Humor Judío - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Humor Judío

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Humor Judío


Por: Iako Behar

I

Hershele Ostropoler era muy feo. Él no se sentía acomplejado, sino que afirmaba:
-Cuando nací yo era un bebé muy bello, pero una mala vecina me cambió por un bebé feo y lo puso en mi cuna...

II

Un señor se queja ante un rico:
- Estoy en una situación crítica. Mi mujer está enferma y mis hijos están hambrientos. ¡Por favor, ayúdeme!
- Es imposible. Tengo un hermano muy pobre que cuenta sólo con mi ayuda.
- Toda la ciudad sabe que usted no le da nada a su hermano.
- Eso es cierto. Pero, si tú sabes que no doy nada a mi hermano carnal, ¿por qué supones que voy a dar algo a una persona ajena?

III

Eso sucedió en San Petersburgo, Rusia zarista. Un judío cae en el río Neva y grita desesperado:
-¡Ayúdenme, me estoy ahogando!
En la orilla pasan dos policías pero no le hacen caso. Entonces, el judío grita con sus últimas fuerzas:
-¡Abajo el zar!
Los policías se echan de inmediato al agua, lo sacan a la orilla y lo llevan a la delegación.

IV

Entra un judío a una oficina pública adonde, de casualidad, hay un papagayo. De repente el papagayo grita:
-Tienes hocico de judío.
El empleado de la oficina dice turbado:
-Perdone Sr... pero ¿quién se podría imaginar que ave con semejante nariz fuera antisemita?

V

¿Por qué no hay antisemitismo en Inglaterra?
Porque los ingleses no se consideran más tontos que los judíos.

VI

El sargento primero declara antes de la batalla:
-Soldados, empieza la batalla que será de hombre contra hombre. Pregunta el soldado Reuven:
-Señor, ¿podría señalarme el soldado contra quien voy a combatir yo? A la mejor nos entendemos por las buenas.

VII

Un soldado judío se distinguió en la guerra Ruso-Japonesa y fue propuesto para ser premiado. Le dieron, sin embargo la opción de escoger entre 100 rublos y una medalla.
¿Cuánto cuesta la medalla?
¡Qué pregunta! La medalla costará no más de un rublo, pero honra al que la recibe.
De acuerdo, ¡denme entonces 99 rublos y la medalla!

VIII

En los primeros años de Tel Aviv, cuando la ciudad tenía apenas cinco mil habitantes, irrumpió un ladrón en cierto departamento y robó un par de candelabros de plata. El robo fue comunicado a la policía y ésta envió un agente a permanecer en las inmediaciones de la casa robada. A la noche siguiente volvió el ladrón, fue rápidamente arrestado y conducido ante el juez.
¿Qué te llevó a volver a la noche siguiente? -le preguntó, sorprendido, el juez.
La primera noche, en el apuro, olvidé besar la Mezuzá al salir -respondió el ladrón.

IX

Un distinguido visitante alemán era acompañado por el intendente de la ciudad de Tel Aviv en un paseo por la ciudad. Al pasar frente a un edificio muy hermoso comentó el intendente:
Este es el Auditorio Mann, donde tienen lugar conciertos y conferencias.
Me siento orgulloso -dijo el alemán- de que ustedes hayan rendido homenaje a uno de nuestros grandes escritores poniendo su nombre a esta institución.
En realidad -aclaró el intendente- este auditorio no toma su nombre de Thomas Mann sino de Fredric Mann.
¿Fredric Mann? ¿Y qué escribió este hombre? -preguntó el alemán sorprendido.
Un cheque - fue la respuesta del intendente.

X

Una encuesta fue realizada en la URSS, los EEUU, e Israel; consistía en una única pregunta: "Disculpe ¿qué opina de la escasez de carne?"
La encuesta fracasó porque los rusos no sabían qué era "carne"; los americanos no sabían qué era "escasez" y los israelíes no sabían qué era "disculpe".

XI

Un turista americano desembarca en el aeropuerto Ben Gurión y sube a un taxi.
Lléveme, a ver... allí donde los judíos se deshacen en lágrimas y se golpean el
pecho.
Sin pensarlo dos veces el chofer del taxi enfiló a Jerusalem, directamente al Ministerio de Finanzas, a la Dirección General Impositiva.


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