Israel Baal Shem Tov - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Israel Baal Shem Tov

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Israel Baal Shem Tov


Por: Manuel Levinsky

Israel ben Eliezer, mejor conocido como Israel Baal Shem Tov, creador del movimiento    místico y religioso llamado "Jasidismo"  fue una de las figuras más relevantes del siglo XVIII.
Este singular personaje nació en Okup, Ucrania, en el año 1700, cuando esta ciudad pertenecía al reino de Polonia. Medio siglo atrás, las hordas salvajes del jefe de los cosacos, Jmelnitzki, habían destruido las florecientes comunidades     judías de Polonia. Cientos de miles de judíos fueron exterminados en la Ucrania polaca.


Los judíos de Polonia quedaron sumidos en la desesperación y terriblemente adoloridos. Nos escribe el historiador Heszel Klepfisz que el pueblo comenzó a pensar: ¿Serán estos los sufrimientos mesiánicos? ¿Serán estas las agonías    que anuncian la llegada del Mesías? ¿Será el Salvador, el Mesías, el que golpea a nuestras puertas? La existencia misma del pueblo judío en aquella época estaba amenazada, pues aparecieron falsos mesías como Sabetay Zevi, que se   proclamó  el enviado de Dios para salvar al pueblo de Israel. "Yo soy vuestro Mesías y vuestro Salvador" proclamaba. En esos años, los judíos de Polonia representaban el centro espiritual del pueblo judío.
Años después apareció otro charlatán que se arropó con el manto de Salvador, se llamaba Jacob Frank. Recordando frases de la Cábala decía que había llegado para salvar a la divinidad y al pueblo de Israel del exilio. Los judíos    experimentaron una gran decepción y muchos abandonaron el judaísmo, produciéndose una división terrible en los mismos círculos judíos. La judería polaca se preguntaba ¿Quién nos salvará? Y entonces apareció en el escenario    Rabí Israel Baal Shem Tov. ¿Quién era este singular personaje?
Nada indica que Baal Shem Tov en sus años escolares fuera un buen estudiante. De cuna humilde, perdió a sus padres, Eliezer y Sara a temprana edad. La comunidad se preocupó por el huérfano y lo envió al jeder, pero él no demostró    interés en el estudio, prefirió vagar por los campos y los bosques, donde se cree que adquirió otro saber, las virtudes curativas de las hierbas.


En este ambiente creció Baal Shem Tov. Aceptó un cargo de Shamash (bedel) en una sinagoga. Abandonaba su trabajo y desaparecía por días enteros en los bosques a la orilla del río. Cuando todos dormían, el abría sus libros, leyendo   y estudiando. El misterio y el secreto de la mística le atraían. Y al profundizar en los misterios de la naturaleza, adquirió madurez espiritual propia.
Cuentan, que cumplidos los 36 años, recibió un "mensaje divino" que le anunció que le había llegado la hora de "revelarse al mundo". Desde entonces ejerció de Baal Shem, o sea de mago y cabalista, curando enfermos con encantamientos, amuletos   y hierbas medicinales. Por ello le valió el apodo de "Buen Baal Shem, hacedor de milagros".
El número de discípulos de Baal Shem crecía día a día. El pueblo sentía gran cariño por él. Conocía bien el alma de la gente sencilla. Pero llegaban a él, los que buscaban algo, los que estaban descontentos, los que tenían   inquietudes. Propagaba sus ideas en forma de parábolas y de aforismos que tenían un profundo sentimiento religioso y su pensamiento los convertía en una enseñanza nueva con un concepto propio. Esta es la enseñanza del Jasidismo.
En la Cábala, Dios está en las alturas y es difícil captarlo. En la nueva enseñanza del Jasidismo, Dios bajó a la tierra. Se encontraba cerca de nosotros, dentro de nosotros, así como lo expresa el canto jasídico que fue compuesto   en años posteriores y que reza así: "Creador del Universo, donde yo vaya y adonde me dirija estarás tú, tú, tú."
Según Baal Shem Tov, Dios se halla en la naturaleza. Nos dice el historiador Klepfisz, que la palabra Elohim (Dios en hebreo), equivale numéricamente a 86. En el alfabeto hebreo, cada letra tiene un valor numérico. La letra "Alef" con que comienza   la palabra Elohim en hebreo, corresponde al número uno, la letra "Lamed" es treinta, la letra "He" cinco, la letra" Yud" es diez y la letra "Mem" es cuarenta. La palabra Elohim, Dios, tiene, pues, el mismo número que la palabra "Hateva", que quiere   decir en hebreo "la naturaleza". Por consiguiente, las mismas letras revelan una íntima y estrecha unión entre el Creador y la naturaleza. En la enseñanza del jasidismo, Dios si se revela en la naturaleza, pero está por encima de ella, porque   es el Creador.
De esta nueva enseñanza surgen olas de optimismo y de amor hacia el hombre. Debemos orar los unos por los otros. Debemos orar por nuestro mejoramiento, por nuestra elevación espiritual y moral. No se puede ir por la vida entristecido. Hay que tener   la alegría dentro de uno mismo.
Baal Shem Tov aspiraba a expulsar la melancolía de los ghettos. El mundo no es un valle de lágrimas y cada hombre nació para gozar de felicidad y de la alegría. Nuestro personaje infundió una nueva fuerza y un nuevo vigor a un pueblo que   estaba atormentado físicamente y debilitado espiritualmente. En la palabra de una persona sencilla se puede oír el llamado de Dios. No únicamente en la sinagoga se puede orar. Todo lugar donde se reúnen judíos y abren su corazón ante   Dios es considerado como lugar sagrado.
Hay una anécdota muy popular sobre la grandeza de Baal Shem Tov que apareció en muchas versiones de la literatura moderna judía:
En el Día del Perdón (Yom Kipur), el día más sagrado para los judíos, entró en la sinagoga un pastor que no sabía rezar. Abrió el libro pero no sabía leer. No obstante quería expresar sus sentimientos y su nostalgia por Dios.   Entonces sacó de su bolsa un caramillo de pastor y en medio de la multitud que se hallaba rezando dentro de la sinagoga comenzó a hacerlo sonar. Los fieles quedaron atónitos y querían lanzarse con ira contra el pastor, que, según ellos,   se había atrevido a profanar la santidad del lugar y del momento. Pero Baal Shem exclamó: "Déjenlo, el sonido de la flauta en este momento abrió las puertas del cielo".
Jasidismo, se llamó la nueva enseñanza de Baal Shem Tov y sus discípulos se llamaban jasidim. Aunque aparece un grupo de jasidim en la época de los macabeos en el siglo II, antes de nuestra era, y también en la Edad Media, no tenían   ninguna relación con el jasidismo de Baal Shem Tov, que exalta las emociones fuertes, los goces terrenales, la alegría expresada físicamente con cantos, bailes y música. Hay que afirmar que antes de Baal Shem Tov, no hubo en la historia judía,   ni enseñanza, ni movimiento como este.
Entre los jasidim se volvió a apreciar la canción y la melodía como expresiones de religiosidad y en esa forma se creó todo un género folklórico de música, basándose en el salmo como dice: "Servid a Dios con alegría". En el   año 5520 del calendario hebreo, 1760 de la era común, en la fiesta de Shavuot, falleció el creador del jasidismo, rabí Israel Baal Shem Tov.





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