La autoestima: Una actitud - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

La autoestima: Una actitud

3er Lustro Rev. Foro

La autoestima: Una actitud


Por: Reyna Omoss


La autoestima es un concepto, un sentimiento, una imagen y se representa por la conducta. Es la capacidad de valorar el yo y tratarnos con dignidad, amor y realidad.
Quien tiene una elevada autoestima, surgen en él con facilidad la integridad, sinceridad, responsabilidad, compasión, el amor y la competencia. Tenemos la sensación de ser importantes, de que la vida es bella, el mundo bueno; tenemos fe en nuestra competencia, podemos pedir ayuda a los demás y sin embargo tener nuestro libre albedrío. Irradiamos confianza y esperanza, no tenemos reglas que limiten nuestras sensaciones. Nos aceptamos como seres humanos.
Sin embargo, cuando la gente piensa que vale poco, espera el engaño, el maltrato y el desprecio de los demás. Al esperar lo peor, se baja la guardia y permite que suceda lo peor, además de que se convierte en víctima. Se defiende tras un muro de desconfianza y se hunde en la terrible soledad y aislamiento. Así se vuelve apático, indiferente hacia sí mismo y los demás. No ven ni piensan con claridad. La gente que se siente así, erige una gran muralla negando incluso que así lo hace.
El temor es consecuencia de esta actitud, pues los limita y ciega. Impide que prueben nuevos medios a la solución de problemas. Este miedo, si se le hace frente o se le desafía, el temor se desvanece. Esto puede conducir a una depresión y se requiere de una autoestima positiva para reconocer los sentimientos de depresión.
Ahora bien, es posible que una persona con un alta estima pueda sentir depresión, pero la diferencia es que lo toman como algo normal que sucede a veces, es una condición humana que necesita resolver. Pueden inclusive aparecer momentos de crisis y poder superarlos sin llegar a la depresión, pero para eso se necesita que nuestra autoestima esté en el pico de la pirámide y no en la base.
En cuanto a un niño: durante los primeros 5 años, la autoestima la formará su familia. Después serán las influencias de su escuela. Las fuerzas externas tienden a reforzar el sentimiento de valía o inutilidad que aprendió en el hogar. Un niño confiado podrá superar muchos fracasos, tanto en la escuela como con sus compañeros. El que tiene la autoestima baja, experimentará éxitos, pero le asaltará la duda de su verdadero valor.
Cada palabra, expresión facial o corporal, e inclusive un acto de unos padres, envía un mensaje al niño de autoestima. Por eso es importante que si nos regala una niña de 4 años unas flores, nuestra voz, ademanes y expresión facial, será la que le dé una subida a su autoestima y no reprocharle que de dónde las sacó y si las robó por ahí.
Los sentimientos de valía sólo pueden florecer en un ambiente en el que se pueden apreciar las diferencias individuales, donde el amor esté abierto a todos, los errores sirvan de aprendizaje, en donde haya comunicación, las reglas flexibles, responsabilidad modelada y donde se practique la sinceridad.
Por fortuna es posible elevar la autoestima de una persona sin importar su edad o condición, ya que ésta es aprendida y es factible desaprenderla e integrar un nuevo conocimiento en su lugar. La posibilidad de aprender dura toda la vida; así que nunca es tarde para aprender.
Todo depende de nuestra voluntad de aferramos a ciertas actitudes. Los primeros pasos son:

Conocer que existe la posibilidad de un cambio y comprometernos al mismo.


Regreso al contenido | Regreso al menu principal