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27/09/2017
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El Judío Errante

Colección y Consulta

El Judío Errante


Trad.: Iako Behar
(de "Noticias hebreas". Bulgaria)

La exposición "El judío errante-testigo del tiempo", presentada en el Museo
de historia y arte judíos de París duró 5 meses.
He aquí partes significativas de la exposición.

1. El nacimiento de una leyenda cristiana en el Medioevo.
La leyenda del judío errante parte de Inglaterra, de los monasterios benedictinos. En ellos trabajaron con ahínco cronistas y educadores, enriqueciendo los mitos sobre Cristo. Inspirados en distintos relatos o escritos, ellos describen la imagen de un testigo de la Pasión de Cristo, quien después de ofender a Cristo, fue condenado a no tener paz hasta el fin de sus días.
Los primeros testimonios de esta leyenda son las crónicas «Flores Historianum» (1228) de Roger Wendover y «Crónica Majora» (1235) de Matilló. París, difundidas en toda Europa. Aunque las imágenes más viejas del judío errante, datan del siglo XII, los cuadros más expresivos, los del encuentro del judío errante con Cristo, están en el manuscrito de Matilló París y en el Libro de los Salmos, ilustrado por William de Brail durante el año 1240.
Hay también imágenes de la portación de la cruz y la crucifixión, en las cuales -un hombre apoyado en un palo- puede interpretarse como el judío errante. Es el caso del grabado «La portación de la cruz» de Martin Shongauer (1475-1480).

2. Primeros testimonios de la divulgación de la leyenda en Europa.
Entre los siglos XIII y XVII, la leyenda se sigue desarrollando, el judío errante se llama ya Ajasver y vagabundea "eternamente" por los caminos de Europa. El desarrollo de la literatura ambulante ayuda a la divulgación de la leyenda.
En 1902 es publicado un librito popular (Volksbuch) titulado «Breve descripción y la historia de un judío llamado Ajasverus». Este librito es divulgado en distintas versiones, siendo la más conocida la de Isaak Lakedem en Francia. Es una historia fantástica del personaje y su narración. Ajasver pasa por las grandes ciudades y cuenta su historia. Él es testigo de la Pasión de Cristo y hace recordar que hay que salvaguardar a la religión y la capacidad de arrepentirse. Él es asimismo, testigo de la historia del mundo, habla todos los idiomas y adivina el futuro. Él es testigo del inexorable correr del tiempo, a veces asusta, pero más inspira admiración y simpatía.

3. Desarrollo de la imagen en Francia.
El avance de la técnica, convierte la impresión de libros de artesanía en industria, y el tiraje de las obras impresas alcanza dimensiones fenomenales. En Francia se difunde la imagen del judío errante por parte de talleres de impresión, en ediciones populares por todo el territorio del país, desde el principio mismo del siglo XIX.
La imagen tiene desarrollo sustancial, en cuanto al aspecto y mensaje que lleva. Durante la segunda mitad del siglo XIX, las imágenes del judío errante son despectivas y deformadas, y sugieren una idea negativa y discriminatoria del mágico vagabundo; algunas de ellas están colmadas de agudo antisemitismo. La publicidad usa también la imagen como símbolo de longevidad y resistencia.  

4. La imagen romántica.
El romanticismo impone a la imagen del judío errante una importancia cultural, política y social. La leyenda gana su lugar en la literatura romántica, primero en Alemania con los poemas de Goethe y Shubart, los cuales inspiran a los pintores Colbach y Caspar David Friedrich.
Sin darle el tinte cristiano de la leyenda, el solo destino de Ajasver lo hace digno héroe de los románticos, que lo ven como un solitario y trágico héroe.
En Francia, la influencia del romanticismo alemán se observa en las obras de poetas y escritores, como Beranger y Edgar Quinet, y pintores como Ari Shefer y Marie d'Orleans.
La novela de Eugene Sue « El Judío Errante», renueva y populariza magistralmente la imagen, convirtiéndola en heroica por la lucha en la justicia social. El judío errante se convierte en metáfora del pueblo y su historia muestra los movimientos ideológicos de aquella época, como por ejemplo: el socialismo utópico.
Más tarde los partidarios de la república laica, harán del judío errante de Eugene Sue, un símbolo del movimiento humano hacia el desarrollo social.

5. Los pintores y el judío errante.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los pintores muestran interés hacia el personaje legendario y lo interpretan de distintas maneras. Algunos como Courbet, se identifican con él y por un lado, adoptan el papel del pintor en la sociedad como papel de transeúnte, de observador, de testigo, y por otro lado, como humano ligado a la causa de su tiempo.
La popularidad del judío errante puede constatarse en el teatro (Mervil y Sue). Gustavo Doré, conmovido por la canción del judío errante de Beranger, compuesta por su hermano Ernesto Doré y por el poema de Pierre Dupont, realiza doce grabados que señalan de manera profunda y duradera la estética y la concepción de la imagen. Muchos otros pintores, entre los que están Gustav Moro y sus discípulos Adrien Gil y George Ruó, muestran interés hacia la imagen del judío errante.

6. La imagen asocial del judío errante y el antisemitismo actual.
El tema del judío errante causa interés también a científicos y pintores adversos, llenos de antisemitismo, frecuentemente inspirados en el catolicismo militante.
La criminalización del vagabundeo, está ligada al racismo naciente en las formulaciones pseudo-científicas, en el campo de la psiquiatría. Desde entonces los judíos son considerados como seres asociales, parias volubles patológicamente, incapaces de incorporarse en la sociedad que los recibe. En la retórica figurativa, así como a los contrarios a Dreyfus, la relación con el judío errante, puede verse directamente (bastón o paraguas, bolsa o maletín).

7. La nueva interpretación del tema por parte de pintores judíos.
La identificación de Ajasver y su destino, con el destino trágico de la población judía, sobre todo en la Europa Oriental, impone obras provenientes de las búsquedas internas del pintor y su observación y análisis de la persecución.
El sionismo naciente, se esfuerza en definir con exactitud el destino de Ajasver, y le promete redención y el fin del destierro.
Mientras tanto la Shoah, orientará las búsquedas de los pintores judíos hacia el destino de la nación, añadiendo a la imagen del judío errante, el fantasma del vagabundeo como predestinación.


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