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27/09/2017
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Historia de los judíos de Francia

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Historia de los judíos de Francia
 
Por: Max Bery
 
La presencia de los judíos en Francia se remonta a la antigüedad. Comerciantes judíos frecuentaban el puerto de Marsella desde la época de la colonización romana y fueron el origen de las comunidades de Provenza y del Comtat Venaissin *.
En la Edad Media numerosas comunidades judías, bien integradas, se desarrollan, como lo demuestra la existencia de las "calles de los judíos" en varias ciudades francesas. El monumento judío más antiguo se encuentra en Rouen* y data del siglo XII.
Numerosas, estas comunidades son también importantes en cuanto al desarrollo intelectual en el mundo judío; así el célebre comentarista Rachi, originario de Troyes*, (pequeña ciudad ubicada a unos 170 kms de París) donde ejercía el oficio de vinatero. El sabio y filósofo Moisés de Narbonne es otra figura destacada de este periodo.
Sin embargo los judíos no son siempre bien tolerados. A los escritos hostiles de la Iglesia corresponden persecuciones y violencias. El rey Louis IX (San Luis) impone a los judíos portar un pequeño círculo de tela amarilla sobre sus trajes. En 1244, a consecuencia de un verdadero proceso, el Talmud es condenado a la hoguera pública. Estas medidas llevan, en 1394, a la expulsión de los judíos del Reinado de Francia. Únicamente subsisten las comunidades de Aviñón y del Comtat Venaissin, bajo la dependencia directa del Papa así como las de Alsacia y Lorena que pertenecen al Imperio Romano Germánico.
En el transcurso de los siglos XVII y XVIII las comunidades de Burdeos y del Suroeste reciben a los judíos portugueses oficialmente convertidos al catolicismo, para escapar de la Inquisición, pero que de todas formas tienen muchos problemas para evitar las persecuciones en su país de origen.
La Revolución Francesa marca una transformación capital en la situación de los judíos de Francia, a partir de 1790. Gracias principalmente al papel del abate Gregoire, se convierten en ciudadanos franceses sin restricción alguna. El Emperador Napoleón I toma distintas medidas para integrar más aún a los judíos en la comunidad nacional y en 1808, les impone la obligación de tomar un apellido (decreto de Bayonne).
El siglo XIX se caracteriza por la integración cada vez mayor, inclusive la asimilación de los judíos a una sociedad francesa a la cual se enorgullecen de pertenecer. El apoyo a la República y a las nuevas ideas va a la par con el éxito económico y social en todos los dominios, ya que todas las restricciones del antiguo régimen desaparecieron. Poco a poco encuentran lugar en el ejército, la enseñanza, la política... Se hacen aceptar en el «mundo» y la vida social, con sus reglas tan importantes en esta época.
Para los judíos de toda Europa, Francia representa el modelo de una emancipación compatible con la idea nacional. Un flujo creciente de inmigrados, procediendo del Este, de Alemania y después de Polonia y Rusia, es la consecuencia de esta atracción. Habría también que añadir la llegada de los judíos de Alsacia-Lorena, después de la anexión de estas provincias por Alemania, a consecuencia de la guerra de 1870.
Pero los viejos odios no han desaparecido. Al tradicional anti judaísmo de la Iglesia se añade un antisemitismo denunciando aún a los judíos bien integrados, sobre todo los bien integrados, porque se les asimila a una fuerza oculta, aliada a la franco masonería, otro blanco sobre quien proyectar los miedos y las angustias frente a la evolución de la sociedad.
Para los judíos -más bien los franceses de religión israelita- que hicieron suyo este ideal de integración armoniosa, la ola de antisemitismo que acompaña el «affaire Dreyfuss» es un golpe tan brutal como inesperado. Pero no pone en tela de juicio este apego. Los judíos se enlistan en la guerra de 1914-1918 con el mismo entusiasmo que sus compatriotas y Francia sigue siendo, más que nunca una tierra de atracción para los judíos perseguidos de Rusia, de Polonia, de los nuevos regímenes autoritarios de Europa del Este y poco tiempo después, de la Alemania, hitleriana.
Después de la debacle de 1940 y la institución del régimen de Vichy se abre un período negro. Desde 1941, con la instalación del "comisariato general de los problemas judíos" y la adopción de las leyes raciales, el Estado francés se adelanta a las exigencias alemanas: uso de la estrella amarilla, exclusión escolar y profesional, expoliaciones, son las primeras etapas de un proceso que lleva a la colaboración activa a la política nazi de deportación. Cada una de estas etapas se aplica primero sobre los judíos extranjeros (así el tristemente célebre arresto, por la policía francesa de 12,884 judíos, mandados a la deportación el 16 de julio de 1942, llamada la "rafle du Vel d'Hiv"), hasta llegar indistintamente a los recién naturalizados y finalmente a estos judíos perfectamente integrados, que seguían rehusando la idea de que Francia los rechazaba.
Al opuesto de otros países, Francia ofrece a los judíos algunas posibilidades de escapar de los alemanes, gracias a la existencia, por un tiempo, de la "zona libre", lo que permite el éxodo de numerosos franceses durante la invasión. Además una real solidaridad de parte de los no judíos permite a muchos judíos esconderse y atravesar la guerra sanos y salvos. Si la proporción de los deportados es más baja que en otros países ocupados, sin embargo unas 75,000 personas, de las cuales únicamente regresaron 2,500, o sea el 25% de la población judía de Francia fueron mandados a los campos de la muerte.
 
LA ERA POST HOLOCAUSTO
Francia se volvió un refugio para los expulsados de la post guerra y en 25 años su población judía se triplicó. Olas continuas de inmigrantes se sucedieron, sobre todo después de la Guerra de los 6 días, llegando de Marruecos, Túnez, Argelia y otros países árabes. Hoy día más de 600,000 judíos, repartidos en 230 comunidades viven en Francia, de los cuales unos 375,000 en París. Dos son los problemas principales que tiene que enfrentar la Comunidad judía: la asimilación y el antisemitismo, este último presente sobre todo después de la Guerra de los 6 días, cuando De Gaulle tomó una posición antiisraelí.
La presencia en suelo francés de más de 6,000.000 de musulmanes ha creado, a raíz de la segunda intifada, un clima de desconfianza mutua, degenerando a veces en enfrentamientos entre las dos etnias. En numerosas ocasiones se ha acusado al gobierno francés de no intervenir lo suficiente para controlar los brotes de antisemitismo, confundiéndose con el antisionismo y una posición opuesta a la política del Estado de Israel
 
 
*Contat Venaissin: territorio en el sur de Francia, que con la ciudad de Aviñón formaba parte de las posesiones del Papa.
*Troyes: ciudad ubicada a 170 kms al este de París.
*Rouen: ciudad ubicada a 130 kms al noreste de París, donde fue quemada Juana de Arco.

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