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27/09/2017
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Gertrude B. Elion

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Gertrude B. Elion


Por: Manuel Levinsky

La máxima presea que se otorga en el mundo, es sin duda alguna el Premio Nobel, cuya alta distinción le fue concedida por sus méritos científicos en el ramo de la química a la doctora Gertrude B. Elion.
Esta extraordinaria dama a la que se le conocía cariñosamente como Trudy, nació el 23 de enero de 1918 en la ciudad de Nueva York. Su padre Robert Elion, fue descendiente de varias generaciones de rabinos y a la edad de 12 años llegó a los Estados Unidos, procedente de Lituania. La madre de Trudy, Bertha Cohen, ingresó a este país, procedente de Rusia a la edad de 14 años. El padre que era un amante de la buena música, llevaba a su hija Trudy a escuchar los conciertos en el Metropolitan Opera House.
Cuando su abuelo llegó de Rusia, la familia comenzó a hablar en idioma idish entre ellos para que él entendiera las conversaciones. Cuando Trudy tenía seis años, nació su hermano Herbert y la familia se mudó al Bronx. Tímida y ávida de cultura, Trudy leía todo tipo de libros, teniendo como ídolos a los científicos Louis Pasteur y Marie Curie por sus grandes descubrimientos.
Al sobrevenir el terrible desplome bursátil de 1929, el padre de Trudy quedó en bancarrota por lo que las posibilidades de que ella entrara en la universidad eran pocas. Sin embargo, sus altas calificaciones y su dedicación al estudio le permitieron tener una beca en el Hunter College. Durante ese tiempo, su abuelo enfermó gravemente de cáncer estomacal y esta enfermedad le sirvió de incentivo para orientar sus estudios hacia la química y poder encontrar elementos medicinales para la cura de otros enfermos.
En 1937, Trudy se graduó en el Hunter College con los más altos honores pero, sin embargo, no pudo obtener ayuda financiera para seguir con el doctorado. Ella lo atribuyó a la discriminación contra las mujeres.

Con un sentimiento de frustración, se inscribió en una escuela técnica administrativa y en ese tiempo se enamoró de un estudiante de estadística del City College. A unas cuantas semanas de contraer matrimonio, el joven enfermó repentinamente y falleció. Trudy nunca se recuperó totalmente de tan duro golpe. En los siguientes siete años y hasta principios de la década de los 40, trabajó en labores secretariales, ahorrando la cantidad de 450 dólares. Así con esos ahorros pudo estudiar química en el colegio de graduados de la Universidad de Nueva York. Ayudándose con el trabajo complementario como recepcionista y como maestra sustituía en una secundaria de la Urbe de Hierro.
En 1942, habiendo estallado la Segunda Guerra Mundial, el número de hombres químicos trabajando en las industrias descendió por lo que obtuvo trabajo en unos laboratorios de investigación. Dos años después estaba ya en los prestigiosos laboratorios Burroughs Wellcome, que tenían su sede en Tuckahoe, Nueva York. Ella y su colega George Hitchings, descubrieron drogas que interrumpían el ciclo de vida de células anormales, dejando sin daño alguno, a las células normales.
Después de sus trabajos de investigación, se iba en subway al Brooklyn Polytechnic Institute para hacer su doctorado. Dos años más tarde, el director de dicho Instituto le insistió que renunciara a su trabajo para hacer su doctorado de tiempo completo. Como su labor de investigación era muy importante para ella, se negó, teniendo que dejar de estudiar el doctorado.
En 1950, a la edad de 32 años, hizo grandes descubrimientos al sintetizar dos tratamientos de cáncer detectado. La primera droga que descubrió fue un compuesto que interfiere con la célula de leucemia. La mitad de los niños diagnosticados con leucemia aguda morían a los tres o cuatro meses y menos de la tercera parte vivían un año. Cuando esta droga llamada Diaminopurine fue probada en animales, los resultados fueron efectivos pero el compuesto era demasiado tóxico. Trudy no se dio por vencida y sustituyó un átomo de sulfuro por átomo de oxígeno en la molécula llamando a este nuevo compuesto 6-MP. La droga resultaba todavía con efectos únicamente temporales.
En ese mismo año, Trudy sintetizó thioguanine. Cuando los doctores comenzaron a combinar 6-MP o thioguanine con otras drogas, la leucemia infantil fue curada completamente al 80 por ciento de los pacientes.
En los últimos años cincuenta, las sustancias descubiertas por Trudy como Imuran, versión más sofisticada del 6-MP, funcionó en trasplante de riñón. Todavía se usa hoy en día para prevenir el rechazo del riñón trasplantado y para tratar el lupus, anemias, hepatitis y severas artritis reumatoides. En 1967, cuando George Hitchings se retiró de la investigación, Trudy se convirtió en Jefa del Departamento de Terapia Experimental en Burroughs Wellcome.
Entonces empezó una larga década de investigación, frecuentemente en secreto, para encontrar una droga que fuera efectiva contra el virus. Después de años de intensos estudios, ayudó a encontrar el mecanismo de acción Zovirax. Esta droga fue el producto más vendido por el laboratorio Burroughs Wellcome, con ventas de 1.1 billones de dólares en 1992. Este medicamento combate herpes genital, sarampión y herpes encefalitis.
En 1983, Trudy se convirtió en consultora de Burroughs Wellcome. Un año después su antiguo equipo de trabajo que basaba su investigación en su metodología, logró producir el AZT. Esta era la única droga autorizada por Estados Unidos para tratar el SIDA. Aunque a ella se le da el crédito por haber desarrollado la AZT, Trudy afirma que no tuvo papel directo en su descubrimiento.
Gertrude B. Elion ganó el Premio Nobel el 17 de octubre de 1988, junto con George Hitchings y Sir James W. Black de la Universidad de Londres. Trudy ganó el Premio, al demostrar la diferencia en el metabolismo del ácido nucleico, entre células normales y células anormales con cáncer, protozoa, bacterias y virus. Trudy fue de las muy pocas personas que han ganado el Premio Nobel sin haber obtenido el doctorado.
Por sus aportaciones a la ciencia, obtuvo en 1991, la Medalla de Ciencias de Estados Unidos, que es la más alta distinción en esa rama que otorga la Unión Americana. De ella se expresó Thomas Kremitsky, Vicepresidente de Investigaciones de Burroughs Wellcome.

En 50 años, Trudy Elion había hecho mucho más acumulativamente que la Madre Teresa. Gran reconocimiento para una mujer científica judía que ha dedicado su vida a encontrar alivio para los males físicos de la humanidad.

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