Hilel Zeitlin II - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Hilel Zeitlin II

Colección y Consulta
Hilel Zeitlin
 
Por: Manuel Levinsky
 
Entre los millones de judíos que los nazis asesinaron en la Europa ocupada, figuraron hombres prominentes, de altísimo valor espiritual, uno de ellos fue Hilel Zeitlin, ensayista, poeta, periodista, estudioso de la filosofía, biógrafo e historiador del movimiento religioso judío llamado jasidismo.
Zeitlin nació en Korme, pequeña población de Rusia Blanca en 1871. Su padre, erudito en la literatura judía, descendía de varias generaciones de estudiosos. La madre de Hilel tenía un abolengo de gente muy religiosa y dotada de sensibilidad poética. En su niñez recibió en una escuela común la educación judía tradicional. Educación predominantemente religiosa, y a los once años ya se destacaba por una notable devoción y un notable afán de conocimientos.
En su adolescencia conoció las dificultades de la pobreza y a los 16 años ya debió trabajar como maestro a domicilio en hogares judíos para ganarse la vida. Fue en su juventud un lector voraz de libros del "iluminismo" judío. En lo moral había para él entonces una filosofía que juzgó capaz de suministrar un fundamento científico a la ética: la filosofía de Spinoza. Joven, muy joven, empezó a escribir. Compuso una colección de pensamientos sobre el hombre. En 1896 viajó a Varsovia en busca      de editor para esa colección, a la que dio el título de Teoría del hombre. Regresó decepcionado. El novel autor no encontró a nadie que estuviera dispuesto a publicar su escrito primerizo.
Después de contraer matrimonio comenzó a elaborar, en hebreo, un libro filosófico con el título El Bien y el Mal, el escrito a nuestro juicio más coherente que haya salido de su pluma. Hay en este libro reflexiones originales junto a una vasta información sobre el tema de que trata. El texto del mencionado libro se publicó en una revista dirigida por Ajad Haam. Este libro apareció traducido en idish en 1911 con el título El Problema del Bien y del Mal según los Judíos y según Otros Pueblos. Ya con anterioridad había escrito, en 1900, una monografía sobre Spinoza, Nietzsche, Dostoievski y otros filósofos y escritores. Desarrolló su propia filosofía religiosa, llegando a la convicción de que el hombre está dominado por el impulso de mejorar las condiciones materiales y espirituales de la vida, pese al prevalecimiento general de la miseria y de la fealdad. En 1907 se trasladó a Varsovia, donde estudió 35 años, hasta su trágica muerte. En Varsovia vivía apesadumbrado por los dramáticos episodios de la vida de los judíos en el imperio de los zares. Los pogroms y las persecuciones antijudías en Rusia le dolían y le afectaban personalmente. Pero en medio de la aflicción, no dejaba de consagrarse al estudio y a la actividad literaria.
En el ambiente judío de Varsovia adquirió rápidamente relieve excepcional su múltiple personalidad. Participó allí en la dirección de periódicos y revistas. Escribía en ellos, ensayos filosóficos y poesías. Las faenas corrientes de publicista no le impedían ser un incansable "buscador de Dios" para sí mismo y para los demás. En Varsovia su casa fue un centro de reunión de intelectuales, de estudiosos, de escritores, de todas las edades. Particularmente feliz se sentía en compañía de judíos religiosos. Sus plegarias eran ruegos, confesión y testimonio de su esperanza de redención. Le importó mucho el jasidismo. A uno de sus protagonistas, Rabí Najman Bráslaver, le dedicó uno de sus libros. Religioso, sostenía que las modernas concepciones del mundo no contemplan la ingénita espiritualidad del hombre; en vez de satisfacerla la mutilan. Procuraba acercar la mentalidad del judío moderno a las experiencias místicas y a los valores tradicionales de la religión judía. Así fue en Varsovia un visionario y un predicador que se servía del poema, del ensayo, del artículo periodístico. Dios no era para él un concepto construido por una necesidad lógica del pensamiento filosófico, sino una viviente realidad personal.
Hilel Zeitlin opinaba que la religión de los judíos es una religión inherente al pueblo, una religión "de adentro". En cambio, en los pueblos europeos la religión les llega de afuera; les es impuesta y enseñada. Los cristianos y los mahometanos dicen que el Mecías ya vino, los judíos dicen: "aún no ha venido, hay que buscarlo, esperarlo, abrirle el camino con la conducta recta; y para esto y por esto han sufrido los judíos un largo martirio. Para Zeitlin el judaísmo es religión y moral indisolublemente unidas. El pueblo judío es portador de un ideal, del profetismo, de la esperanza de redención para sí y para los demás.
En el libro de Job hay fuertes acentos pesimistas, palabras de protesta contra la iniquidad que debe soportar el hombre recto que ha sido sometido a duros castigos por el destino. El hombre entero soporta tremendas desdichas y el malvado goza de ventura. Este pensamiento de la injusticia del destino repite en Job una idea que apareció antes de los Profetas. En el libro que lleva su nombre, Job incluye por inclinarse ante el magno poder del creador. El pensamiento final de Job coincide con el del profeta Jeremías según el cual el hombre ha de reconocer que le son accesibles los caminos de Dios.
Si Hilel Zeitlin, en vez de haber escrito en hebreo y en idish, hubiera escrito en una lengua europea difundida, hubiese llegado a ser considerado como un exponente de lo que en nuestros días se llama existencialismo religioso. Individualista y, a la vez, indisolublemente ligado a su pueblo, nunca dejaba de pensar en la humanidad entera. Lo moral, lo ético, era en él, más que pensamiento, vibración intensa del alma.
En la víspera de la festividad de Rosh Hashaná, del Año Nuevo judío, en 1942, en el Ghetto de Varsovia, los nazis lo asesinaron. Tenía 71 años de edad. El hombre que predicó toda su vida contra cualquier forma de crueldad, sucumbió a manos del movimiento y de las hordas criminales más crueles que haya conocido el mundo moderno. El nazismo de Hitler.
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