Gustav Mahler - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Gustav Mahler

Colección y Consulta
 
Gustav Mahler
 
 
Por: Manuel Levinsky
 
 
Gustav Mahler fue más conocido en vida como uno de los más importantes directores de orquesta y de ópera de su momento, pero después ha venido a ser reconocido como uno de los compositores postrománticos más extraordinarios. Un logro admirable para alguien cuya madura creatividad se concentró en sólo dos géneros: la canción y la sinfonía. Además de sus nueve sinfonías terminadas, sus principales obras son los ciclos de canciones «Canciones del camarada errante» y «Canciones de los niños muertos», así como la síntesis de sinfonía y ciclo de canciones que es «La canción de la Tierra».
 
Gustav Mahler nació en Kalisch, una pequeña aldea bohemia, perteneciente al imperio Austrohúngaro (actualmente la República Checa), el 7 de julio de 1860. Fue el segundo de quince hijos de Bernhard Mahler y María Hermann, un humilde matrimonio judío. Nueve de sus hermanos murieron durante la infancia. Esto tendría un efecto decisivo en la personalidad y la obra de Mahler, a quien la muerte pareció perseguir durante toda su vida.
 
Su padre, un posadero judío, tenía reputación de violento. Solía agredir a su mujer y a sus hijos. Asimismo, era un hombre bastante ambicioso, por lo que pocos meses después del nacimiento de Gustav trasladó a su familia a la ciudad de Iglau, en busca de fortuna y mejores oportunidades para sus hijos.
 
Desde pequeño Mahler solía sumergirse en su propio mundo, alejado de la realidad y los problemas cotidianos. Posiblemente la muerte prematura de varios de sus hermanos, así como el carácter agresivo de su padre, que ejercía un poder dictatorial y neurótico sobre su mujer y sus hijos, provocaron que la infancia de Gustav quedase marcada para siempre por el dolor. Sin embargo no todo fue doloroso en esa etapa de su vida. Adoraba a su madre, en quien debió encontrar parte del refugio y la estabilidad emocional que tanto necesitaba. El acontecimiento que más influyó sobre el futuro del pequeño Gustav fue el haber encontrado un piano en la casa de su abuelo en FEDEC, Bohemia. Desde aquel día, este instrumento musical acaparó tanto su atención que su padre llegó a comentar en broma. «Tú seguramente llegarás a ser músico», sin imaginar cuan acertadas serían sus palabras.
 
 
Pese a su despótico desempeño como jefe de familia, Bernhard Mahler era un hombre que comprendía la belleza del arte, por lo que no vaciló en incentivar el incipiente talento musical de su hijo, tal vez animado por el ego de tener un hijo músico. Por ello lo inscribió en el coro de la iglesia de Jihlava. A los cinco años, comenzó a recibir las primeras lecciones de piano y teoría musical. No tardó en dar muestras de que estaba especialmente dotado para este arte, ya que con sólo seis años compuso una canción y una polka con una marcha fúnebre introductoria. Luego realizó estudios en Praga y posteriormente fue enviado al Conservatorio de Viena, en donde compuso algunas obras, las cuales no han llegado a nuestros días con excepción de la que se considera su primera composición; el Cuarteto para Piano.
 
A la edad de 20 años, participó en un concurso de composición con su cantata «Canción del lamento». Contaba con ganar el concurso para así poder mantenerse con el dinero del premio por algunos años y así poder dedicarse exclusivamente a componer. Sin embargo, no ganó, por lo que se vio obligado a iniciar una carrera como director para poder sobrevivir.
 

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