Israel Zangwill - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Israel Zangwill

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Israel Zangwill
 
Por: Manuel Levinsky
 
Israel Zangwill fue uno de los más brillantes escritores y dramaturgos de su época y una de las más importantes figuras de la vida pública judía. Nació en Londres en 1864. Sus padres eran originarios de Rusia y habían llegado a Inglaterra en 1818. Cursó estudios en su infancia en Bristol, y luego en el Jews' Free School, donde había de ser maestro más tarde.
Abandonó la enseñanza para dedicarse enteramente a la literatura del periodismo. Entonces se había hecho ya de algún renombre con el interesante cuento The Premier and the Painter, como coautor de Louis Cowen.
Su reputación literaria quedó cimentada con la novela Los Hijos del Ghetto en 1902, obra en la que describe la vida judía tradicional y que alcanzó también una gran popularidad fuera de las fronteras del país. A esa obra siguieron Tragedias del Ghetto en 1893; The Master en 1895; Soñadores del Ghetto 1898; El Manto de Elías 1901; y otras novelas y cuentos de la vida judía.
Zangwill se distinguió como autor teatral. Su obra Los Hijos del Ghetto fue dramatizada y alcanzó señalados triunfos en las escenas inglesas e idish. The Mlting Pot en 1908, The War God en 1911 y The Next Religion en 1914 tratan de problemas sociales importantes y provocaron acalorados debates e incluso prohibiciones por la censura.
En cambio las piezas Merely Mary Ann en 1904y Too Much Money en 1917, obras teatrales humorísticas fueron muy aplaudidas. Aunque en realidad sus descripciones parecen subrayar demasiado lo que en su tiempo y en Inglaterra era extraño y pintoresco, ciertas figuras suyas son inmortales. Entre ellas merece lugar de honor El Rey de los Schnorrers en 1894, descripción de la vida judía en Inglaterra en el siglo 18.
Su interés no estaba centrado únicamente en temas judíos, y sus Fantasías Italianas en 1910 pertenecen a lo mejor de su creación literaria. También escribió ensayos y poesías, que sin embargo no están a la altura de sus piezas de teatro.
Como ya lo mencionamos, Zangwill fue importante figura en la vida pública judía. En 1896 se encontró en Londres con Teodoro Herzl y fue desde entonces decidido partidario del sionismo, pues Zangwill llegó a la convicción de que los sionistas debían encontrar soluciones inmediatas para las necesidades de las muchedumbres apiñadas en la zona de residencia forzada en Rusia, y en otros países dominados por el antisemitismo. S. Resnick describe la posición de Zangwill en sus Cinco ensayos sobre temas judíos en 1913, como sigue:
Si la difusión de su obra literaria le creó a Zangwill una rápida fama en el mundo no judío, no fue menor la reputación de hombre público, como representante de una tendencia dentro del renacimiento nacional judío. El movimiento sionista contó desde los primeros instantes en sus filas a Israel Zangwill. Pero su espíritu crítico, díscolo e inquieto, no podía encuadrar en el marco que el Congreso Sionista de Basilea señaló para el ideal milenario. El autor de "Los soñadores del Ghetto" encaró el problema judío con un criterio concreto, inmediato.
En presencia de los horrendos pogroms que se produjeron en los primeros años del siglo 20 en Rusia, y ante la situación insegura en que se encontraban los judíos en la mayoría de los países europeos donde vivían en densas masas, Zangwill abrigó la convicción de que no era propio aguardar a que Palestina volviese a ser un día merced a alguna combinación de la política europea, una patria judía. Era menester crear un hogar nacional o varios hogares nacionales en los países que ofreciesen posibilidades para ello. Esta concepción territorialista, que en cierto modo apuesta a la fórmula sionista la desarrolló Zangwill con todo el vigor de su formidable talento. Y cuando en 1904, Gran Bretaña ofreció a los judíos el territorio de Uganda, África, para que constituyeran allí, bajo su amparo, un hogar nacional, Zangwill fue uno de los paladines más esforzados de esta idea en el Sexto Congreso Sionista. También Herzl era partidario de la aceptación. Pero el grupo de los Sionistas rusos se opuso resueltamente, temeroso de que si se fundara en Uganda una patria judía, el histórico anhelo de retornar a Eretz Israel sufriría con ello un grave revés. Zangwill, sin embargo, no se arredró y para llevar adelante sus ideas creó el "Partido Territorialista Judío”, que, como su nombre lo indica, propendía a la constitución de un hogar nacional hebreo en cualquier parte y no exclusivamente en Palestina. Mas esta disidencia dentro del sionismo logró atraer la simpatía de las grandes masas.
Evidentemente, no podía competir, en el orden sentimental, con la aspiración sionista, que se basa en un anhelo popular de larga tradición. Pero pese a la guerra, franca o encubierta, que le hicieron los sionistas, Zangwill obtuvo la simpatía de un pequeño núcleo constituido por los elementos juveniles y más cultos del movimiento nacionalista judíos. Durante muchos años el territorialismo se hizo sentir en la vida política judía, gracias, sobre todo, a los esfuerzos de Zangwill.
"La declaración Balfour” asestó un serio golpe a la tendencia territorialista, y Zangwill, no deseando estorbar oportunidad que se ofrecía al sionismo para realizar su programa optó por disolver su propio partido.
Zangwill era pacifista convencido. En "La Voz de Jerusalén" en 1920 colecciona dos ensayos en que Palestina aparece subordinada a un programa territorialista más vasto, expresa el deseo de que Jerusalén se convierta en foco de antinacionalismo y de influencia contraria a la guerra. Zangwill también se enfrentó con el problema religioso, buscando una fórmula por medio de la cual el judaísmo pudiera asimilarse a la vida espiritual de Europa. Este extraordinario personaje falleció en Middlehurst, Inglaterra, en el año 1926.  

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