Henryk Szering*s - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Henryk Szering*s

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Henryk Szering


Por: Manuel Levinsky

Henryk Szering, el extraordinario violinista judío, naturalizado mexicano, le dio a nuestro país enorme relieve al triunfar en los más afamados escenarios internacionales, en la que el nombre de México fue aplaudido por los públicos más selectos del mundo musical.
Este distinguido violinista nació en Zelazowa Wola, cerca de Varsovia, Polonia, mismo lugar de nacimiento del célebre compositor Federico Chopin. Szering vio la luz primera el 22 de septiembre de 1918. Su aptitud por la música se manifestó en él desde muy temprana edad y al cumplir los cinco años, empezó a estudiar piano y acordeón con su madre quien también era una excelente artista musical. A la edad de siete años cambió sus estudios a violín, instrumento que le llamaba mucho la atención, tomando lecciones de Maurice Frenkel que fue asistente del gran músico Leopol Auer en San Petesburgo antes de la Primera Guerra Mundial.
Después de estudiar, algunos años por cierto, con gran éxito, debido a su capacidad de aprendizaje, el joven Szering tocó el Mendelssohn Violín Concerto para el afamado músico Bronislaw Huberman, quien impresionado por la extraordinaria ejecución de la obra lo recomendó con Carl Flesh, quien se encontraba en Berlín, y allí fue su punto de partida. En su adolescencia, Szering hizo su primera gira para conciertos tocando en algunas de las ciudades europeas más importantes. Sin embargo, sus padres se dieron cuenta que su vida sería poco estable viajando de un país a otro, lo que le ocasionaría más daños que beneficios. Es por esto que la familia cambió su residencia a Francia, a fin de que Szering estudiara en el conservatorio de París, dependiente de la famosa Universidad de la Sorbona.
Mientras estudiaba en la Ciudad Luz, tuvo gran influencia de varios famosos músicos incluidos el violinista Jacques Thibaud y la compositora Nadia Boulanger. Fue entonces cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939 con la invasión de Polonia. Szering se alistó de inmediato como voluntario en el ejército polaco. Su dominio de varios idiomas lo llevó a tener un alto puesto como traductor y oficial de enlace del general Wladyslaw Sikorski, Primer Ministro del gobierno polaco en el exilio.
Como representante del general Sikorski, nuestro personaje llegó a México en 1942 para tratar de encontrar vivienda y permitir la inmigración de miles de refugiados polacos. Durante la guerra, dio más de 300 conciertos en campos militares y hospitales aliados alrededor del mundo, e hizo un debut en el Carnegie Hall en la ciudad de Nueva York en 1943, donde obtuvo sonado triunfo.
Su primera visita a México con su gente hospitalaria y su fina sensibilidad musical, le causó tan grande impresión que después de terminado el conflicto bélico mundial, se estableció en México convirtiéndose en ciudadano mexicano naturalizado en 1946. En ese mismo año aceptó una cátedra en la Universidad Nacional Autónoma de México abandonando temporalmente su carrera de concertista para dedicarse de lleno a su tarea docente y crear valores musicales que le dieran renombre a México.
En 1954, visitó México el mundialmente famoso pianista Arthur Rubinstein, quien oyó tocar a Szering habiéndose conmovido hasta expresar de él lo siguiente: Él es un músico de músicos. Los amantes de la música que buscan emociones, las encontrarán en las geniales interpretaciones de Szering.
Motivado por Rubinstein inició nuevamente su carrera de concertista, representando a México a escala internacional. Con regularidad aparecía en recitales, música de cámara y como solista de orquestas sinfónicas de todo el mundo.
Szering tocó muchas veces y desarrolló un cariño muy especial por Israel. Durante la "Guerra de los Seis Días" de 1967, dio varios conciertos en los Estados Unidos y en Europa, donando a la Orquesta Filarmónica de Israel un valioso violín "Stradivarius", conocido como Hércules, pero Szering le cambió por un nombre hebreo "Kinor David" o la Lira de David. Continuó en muchas formas ayudando a instituciones israelíes, impulsando el talento de jóvenes del Estado de Israel y buscando la paz en el Medio Oriente.
Dentro de todas estas actividades internacionales, México siguió siendo el lugar preferido de Szering. Por muchos años fue el Embajador Cultural de Buena Voluntad de México en todo el planeta, viajando con pasaporte diplomático expedido por el gobierno mexicano. También sirvió de asesor cultural ante la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Delegación Mexicana ante la UNESCO. Los esfuerzos que él desplegó ejemplificaron su preocupación por la condición humana y su creencia en que la música puede unir a las personas y a los pueblos sin importar sus diferencias sociales y culturales.
Su repertorio incluyó toda la literatura del violín desde Vivaldi hasta los maestros contemporáneos. Muchos trabajos fueron dedicados a él por Carlos Chávez, Román Haubenstock Ramati, Benjamín Lees y otros grandes compositores. Szering hizo un arreglo del tercer concierto para violín de Paganini y en su concierto en Londres en 1971 dio a conocer dicho arreglo siendo aclamado por su gran nivel técnico, versatilidad de estilo y elegancia.
Szering regularmente daba clases en México y en el Conservatorio de Génova, teniendo docenas de alumnos de muchos países. En los últimos años se dio a conocer como director de orquesta, en cuya labor demostró gran capacidad, disciplina y don de mando.
Además de una exquisita sensibilidad interpretativa, nuestro personaje era conocido en los círculos de la música por su generosidad. Dedicaba dos conciertos al año a beneficio de jóvenes estudiantes de violín que carecían de recursos suficientes para seguir estudiando. También donó valiosos violines a la Orquesta Sinfónica Nacional de México, a su antiguo estudiante Shlomo Mintz y a su asistente Espín Yepez. Siempre sostuvo una estrecha amistad con músicos sobresalientes incluyendo Arthur Rubinstein y Carlos Chávez.
En 1984 contrajo nupcias con Waltraud Neu von Neviges y estando en gira en Kassel, Alemania Occidental, el 3 de marzo de 1988, lo sorprendió la muerte.
Este brillante violinista y catedrático musical ha dejado un vacío difícil de llenar tanto en el mundo entero como en nuestro país México al que le dio fama, prestigio y relevancia en el amplio escenario de la buena música.


Fragmento de:
Danza Húngara n°17
de Brahms

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