Jacobo Meyerbeer - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Jacobo Meyerbeer

Colección y Consulta

Por: Sulamita Konigsberg

Fue hijo de Hertz Beer, al igual que Mendelsshon, Jacobo Meyerbeer creció en un ambiente privilegiado y su hogar también fue frecuentado por gente notable.
La educación general y musical de Jacobo, no dejó nada que desear y al heredar éste una cuantiosa fortuna de un pariente llamado Meyer añadió este apellido al suyo propio y en el mundo musical se hizo conocer como Jacobo Meyerbeer. Posteriormente italianizó su nombre llamándose Giacomo. 18 años menor que Mendelsshon (nació en 1791 en Berlín) terminó su primera obra importante a la edad de 20 años; era un Oratorio "Dios y la Naturaleza" seguido dos años más tarde por su primera Ópera "El voto de Jefté".
Los temas de estas dos composiciones pertenecían a la esfera religiosa; en su segunda obra operística, una obra cómica llamada "Abimeleck" o los dos califas, se volvió al mundo oriental. También consideró la posibilidad de una ópera de carácter con el nombre de Judith pretendiendo hacer una obra muy importante de carácter bíblico-religioso.
Compuso asimismo unos salmos y un romance bíblico "Raquel a Naftalí". Entre sus primeras óperas y sus tentativas en diversas formas musicales, transcurrieron 5 años durante los cuales viajó por distintos países hasta que en Italia obtuvo un éxito inmediato con algunas piezas al estilo de la época. Por cierto que en viajes por países diversos, siguió un poco a Paganini, con el objeto de descubrir la misteriosa causa de su genio.

Posteriormente su visita a París, en 1826, resultó ser la experiencia decisiva para su vida futura e hizo de París su segunda patria, escribiendo sus composiciones para la Opera de esa ciudad. Alejado por un largo período de toda actividad pública, debido a pérdidas de familiares queridos, dedicó su tiempo a compenetrarse en el estudio completo de los principios de las posibilidades teatrales de la ópera.
En 1831 se presentó con gran éxito "Roberto el Diablo", su primera obra dramática; esta obra inició la serie de su producción francesa, para la escena que tanta repercusión tuvo. En su música se combinaban la melodía italiana, el pathos francés y el espíritu romántico alemán, creando un nuevo y singular tipo de ópera; su sentido de la acción dramática contribuía a la eficacia de sus obras.
Una vez impuesto Meyerbeer completamente en el gusto francés, lo satisfizo en absoluto. Le favorecían un talento y un sentido teatral excepcionales. Su melodía se distinguía por lo enérgica y agradable; puso la orquesta y los coros al servicio del drama. La maestría de la construcción, sostiene el arte no muy inspirado, pero que se realizaba con vistosidad y despreocupación.
Con su ópera "Hugonotes" -1836- produjo una impresión espectacular, superando el éxito de "La Judía", obra del compositor judeo francés Halevy.
Ricardo Wagner, alumno de Meyerbeer, estudió con provecho sus partituras aunque después calumnió y criticó al viejo maestro. Hans Von Bülow, el gran director alemán, expresó que los jóvenes diletantes, harían muy bien en estudiar las partituras de Meyerbeer.
Entre las obras de Meyerbeer compuestas después de 1818, para algunos teatros italianos figuran: "Romilda y Constanza", "Semiramide riconsciuta", "Emma di Resburgo" y "Margeritha d'Angio". Este compositor se distinguió de los operistas italianos, porque estudió las relaciones de la letra con la música, de la voz humana con la instrumental y el acuerdo de la música con la escena.
"Crociato" fue la última y mejor dentro de las óperas de estilo italianizante a la Rossini. En "Los hugonotes", mostró que para él, el drama no era poesía sino un teatro pletórico de romanticismo a la Víctor Hugo, con observaciones piscológicas y representaciones realistas.
Como los grandes pintores de frescos, llenó grandemente, con rica paleta, los actos de escenas y arias, de escenas y romanzas, escenas y bailables, logrando así impresionar y excitar al público, de ahí su éxito.
El sentido de la colectividad más que el individualista, se impone en "El Profeta" -1849-. Meyerbeer compuso otras dos obras "L'etiole du nord"-1854- y "Dinorah" la incompleta "Africaine" 1865. Fue un verdadero representante del teatro y el efecto musical. Sus obras se caracterizan por una rica invención musical, una orquestación espléndidamente colorida y exitantes cambios de atmósfera en las escenas dramáticas.
Meyerbeer murió en 1864 a los 73 años, tanto él como Mendelsshon, conquistaron el gran mundo de la música e influyeron cada cual a su manera, sobre el desarrollo de la historia musical.




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