Esencia del Judaísmo - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Esencia del Judaísmo

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Esencia del Judaísmo


Por: Nissim Alcabés


En las ediciones de septiembre y octubre de 1999 de esta revista, se publicaron dos artículos titulados «Intolerancia», suscritos por Contente-Landau, que llevan a quien escribe estas líneas a reflexionar acerca del tema señalado en el título.
Pienso que ser judío significa convicción respecto de las creencias esenciales del judaísmo, observar y practicar los preceptos de conducta que el Tanaj establece y que distinguen a quien es judío de quien no lo es, a identificarse como judío en toda circunstancia. Obliga a conocer y estudiar las enseñanzas de los Profetas y pensadores de Israel, la historia y cultura del pueblo judío y su lengua nacional, el hebreo. No me pregunto ¿quién es judío?, con toda la controversia que suscita, pues para unos tiene una clara y precisa respuesta «halájica» y para otros lo es quien practica el judaísmo y se identifica como tal. Donde ubicar a quienes lo son halájicamente, pero más parecen envases vacíos que llevan la etiqueta «judío», pues ignoran la esencia del judaísmo y su observancia se limita a una breve asistencia a los servicios de Yom Kipur. ¿Qué podrán transmitir a sus hijos?
Para aproximarnos a la esencia del judaísmo en cuanto concepción de D-os, cito de la oración Yigdal -que contiene los trece principios de la Fe Judaica formulados por Maimónides (1125-1204)- los párrafos siguientes: «Grande es el D-os vivo y alabado. Se encuentra en todas partes y su existencia es eterna. Él es Uno y no hay como su unidad. Él es invisible, de infinita unicidad. No tiene imagen ni forma corporal. Su santidad es incomparable. Es el anterior a toda la creación. Él es primero y nada le precede. Él es el Señor del universo y de toda la creación y todo lo que existe da testimonio de Su grandeza y de Su soberanía. D-os confió la Ley a Su pueblo, por mano de Moisés, Su profeta fiel. D-os nunca cambiará ni modificará Su Ley...» La esencia del Judaísmo es la expresión SHEMA ISRAEL, AD-NAI E-OHENU A-ONAI EJAD.
Las reglas de conducta del judaísmo las debemos observar en nuestra vida cotidiana. D-os dio a Moisés 613 preceptos en la Torá, pero en el Talmud (Makkor, 23b-24a) se dice que profetas posteriores los redujeron (1): David, a once (Salmo 15); Isaías, a seis (33:15-16); Micah a tres (6:8); Isaías a dos (56:1) y Habakkuk a uno (2:4). Transcribo los versículos citados:

Salmo 15. Salmo de David.

1. Oh Eterno, quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de su santidad?
2. El que anda en integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón.
3. El que no tiene vituperios en su boca, ni hace mal a su prójimo, ni tampoco lo ofende.
4. Aquel a cuyos ojos es menospreciado el vil; mas honra a los que temen al Eterno; y habiendo jurado en daño suyo, no por eso deja de cumplir.
5. Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.

Isaías, 33:

15. E1 que anda rectamente, y habla con sinceridad, el que desprecia la ganancia que se logra mediante la opresión, el que aleja sus manos del cohecho, el que se tapa sus oídos para no oír propuestas de sangre, el que cierra sus ojos para mirar el mal:
16. Morará en lo alto; fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento. Su pan le será dado, y serán seguras sus aguas.

Miqueas, 6:

8. Se te ha dicho, oh hombre, que es bueno, y que requiere de ti el Eterno: sólo hacer justicia y amar la misericordia y andar humildemente con tu D-os.

Isaías, 56:

1. Así dice el Eterno: Guardad la justicia, y hacer lo que es recto, porque Mi salvación está próxima, y Mi justicia será revelada.
2. Feliz (Bienaventurado) el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que a ello se asiere, y se guarda de profanar el sábado, y guarda su mano de toda obra mala.

Habakkuk, 2:

4. El justo vivirá por su fe.
El versículo de Habakkuk hace de la fe en D-os el principio rector del judaísmo.

Algunas creencias fueron introducidas como efecto de la influencia de las diversas culturas con las que nuestro pueblo tuvo intensos contactos a lo largo de su historia, desde la egipcia, babilónica y griega hasta la cristiana y musulmana. Esto muestra que nuestros sabios reconocieron la necesidad de interpretar la Ley a la luz de las experiencias que vivía el pueblo, para asegurar precisamente la continuidad del judaísmo.
Por eso, resulta preocupante que posiciones fundamentalistas se vayan entronizando en nuestro pueblo, atrayendo a algunos y alejando, posiblemente, a muchos, perdiendo de vista nuestras esencias. En Isaías (1) encontramos: 11. ¿Para qué a mí, dice D-os, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos... 13. No me traigáis más vano presente... 16. Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos: dejad de hacer lo malo. 17. Aprended a hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oíd en derecho al huérfano, amparad a la viuda.
El Pueblo de Israel necesita de sabios capaces de guiarlo en estos tiempos difíciles, derribando barreras que lo dividen y dando luces para unirlo. Roguemos a D-os nos lo conceda.

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