Intolerancia en la historia judía - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Intolerancia en la historia judía

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Intolerancia en la historia judía


Las Gzeirot Jaj Vetat o
Masacre de Chmielnicki


Por: Mirele y Alfredo Bistre

Uno de los episodios que dejaron más profunda huella en la historia judía del siglo XVII, fueron las masacres de Bogdan Chmielnicki en 1648; en muchas ocasiones este tipo de eventos los explicamos condicionando la situación a la judeofobia que nos ha acompañado en nuestro devenir histórico.

Lo que hay que comprender es que aparejado al fenómeno de intolerancia, también coadyuvan otros factores externos que en determinados momentos de tensión pueden producir explosiones contra chivos expiatorios (rol que dadas las circunstancias los judíos hemos desempeñado infinidad de ocasiones).
A partir de 1569 el gobierno de Ucrania quedó sojuzgado bajo la nobleza polaca y desde el principio, los cargos administrativos y de arrendadores les fueron concedidos a los judíos. En otras palabras, los hebreos servían de intermediarios cobrando rentas de los terrenos que pertenecían a señores feudales polacos y que habitaban cosacos ucranianos.
Aunque los judíos no eran culpables de la explotación ejercida contra los campesinos de Ucrania, ellos eran los que "daban la cara" al representar a los nobles polacos.
Aunado a esta tensión también podríamos mencionar un conflicto étnico religioso, ya que los opresores polacos eran de tradición católica, y los cosacos profesaban la religión griega ortodoxa.
Bogdan Chmielnicki concertó una alianza con los tártaros de Crimea, el descontento acumulado trajo una terrible insurrección de los cosacos contra sus opresores: judíos y polacos.
Las matanzas fueron acompañadas de crueles torturas: desollaban a las personas vivas, les rajaban el vientre a las mujeres y les metían gatos vivos; y para que estas no pudieran protegerse les cortaban las manos.
Alguna vez escuchamos la versión de que las mujeres comenzaron a rasurar sus cabezas desde entonces, para que los posibles violadores las confundieran con hombres o las vieran poco atractivas.
Los cosacos bailaban y se emborrachaban sobre los rollos de la Torá y obligaban a los judíos a convertirse a la religión ortodoxa.
Los rabinos declararon el día 20 de Siván una fecha de duelo y ayuno a causa de la toma de la fortaleza de Nemirov; donde seis mil judíos que se habían refugiado fueron masacrados.
Existen varias leyendas que reflejan cómo los sucesos de estos hechos tuvieron un impacto psicológico que por muchas generaciones marcó al judaísmo polaco.

La tumba de Nemirov

En varios asentamientos judíos (stetlaj) de la zonas de Podolia y Volín (de las más afectadas por las matanzas) es común encontrarse lápidas cercanas a las sinagogas; éstas son conocidas con el nombre de josn kale matzeives (las lápidas de los novios) ya que muchas parejas fueron asesinadas bajo la jupá (el palio nupcial).
Posteriormente se hizo costumbre que los contrayentes del matrimonio rodearan siete veces esas tumbas anónimas antes de que se consumara la boda.


Se sabe que en 1648 una de las familias más prominentes ofreció una comida a los pobres en honor al casamiento de su hija, mientras tanto las hordas cosacas tomaron por asalto Nemirov. Los novios al enterarse de esto, saltaron al río. Tres días después hallaron los cuerpos.
En el Yor tzait (a los once meses de este suceso) se develó la lápida con la siguiente inscripción: Queridos Jatán y Calá, sus cuerpos fueron separados, pero sus almas estarán unidas por siempre... 19 de Siván de 5408.

El Conde Pototski y el Shul de Nemirov

Antiguamente, muchas de las construcciones en Europa Oriental eran de madera, como también lo iba a ser la nueva iglesia de Nemirov, la que no podían terminar a causa de diversos accidentes como incendios, nevadas intensas y otros desastres.
Después de varios intentos de reconstruir la iglesia, se formó una comitiva que fue a  hablar con el conde Pototski, el dueño del lugar, para informarle lo acontecido.
Luego de diversas investigaciones y de revisar mapas antiguos, se encontró que en el preciso lugar donde se pensaba construir dicha iglesia, había existido una sinagoga que fue destruida en las masacres de 1648. Por lo que el conde decidió hablar con los judíos de Nomirov; esto lo hizo durante la lectura de la meguilá (historia) de Rut, en la festividad de Shavuot.
Pototski entró a la sinagoga y explicó lo descubierto por ellos, ofreciendo ayudar a construir una nueva sinagoga en el lugar, donando todos los materiales. Al terminar la edificación, se honró al conde y a su corte por todos los favores recibidos.
Aunque no podemos confiar completamente en la veracidad histórica de las leyendas, podemos aprender cómo el pueblo asimila los hechos otorgándoles su propia interpretación, entremezclando realidad y quizás un poco de fantasía.


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