Jacob Hellman - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Jacob Hellman

Colección y Consulta

Jacob Hellman
 
Por: Manuel Levinsky
 
Si bien hubo muchos dirigentes sionistas en la patria ancestral de Eretz Israel, también los hubo en la Diáspora y Jacob Hellman fue uno de los más sobresalientes dirigentes sionistas. Este movimiento contó con dirigentes de la jerarquía intelectual y moral de Hellman que fueron al mismo tiempo hombres de acción.
Jacob Hellman nació en el año 1880 en la aldea de Telsin, vecina de Riga en la provincia de Corland, de la Rusia zarista. Descendiente de una familia tradicional su vida seguía, en apariencia, un curso similar a la de muchos otros del mismo origen. Su padre, poseedor de una profunda erudición judía, orientó la educación de su hijo en el espíritu del judaísmo tradicional, en un comienzo en el jeder (escuela tradicional) después en el Bet-Hamidrash (escuela superior religiosa) famosa como centro de estudios de la Tora. Más tarde pasó a la yeshivot (academias talmúdicas) donde se impregnó de ciencia de Israel. Los profundos conocimientos adquiridos en esos años ya no los abandonó, constituyendo uno de los aspectos fundamentales de su múltiple personalidad. En la yeshivá encontró también el muchacho de 14 años su camino hacia el sionismo.
Como muchos de su generación, puso más tarde el rumbo a occidente a fin de hacerse de una cultura laica en la escuela secundaria de Frankfurt y luego en las universidades de Heidelberg, Marburgo y Berna. Se dedicó especialmente al estudio de la filosofía y también historia y economía, por lo que sus conocimientos de esas materias le fueron sumamente útiles en una etapa posterior de su vida. Entre los condiscípulos con quienes colaboraba intelectualmente, se encontraba una de las figuras prominentes de la filosofía judía moderna, Jacob Klatzkin. Mucho aprendió de él, si bien se mostró reticente ante varios de sus axiomas, en especial su extrema negación de la Diáspora. De la misma manera le interesaron las ideas de Herman Cohen en materia de nacionalidad judía. Solía encontrarse frecuentemente con Klatzkin en la época en que estudió en la Universidad de Berna, que fue para Hellman la más importante en sus estudios universitarios.
Cuando al término de sus estudios universitarios, optó por la ciudad de Riga como su lugar de residencia, los días de la Rusia zarista estaban ya contados. Durante la Primera Guerra Mundial residió en Moscú y con el estallido de la Revolución se vio arrastrado por la corriente de acción febril que ella originó, siendo entonces periodista, publicando una serie de artículos en el diario "El Pueblo" que dirigía el Dr. Glikson.
Poco más tarde regresó a Riga, siendo ya una figura destacada en la vida pública judía de Europa Oriental. Allí se integró también en la vida pública de la nación letona, que entre tanto había proclamado su independencia y la mantuvo en medio de una lucha difícil contra los ejércitos alemanes por un lado, y contra la Rusia Soviética por el otro. Bajo esas circunstancias, Hellman se movilizó de inmediato y recurrió a tres medios, cada uno de los cuales adquirió con el tiempo importancia propia, al principio en Letonia misma y después dentro de un marco mucho más amplio. En el primer medio a través de su actuación pública en el lugar, que en gran medida asumía proporciones estatales, ya que estaba dedicado tanto a la defensa de los intereses judíos como a la conformación estatal y social del país en su totalidad. En el segundo, por medio del periodismo, como uno de los periodistas más talentosos de su época; y finalmente a través de su activismo sionista, que fue ampliándose y ahondando cada vez más hasta convertirlo en una figura, destacada del movimiento en general y en uno de los puntales del sionismo jalutziano. Es por ello que a Hellman se le conoce como periodista, sionista y luchador por el nacionalismo judío en términos mundiales.
Por lo que se refiere al periodismo en aquella época, principalmente en idioma idish, era todavía bastante pobre su lenguaje y su contenido. Sólo lentamente se produjo la evolución, especialmente en el siglo XX, primeramente en Estados Unidos y en Rusia, un poco más tarde en Polonia y otros países de Europa Oriental. Entre estos países, ocupa Letonia un lugar bastante destacado, muy por encima de la importancia numérica de su población judía en comparación con otros países. Dos merecen mención especial, el periódico "Dos Folk" ("El Pueblo") que duró 7 años desde 1920 hasta 1927 y logró consolidarse económicamente; el segundo "Frimorgn" ("Amanecer") que se convirtió en un importantísimo factor de la vida pública judía y su aparición sólo se interrumpió con el surgimiento del nazismo en 1934. El nombre de Hellman está ligado al de los dos periódicos como también a muchos otros.
Debemos mencionar a Hellman como figura entre los dirigentes de primera línea del movimiento sionista, en especial en los Congresos Sionistas y en las sesiones del Comité de Acción Sionista, del cual fue miembro durante decenas de años. Era ante todo un sionismo político por excelencia, basado en las teorías de Herzl. Aún en la época de la amarga lucha entre Herzl y los Tzeirei-tzion en torno al problema de Uganda, se colocó del lado de Herzl favoreciendo la idea del "refugio" en la cual veía también un logro de gran importancia política, que no contradecía el principio del Hogar Nacional, que sólo debía ser construido en el suelo patrio de nuestros ancestros.
Al estallar la guerra Hellman se encontraba en Ginebra y ya no alcanzó regresar a Polonia. Se dirigió a París, y allí, en medio de una febril consulta sobre la manera de prestar ayuda a las víctimas de la guerra, cuyo número llegaba a cientos de miles, se resolvió que Hellman viajara a la Argentina y a los otros países de la América Latina, a fin de asumir allí la representación del Congreso Judío Mundial. Esta decisión significó un jalón importante no sólo en su vida, sino en la del Congreso y en la historia de las comunidades judías de dichos países.
Dos tareas inmediatas tenía Hellman: Organizar al judaísmo de Latinoamérica y organizar la ayuda para los judíos de Europa. En apariencia dos objetivos distintos, pero se fusionaban en un todo indivisible. En el terreno del socorro a las víctimas de la guerra actuaban organizaciones como la Joint Distribution Committee. La campaña de fondos promovida por Hellman, primero en la Argentina y más tarde en los otros países de América Latina, era en primer término, una campaña de la ayuda a los judíos de Europa. En la Conferencia Judía Panamericana que se organizó en 1941 en Baltimore, fue una iniciativa de Hellman y demostró en primer lugar hasta que punto el judaísmo latinoamericano respondió al Congreso.
Grande y diverso fue el legado de Hellman. Han quedado dispersos cientos de artículos en distintos periódicos, muchos de ellos de valor permanente. Quedó su libro "Jerusalem" un gran exponente de la literatura sionista.
Como periodista, como parlamentario, como alto dirigente del sionismo socialista, su acción se hizo sentir en forma decisiva, pero su activismo culminó en el campo de la nacionalidad judía y en su afianzamiento de la posición ideológica y organizativa del Congreso Judío Mundial. Jacob Hellman murió el 8 de septiembre de 1950 en plena actividad que no cesó en ningún momento:
La noticia de su muerte conmovió a todo el mundo judío, especialmente al Congreso Judío Mundial y al judaísmo de América Latina.

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