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27/09/2017
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Hermann Cohen

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Hermann Cohen

Por: Manuel Levinsky


El gran filósofo judeo-alemán Hermann Cohen desempeñó un destacado papel en la vida espiritual de la judeidad alemana de su época. Uno de los mejores trabajos que se han escrito sobre este singular personaje, se debe a la pluma del doctor Henrich Riegner. Al referirse a esta personalidad, nos dice en uno de sus párrafos de su libro: “Hermann Cohen poseía tal magnitud y profundidad espirituales y a la vez una tan infantil calidez emocional, que resulta en verdad muy difícil separar en sus obras al hombre de las ideas. Se dijo alguna vez que Hermann Cohen, el hombre, es aún más grande que la importante obra que nos ha legado. En cada párrafo por él escrito se advierte el palpitar de su alma; por ello es que resulta casi imposible deslindar lo puramente humano material, del alto vuelo de sus pensamientos, del derrotero de su mente”.
Hermann Cohen nació el 4 de julio de 1842 en la ciudad de Coswig, Alemania. Su primera enseñanza se la impartió su padre que era un jazán (cantor litúrgico) y maestro judío en esa ciudad alemana. La madre, mujer de gran bondad, tenía una tienda de modas y entre su clientela se contaba lo más granado de las damas de Coswig y sus alrededores. Con su trabajo posibilitó los estudios de Hermann.
A los 16 años escuchó el Don Juan, y a los 17 lo entendía mejor que muchos críticos de hoy, pues a esa edad ya dominaba a Shakespeare. Curiosa mezcla de tendencias, puesto que al mismo tiempo proseguía con el estudio del Talmud. Sin embargo, con el correr de los años se le hizo evidente que no sería la investidura rabínica la que daría significado a su vida y abandonó frustrado, el seminario.

Este cambio influyó en dos sentidos. En primer término, había cobrado conciencia de su gran interés por la filosofía y de su propio talento para esa disciplina. Pensaba que lo más íntimo de la humanidad, el ansia de conocimiento, sólo podía ser satisfecho mediante el estudio de la filosofía. Se esforzó para lograr su nuevo objetivo; aprobó el bachillerato y emprendió sus estudios superiores en las universidades de Berlín y Halle. En esta última obtuvo su doctorado en filosofía, dedicándose luego un año entero a los estudios filosóficos en Berlín. Paralelamente adquirió en forma privada muy sólidos conocimientos de los escritos antiguos, los que consideraba indispensables para su especialidad.
El segundo término, los efectos y la conducta de Cohen respecto del judaísmo modificáronse sustancialmente. Se sentía evadido del hábito religioso al que sólo le ligaban piadosos sentimientos.
El socialismo, que acababa de surgir en el siglo XIX, cobraba auge con gran ímpetu. En el socialismo edificado por Lasalle y Marx, Abraham Geiger y Samson Raphael Hirsch, redescuellos la amalgama del "Mandamiento de amor y la exigencia de justicia como heredad judía" y lo reivindicaron como "socialismo mesiánico". El mismo espíritu animaba a Cohen, tal cual lo atestigua su primer ensayo dado a conocer: "Heine y el Judaísmo" publicado en 1867. Aparte de todo ello, siguió bregando en pos de su obla carrera académica. Trabajaba con entucon profunda seriedad, con confianza y coraje. En 1871 concluyó su primer libro, "La Epistemología de Kant", que constituye la primera y fundamental parte de su interpretación de la obra filosófica del más eminente pensador alemán. El mencionado trabajo además de una nueva comón de Kant, repreuna nueva modalidad del pensamiento filosófico.
Con la llegada a Marburgo de Fiedrich Lange, autor de la famosa "Historia del Materialismo" se abrió el camino para el acceso de Cohen a una cátedra en la Universidad. Su primera conversación con Lange evolucionó de inmediato hacia una coinmás amplia, que superaba lo meramente filosófico. Lange le preguntó "¿Son diferentes nuestras opiniones respecto del cristianismo?", a lo que replicó Cohen: "No, puesto que lo que usted llama crisyo lo denomino judaísmo profético. Lange, autor también de "La Cuestión Obrera" captó el significado de estas palabras; Cohen mismo concluye de esta manera el relato: "Así, de repente, el socialismo ético nos unió de golpe por sobre las barreras de nuestras religiones".
Los años de Marburgo fueron quizá los más felices de su vida. Contrajo matrimonio con una jovencita de 17 años llamada Martha Lewandowski que se dedicó íntegramente a él. Ella llegó a constituirse en una muy importante ayuda para la actividad literaria de Hermann, cuando se vio afectado, en 1892, por una grave afección ocular.
La marejada antisemita que había surfue tan lejos que llegó a exhumarse la burda y cruel superchería del "asesinato ritual". El odio antijudío crecía y se expandió por doquier lleincluso al país de la libertad como se le ha llamado a Francia. En ocasión del "affaire Dreyfus", intervino Cohen al igual que Emilio Zolá, con su pluma vigorosa y elocuente señala injusticia que se estaba haciendo en contra de un hombre inoTodos estos aconhacen retornar a Hermann Cohen al judaísmo con más bríos.
Para el anciano padre de Hermann, el jazán Gerson Cohen, constituyó una inefable satisfacción haber vivido hasta ver a su hijo convertido en profesor de Filosofía de una universialemana. La madre haía fallecido poco tiempo antes. Hermann consideró natural traer a su padre juna sí a Marburgo, para compartir con él los años que le quedaban por vivir. Con su designación como profesor titular en 1876, a la muerte de Lange el filóHermann Cohen aló el supremo galardón académico. El traslado de nuestro personaje a Berlín, marca el comienzo de una nueva etapa de su vida. Da conferencias brillantes y cursos sobre filosofía griega. La injudía, principalmente la juventud, acudía a escucharlo con interés y entusiasmo ¡Cuánta magia en la palabra de este hombre. Sus discursos semejaban un volcán bajo una llanura! Fue el exponente más destacado de la escuela neokantiana de Marburgo. Aspiró a un sistema universal de ciencia, basado en las ideas con fuerza constructora de la realidad.
La ética de Cohen estriba en la voluntad humana, factor autónomo, exento tanto de la esfera del pensamiento puro o metafísico como de la estructuración psíquica del hombre. No niega la realidad del mundo: observa nada más que las sensaciones no lo garantizan. Su sistema de filosofía (1902-1912) contiene también una estética (teoría del sentimiento puro) y una moral (teoría del querer puro).
Deseo concluir este intento de acercar humanamente al lector la figura de Hermann Cohen con el pensamiento arriba citado -la idea de la razón como creación de Dios-, de corte casi revolucionario en un filósofo de la escuela KanTal pensamiento pone prácticamente de relieve la hondura de su transformación religiosa. El renovador de Kant, el filósofo sistemático, se transformó en un judío piadoso. Había retornado al judaísmo practicante.

Hermann Cohen dejó de existir en Berlín en el año 1918.



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