hubieran recurrido al terrorismo internacional. Sin embargo, a pesar de lo que piensan los expertos, los palestinos aseguran que su legitimidad en la comunidad internacional no hubiera sido tan inmediata si no hubiera recurrido al terrorismo y hubieran actuado de acuerdo a las reglas. Las Naciones Unidas que fue creada para lograr la paz, tolerancia y diálogo entre las naciones, había -de repente- acogido al terrorismo y recompensando a los actos terroristas. Al mismo tiempo, Arafat se reunía con el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, que declaró que tenía "una favorable y alentadora impresión" de que Arafat prometía terminar con el terrorismo.
El que creyó que honrando a Arafat y legitimando su organización, éste se hubiera persuadido de abandonar el terror, muy pronto fue decepcionado. Diez días después del discurso de Arafat ante la asamblea general de la ONU, que le otorgó un status de observador -los terroristas palestinos continuaron con su programa de terror y secuestraron un avión británico en Dubai. El avión fue llevado a Túnez, donde fue asesinado un pasajero. Cinco años después de legitimar a Arafat y su causa, los terroristas palestinos atacaron el aeropuerto francés de Orly y secuestraron un avión de Air France que llevaron al aeropuerto de Entebbe, Uganda. (Donde los comandos israelíes en una acción heroica y sorprendente, liberaron a todos los pasajeros con sólo tres bajas), atacaron una terminal de pasajeros en Estambul, un autobús en Israel asesinando a 26 civiles y un avión El-Al en París, secuestraron un avión de Lufthansa, y dispararon contra pasajeros en Bruselas.
Durante los mismos cinco años, las Naciones Unidas declararon su primer Día de Solidaridad Internacional con el Pueblo Palestino, y Arafat se reunió con el canciller austríaco Bruno Kreisky, el ex canciller Willy Brandt de Alemania Occidental, el Primer Ministro de España y el presidente de Portugal. El terrorismo palestino estaba teniendo éxito, había probado que era más efectivo que cualquier forma de diplomacia. (Why Terrorism Works, A. Dershowitz).
¿Por qué no triunfaría el terrorismo si los terroristas han sido recompensados y sus líderes honrados, sus hombres liberados de prisión y dejar a estados darles apoyo y proveerlos de armas, incluso de destrucción masiva? Hemos visto como las organizaciones de beneficencia palestinas, han recabado fondos en los mismos Estados Unidos y bajo las narices de la FBI, para dar apoyo monetario a las organizaciones más letales, como Hamas y Jihad islámico, que envían terroristas suicidas para matar al mayor número de civiles israelíes.
Ante el gobierno de Clinton, Arafat y sus consejeros se reunieron más de quince días en Campo David para tratar de una vez por todas de llegar a un arreglo final satisfactorio para todos. Se vio claramente como el Primer Ministro israelí Barak, decidió dividir a la ciudad de Jerusalén, olvidándose del tabú que habían impuesto todos los gobiernos israelíes de no dividir de nuevo la ciudad sagrada. A pesar de todo, Arafat no se conformó con todo lo que le había cedido el gobierno de Israel e inició la segunda Intifada que sumergió a la región en un baño de sangre, dolor y muerte. (Le rêve brisé, Charles Enderlin)
Arafat seguirá siendo líder de un pueblo que ha padecido durante décadas penuria, desempleo y miseria. Habría que preguntarle a Arafat por qué no sacrifica una parte de su colosal fortuna personal que está valuada en varios miles de millones de dólares (La Cuisson du Homard, M Gurfinkel) para aliviar el sufrimiento de su pueblo y por qué su esposa vive como reina con su hija en París y no comparte la suerte de su gente en Gaza o la Ribera Occidental.


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